Cinco claves para ayudar a tu hijo con TDAH a controlar su impulsividad

El TDAH es una afección crónica que afecta a millones de niños, y que suele continuar en la etapa adulta (aunque los síntomas suelen ser más leves).

Los síntomas principales del trastorno son tres: dificultades para mantener la atención, hiperactividad e impulsividad. Según los últimos estudios epidemiológicos, entre un 10-20% de la población infantojuvenil podría padecer TDAH.

En este artículo hablamos de la definición del trastorno y de sus síntomas característicos, y mencionamos cinco técnicas que pueden ayudaros, como padres, a reducir la impulsividad y a mejorar la conducta en general de vuestro hijo, en caso de que padezca TDAH.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo, caracterizado por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere en el funcionamiento del niño, adolescente o adulto.

Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, APA 2013), el TDAH se caracteriza por uno de estos dos síntomas (o ambos): inatención e hiperactividad-impulsividad.

Síntomas de inatención

Los síntomas de inatención en el TDAH deben durar un mínimo de seis meses. Implican, por ejemplo, fallar en prestar la debida atención a detalles, o por descuido cometer errores en las tareas escolares o durante otras actividades.

También surgen dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo: tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).

El niño puede parecer que no escucha cuando se le habla directamente, que no sigue las instrucciones o no termina las tareas escolares.

Puede también mostrar dificultades para organizar tareas y actividades y, además, le disgusta iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido, es decir, un mínimo de concentración.

Otros síntomas de inatención que puede manifestar: perder cosas, distraerse fácilmente, olvidar actividades cotidianas (por ejemplo: hacer las tareas, los deberes...), etc.

Hiperactividad e impulsividad

Otros de los síntomas destacados en el TDAH son la hiperactividad y la impulsividad. ¿Cómo se manifiestan?

Por ejemplo, el niño juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento, se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (por ejemplo, en clase) o corretea o trepa en situaciones inapropiadas (en adolescentes puede limitarse a estar inquieto).

Suelen ser niños incapaces de jugar tranquilamente, inquietos, que actúan como si “los impulsara un motor”. A veces, hablan excesivamente, responden inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta.

Les resulta difícil esperar su turno e interrumpen o se inmiscuyen con otros (por ejemplo: se meten en las conversaciones, juegos o actividades, utilizan las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso...).

Naturaleza y características de los síntomas

Es importante saber que, para hablar de TDAH, algunos síntomas de los mencionados ya tenían que estar presentes antes de los 12 años. Además, varios de los síntomas deben estar presentes en dos contextos o más, es decir, en casa y en la escuela, por ejemplo.

Estos síntomas interfieren en el funcionamiento general del niño o en su calidad de vida.

Tipos de TDAH

En función de los síntomas, encontramos tres tipos de TDAH:

  • TDAH combinado: con síntomas de inatención y de hiperactividad-impulsividad.
  • TDAH inatento: únicamente con síntomas de inatención.
  • TDAH hiperactivo/impulsivo: únicamente con síntomas de hiperactividad-impulsividad.

En cuanto al TDAH por edades, lo cierto es que lo que determina los síntomas de TDAH no es tanto la edad del niño, sino el tipo de trastorno.

Aún así, generalmente los niños más pequeños manifiestan una hiperactividad más marcada, mientras que los adolescentes, se caracterizan más por la inatención.

Cinco claves para ayudar a tu hijo con TDAH

Os dejamos cinco claves, o técnicas, útiles para ayudar a vuestro hijo con TDAH a reducir la impulsividad y mejorar la atención y la conducta en general. Se trata de técnicas validadas para el tratamiento psicológico del TDAH según los manuales de referencia.

Auto-instrucciones

Esta herramienta consiste en ayudar a tu hijo a que, ante un problema o dificultad, sea capaz de parar y pensar antes de actuar o tomar decisiones impulsivas.

Implica los siguientes pasos:

  • Parar, observar, pensar/reflexionar, decidir, actuar y evaluar.

Puedes también mostrarle que el proceso para pensar debe incluir reflexiones antes, durante y después de la acción. Estas son:

  • Reflexionar sobre la tarea: ¿cuál es?
  • Reflexionar sobre el plan, el método: ¿cómo lo haré?
  • Reflexionar sobre el seguimiento del plan: ¿estoy siguiendo el plan?
  • Evaluar la actuación: ¿cómo lo he hecho?

Autoobservación

A través de esta técnica, se pretende que el niño tome conciencia sobre su conducta y aprenda a autorreforzarse cuando esta sea adecuada. La autoobservación está destinada también a que el niño pueda percibir las relaciones entre sus comportamientos y las consecuencias de los mismos.

Por otro lado, es importante también enfatizar el lenguaje interior como elemento regulador del niño, es decir, enseñarle a escuchar ese lenguaje interno, a adaptarlo a lo que está haciendo, etc.

Cuando hablamos de lenguaje interior, nos referimos a lo que el niño se dice a sí mismo (ya sea en forma de pensamiento, u oralmente), cuando realiza una determinada tarea.

La técnica de la tortuga

La técnica de la tortuga resulta muy adecuada para trabajar con niños con TDAH. Pretende favorecer el control de conductas impulsivas, perturbadoras o agresivas, en caso de que aparezcan.

Suele emplearse con niños de etapa preescolar o que están en los dos primeros cursos de educación primaria. Engloba técnicas de relajación y resolución de problemas, y se aplica en varias fases:

  • Modelado de la posición de tortuga (enseñar esta postura).
  • Entrenamiento de relajación (enseñar a relajarse).
  • Entrenamiento en solución de problemas (enseñar técnicas para resolver problemas)
  • Generalizar la técnica a diferentes contextos (por ejemplo, el hogar, la escuela...).

Técnicas de modificación de conducta

Cuatro técnicas que van muy bien para mejorar los síntomas del TDAH, y que podemos aplicar con nuestros hijos, son el reforzamiento positivo, la extinción, la economía de fichas (sistema de puntos) y la sobrecorrección.

Cuidar la comunicación

Para ayudar a tu hijo con TDAH, es importante que cuides la comunicación con él. A los niños o adolescentes con el trastorno, les va muy bien que les hagan demandas/órdenes concretas.

También es importante que no le grites, que le llames por su nombre, que el discurso sea coherente, que las pautas sean claras y concisas, etc.

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