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Llega un bebé a casa. ¿Cómo algo tan pequeño puede ocupar tanto sitio?

Llega un bebé a casa. ¿Cómo algo tan pequeño puede ocupar tanto sitio?
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La pregunta que todas nos hacemos. ¡Confesémoslo! Tanto si ya sois mamás, como si vais a serlo o tenéis intención de ampliar la familia en breve. ¿Cómo algo tan pequeño puede ocupar tanto sitio, tanto espacio?... La cuestión os dará vueltas y vueltas por la cabeza casi desde el primer momento. Sobre todo, cuando empecéis a poner en marcha un espacio tan importante en casa como la habitación para el bebé.

Ahí os daréis realmente cuenta de que preparar y adaptar vuestro hogar a su llegada es básico y fundamental, aunque a veces una tarea no del todo sencilla. Y menos aún para las primerizas, las que aún no habéis experimentado de primera mano en qué se traducen todas esas necesidades del bebé y que una relación tan directa tienen con el mundo del hogar.

El caso es que todo ese proceso, el tiempo en el que esperéis la llegada de vuestro pequeño, está rodeado de nuevos sentimientos, algunos temores, pero también mucha emoción y ternura. Es un momento muy dulce y saber adaptarse a él y prepararse para los cambios a los que se enfrentará vuestra familia y vuestra casa. Es la mejor forma de procurar que, cuando el bebé llegue, ¡todo vaya sobre ruedas!

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Para eso, a la hora de poner a punto vuestro hogar, os recomiendo que sigáis un par de premisas fundamentales. La primera, procurar la mayor comodidad posible y seguridad en todas las estancias de la casa. Y la segunda, aprender a reorganizar y optimizar el espacio con el que ya contáis para sacarle el mayor provecho y adaptarlo al nuevo miembro de la familia. Que no se os olvide que, desde el momento del nacimiento de vuestro pequeño, llegarán muchos nuevos enseres y complementos a casa que deberéis tener bajo control para que vuestro hogar no se convierta en un verdadero caos. Ha llegado el momento de que la funcionalidad y la flexibilidad sean vuestros grandes y primeros aliados en la decoración infantil.

Cuanto más potenciéis todas esas características en vuestra casa, más preparados estaréis para todos los cambios extra que irán llegando a medida que el bebé crezca. Desde el instante en que el bebé nazca y llegue a casa, vuestro hogar se convertirá también en un ser vivo que deberá ir adaptándose y modificándose a la velocidad en que lo haga vuestro propio hijo y, por tanto, vuestra familia entera.

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Pues bien, dicho todo esto y tras esa primera pregunta que todas nos hacemos… llega la segunda: si el bebé necesita todo ese espacio, y sabiendo que es necesario reorganizar la casa ante su llegada, ¿qué opciones hay a la hora de hacerlo?

He aquí otra de las preguntas del millón que podemos resolver de dos sencillas maneras.

Adaptar vuestra habitación a la llegada del peque

Tener al bebé cerca vuestra, de sus padres, es completamente necesario desde el momento en el que nace. Deberéis estar pendientes en cada momento de él y vigilar de cerca sus sueños, sus descansos, sus momentos de juego… Por no hablar, claro, del momento de la lactancia para el que necesitaréis una zona lo más adaptada y cómoda posible al mismo tiempo que cercana y accesible. Tanto para vosotras, como mamás, como para el pequeñín en cuestión.

Para procurar todo esto es muy importante que, sobre todo durante los primeros meses de vivida, el bebé duerma y disponga de espacio para él en vuestro propio dormitorio. Es la mejor manera de aseguraros de que podréis supervisar así cada una de sus fases y etapas y de que –cuando él lo necesite- le tendréis al alcance de vuestra mano. Y todo, además, fomentando vuestro lazo y unión mutua gracias a la intimidad que se crea teniéndole cerca y compartiendo en el mismo espacio momentos únicos que le ayudarán a crecer y desarrollarse de una forma mucho más solida y saludable.

Por todo ello, adaptar vuestro propio dormitorio para que también sea el de vuestro hijo es siempre una gran idea. Siguiendo unas cuantas pautas sencillas podréis hacerlo.

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Lo primero de todo, es buscar un elemento divisorio. Ésta es la clave para adaptar el espacio y convertirlo en uno doble, con dos zonas separadas, siendo a la vez una única habitación. ¡Y hacerlo sin levantar un tabique es completamente posible! Para ello, colocar una estantería que actúe de separador y, además, nos haga ganar en capacidad de almacenaje (con baldas, cajones…) será un total acierto.

Justo detrás de ella, podéis colocar también un estor o unos paneles japoneses, por ejemplo, que caigan desde el techo con un sistema de rieles y que permitan ser desplazados al gusto. De esta manera, además de haber dividido el espacio visualmente y ganado en capacidad de almacenaje con la estantería, habréis incorporado un elemento que ofrece cierta intimidad a ambas zonas. Podréis dejarlos a la altura que más os guste y, al ser textiles, no bloquearán el paso de la luz natural.

