Nuestra experiencia con la vacuna Bexsero: compra, reacción tras el pinchazo y otros consejos

Hace unos días leíamos la noticia de una adolescente de Zaragoza que había enfermado de meningitis B, e irremediablemente pensé en la vacuna que podría prevenir esta enfermedad y que, sin embargo, continúa llegando a cuentagotas a las farmacias.

Tras varios meses de espera he podido, por fin, ponérsela a mis tres hijos y hoy quiero compartir con vosotros cómo ha sido nuestra experiencia y cuáles son mis consejos sobre esta vacuna.

El desabastecimiento de las farmacias

La vacuna Bexsero, que protege contra la meningitis B, no es una vacuna más puesto que no se encuentra en el calendario oficial de vacunación. Es decir, los padres que optamos por vacunar a nuestros hijos debemos comprarla en la farmacia y enfrentarnos a un gasto medio de 106 euros por dosis.

Pero de momento es lo que hay, a pesar de que los pediatras llevan tiempo recomendando su inclusión en el calendario oficial de vacunas, siguiendo el ejemplo de otros países como Reino Unido o algunas regiones de Italia y Alemania.

La Bexsero salió al mercado en octubre de 2015 (antes sólo se administraba en hospitales a niños con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos), e inicialmente generó un gran revuelo.

Fuimos muchos los padres que quisimos comprar cuanto antes la vacuna que protegiera a nuestros hijos frente a la meningitis B, pero fue entonces cuando nos encontramos con los primeros problemas de desabastecimiento: farmacias con largas listas de espera y vacunas que iban llegando tan lentamente que te hacía desesperar.

Nuestra pediatra insistía una y otra vez en que no había razón para preocuparse o alarmarse si la vacuna tardaba en llegar, pues la incidencia de la enfermedad es muy baja. Pero teniendo, por fin, la posibilidad de proteger a nuestros hijos contra esta terrible enfermedad, ¿cómo no desesperar ante semejante desabastecimiento?

Cuando el teléfono sonó avisándome de que la primera dosis de mis hijos ya estaba disponible, no me lo podía creer. Sentí alegría de que por fin hubiera llegado nuestro turno, pero confieso que al mismo tiempo me invadió el miedo y las dudas.

Aunque había leído todo lo que había caído en mis manos sobre la Bexsero, sus posibles efectos secundarios y su eficacia, es una vacuna que se lleva poniendo relativamente poco tiempo y eso me generaba cierta incertidumbre.

La reacción de la vacuna

En el momento de administrarles la primera dosis, mis hijos tenían 24 meses, tres años y medio y ocho años por lo que, según las pautas de la AEP les correspondían dos dosis a cada uno con un intervalo no inferior a dos meses.

La primera dosis fue la que más reacción y dolor les provocó. Mi hijo pequeño tuvo fiebre esa misma noche, y los otros dos se quejaron durante tres días de un fuerte dolor en el brazo que les impedía incluso moverlo. A mi bebé, en cambio, le pincharon en la pierna y en ningún momento dio muestras de dolor o molestias.

La segunda dosis no les causó fiebre a ninguno y los niños no acusaron tanto dolor en la extremidad como la primera vez, pero en cambio la reacción local fue mayor y la zona del pinchazo estuvo enrojecida e hinchada durante varios días.

Mis consejos

  • La mayoría de las farmacias te preguntan de inicio cuántas dosis vas a necesitar y se comprometen a tenerlas a tiempo, para no dejar a ningún niño que ya ha iniciado la vacunación sin sus dosis correspondienteso no está de más preguntar antes de encargarlas, y en caso de dudas por parte de la farmacia, valorar la posibilidad de encargarlas en otro sitio.

  • Esta vacuna puede ponerse a cualquier edad pero los lactantes menores de 12 meses son la población de mayor riesgo. Por tanto, si teneis más de un hijo y quereis vacunarlos a todos pero las vacunas no llegaran a la vez, preguntad a vuestro pediatra cómo debéis proceder, pues quizá os diga que deis preferencia a un niño sobre otro atendiendo a su edad.

  • Si van a pinchar a vuestro hijo en el brazo, mi consejo es que lo hagan en el izquierdo si es diestro y viceversa, porque lo más probable es que el bracito del pinchazo quede inmóvil y dolorido durante unos días. Parece una perogrullada, pero no caímos en este detalle cuando les pusieron la primera dosis y mis peques llevaron muy mal no poder utilizar el brazo derecho para comer, escribir o hacer otras tareas cotidianas.

  • A nosotros nos fue bien la aplicación de hielo local durante unos minutos, tres o cuatro veces al día el mismo día del pinchazo. Ayuda a minimizar el dolor y a evitar que la zona se inflame mucho.

  • Si tenéis niños pequeñitos y podeis permitíroslo, mi recomendación es no vayan al cole o a la guardería el mismo día de la vacuna. Al menos mis hijos pequeños estuvieron algo más apagados ese día, la niña se quejaba de mucho dolor y sólo tenían ganas de mimos y brazos.

  • Y en lo que respecta a la financiación de la vacuna, os aconsejo que en el momento en que decidais encargarla comenceis el ahorro. Soltar de golpe 106 euros multiplicado por el número de hijos que tengáis puede suponer mucho dinero para una economía media. Pero si durante todo el tiempo que estamos en lista de espera vamos ahorrando, el desembolso final no resultará tan acusado. Otra opción es aprovechar celebraciones señaladas (cumpleaños, bautizos/comuniones, Navidad...) para pedir a la familia y a los amigos que os regalen vacunas.

Vosotros, ¿habéis puesto ya esta vacuna a vuestros hijos? Si es así, ¿qué tal ha ido? Si por el contrario aún estais en lista de espera, ¡mucho ánimo!, y espero que pronto podáis conseguirla.

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