Ahora, una vez la habitación ha quedado dividida de una forma sencilla y funcional, toca adaptar lo más posible cada una de las dos zonas. Para hacer esto, os recomiendo que busquéis muebles que ofrezcan una doble funcionalidad y que os permitan ganar en flexibilidad y comodidad.

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Por ejemplo, una cama con canapé en lugar de las habituales estáticas os permitirá ganar aún más espacio para almacenar, organizar y guardar. Y si la coronáis, por ejemplo, con un cabecero que os permita –a su vez- ahorraros las tradicionales mesillas de noche porque ya venga con compartimentos, ahorraréis hasta casi medio metro de espacio. ¡Buscad todas esas ideas que os permitan sacar el máximo partido a cada centímetro sin perder prestaciones!

En cuanto al espacio que habéis creado para el bebé… ¡imaginación al poder! No hay nada más reconfortante y bonito que decorar los dormitorios de los peques, así que aquí deberéis buscar soluciones versátiles de mobiliario que os permitan suplir todas las necesidades del peque potenciando, a su vez, su propio desarrollo además del contacto y la comunicación directa con vosotras.

La zona de la cuna será la que acapare el mayor protagonismo y, cerca de ella, os recomiendo colocar un cómodo sillón en el que podáis propiciar el contacto directo con vuestro bebé, a la vez que disfrutar de los momentos de lactancia.

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A estas piezas básicas, podéis añadirle una cómoda con cajones para almacenar su ropita… y, sobre ella, colocad un pequeño colchón. ¡Así también tendréis solucionado a la vez la zona de cambiador!

Estos y otros consejos los ha aplicado Ikea en el dormitorio de esta pareja que ha sido adaptado para la llegada de su pequeña.

Tips para decorar el dormitorio infantil

Otra de las posibilidades ante la llegada de vuestro bebé es tener preparada y adaptada una de las habitaciones de vuestra casa para él. Cierto es que los primeros meses no estará de más que contéis con una cuna en vuestra habitación, pero poco a poco –con el paso del tiempo- vuestro pequeño necesitará su propio espacio. En él, continuará con su desarrollo e irá descubriendo el mundo que le rodea, por eso es especialmente importante que la habitación del peque esté adaptado y que sea igualmente cómodo y funcional para los papás.

  • Zona de la cuna. Esta pieza es una de las más importantes a hora de decorar la habitación del bebé. Es, junto al colchón de la cuna, la que va a garantizar el buen descanso de vuestro hijo y tendréis que contar con varios complementos cuando la pongáis. Por un lado la ropita y los textiles para la misma (sábanas, funda de almohada, saquito…) que es recomendable cuidar ya que marcarán en gran medida la personalidad de la decoración de toda la habitación. Cuanto más suaves sean, mejor, y si cuentan con algún motivo divertido y coqueto, alegarán mucho el look del espacio. Las cortinas las podéis poner en la misma línea.
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A la cuna, por cierto, os recomiendo que le añadáis un protector lateral para proteger sus brazos, piernas y cabecita cuando se mueva.

  • Zona relax. Un sillón confortable con una mesita de apoyo serán los siguientes protagonistas de la habitación de vuestro bebé. El objetivo es que su dormitorio no sólo sea cómodo para él, si no también para los papás. La hora amamantarle o de pasar un rato en contacto con él será mucho más agradable si contáis con estas piezas confortables y en las que disponer todo lo que necesitéis para tenerlo a mano.

  • Sistema modular de cambiador y almacenaje. La ropita del bebé deberá estar bien guardada y organizada en su propia habitación para que nunca le falte de nada. Armarios adaptados a las propias dimensiones de las prendas, así como cajoneras y cómodas serán las piezas clave que os sirvan de apoyo y que, además, terminarán de dar el toque decorativo que buscáis para el espacio. Os recomiendo, sobre la propia cómoda, añadir un pequeño colchón que os sirva a modo de cambiador. Buscad siempre la funcionalidad y la flexibilidad de las piezas del dormitorio infantil para que el espacio esté racionalmente aprovechado.

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  • Iluminación ambiente y tenue. Para que la hora de irse a la cama sea sinónimo de tranquilidad y descanso, una pequeña lámpara de pared os ayudará a crear la atmósfera de seguridad y relax que él necesita. Esta pequeña luz velará sus sueños y os ayudará a tener visión dentro del dormitorio cada vez que tengáis que ir a verlo o cogerlo.
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Siguiendo estos consejos, vuestro bebé tendrá todo lo necesario para crear y desarrollarse en vuestro propio espacio, que también será el suyo propio desde que llegue a casa.

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