Conjuntivitis en bebés y niños: a qué se debe y qué hacer si tu hijo tiene los ojos rojos

La conjuntivitis es la inflamación o infección de una membrana mucosa y transparente llamada conjuntiva, que cubre la parte blanca del ojo y la superficie interna de los párpados.

La causa más frecuente de conjuntivitis en niños son los virus y las bacterias, aunque también puede deberse a reacciones alérgicas.

Te contamos cuáles son los síntomas de esta afección tan común en la infancia y qué debes hacer si sospechas que tu hijo tiene conjuntivitis.

Síntomas de la conjuntivitis

El síntoma principal y más visible son los ojos rojos. El niño también podría experimentar la sensación de "tener algo en el ojo" y mostrar especial sensibilidad a la luz.

Otros síntomas característicos son la presencia de legaña verde o amarillenta, párpados hinchados y pegados, secreción ocular transparente, lagrimeo, ojeras, molestia en la conjuntiva y picazón.

Los síntomas pueden presentarse en un único ojo o en ambos.

Conjuntivitis infecciosa

Según la AEPap, se calcula que el 50% de las conjuntivitis están provocadas por virus (siendo el adenovirus y el virus del herpes simple los más frecuentes) y el otro 50% por bacterias, entre ellas staphylococcus, haemophibus influenzae o streptococcus pneumoniae.

La mayoría de estos virus y bacterias son también los responsables de enfermedades comunes en la infancia como resfriados o catarros, infecciones de los senos nasales, otitis o faringitis. Recientemente, los expertos también han advertido que entre la amplia variedad de síntomas que provoca el SARS-CoV-2 también se encuentra la conjuntivitis.

Conjuntivitis alérgica e irritativa

Diferente a la conjuntivitis vírica es la conjuntivitis alérgica. Este tipo de conjuntivitis tiene lugar cuando el paciente entra en contacto con un elemento que le ocasiona alergia, produciéndose síntomas irritativos, enrojecimiento y picor en el ojo.

Se da sobre todo en niños que padecen alergias a pólenes o rinitis alérgica, y se puede presentar de manera aislada o acompañada de otros síntomas como moqueo, estornudos, picor de nariz o tos.

También podría producirse una conjuntivitis como consecuencia de la irritación de la conjuntiva por el uso de lentes no apropiadas o por el contacto con productos químicos, humo, contaminación atmosférica o el cloro de las piscinas.

¿Cómo prevenir el contagio?

Lo primero que debes saber es que la conjuntivitis infecciosa -especialmente la vírica- es muy contagiosa (no así la producida por alergias o sustancias irritantes), por lo que si tu hijo presenta síntomas es recomendable que no acuda al colegio o guardería durante unos días para evitar brotes.

La Sociedad Española de Oftalmología recuerda, además, que las partículas víricas son capaces de sobrevivir durante semanas en superficies secas como sábanas, almohadas o toallas, por lo que este tipo de artículos podrían suponer una fuente de contagio si se comparten.

Otra vía de contagio sería el contacto directo de manos (de ahí la necesidad de inculcar a los niños la importancia del lavado frecuente de manos), así como el contacto directo con secreciones respiratorias y oculares.

¿Qué hacer si mi hijo presenta síntomas de conjuntivitis?

Ante la aparición de síntomas de conjuntivitis se recomienda consultar con el pediatra, quien determinará si se trata de una infección vírica o bacteriana. En la mayoría de los casos el pronóstico es bueno.

La duración del cuadro vírico suele situarse entre 7 y 14 días, aunque hay casos en los que podrían necesitarse entre tres y cuatro semanas hasta que los síntomas desaparezcan por completo.

Las conjuntivitis víricas no precisan tratamiento. En cambio, si se trata de una conjuntivitis bacteriana sí se requerirá la aplicación de colirio antibiótico o pomada oftálmica.

No obstante, no siempre es fácil diferenciar un tipo de conjuntivitis de otro, por lo que en muchas ocasiones se opta por poner un tratamiento antibiótico tópico para evitar complicaciones y acortar el periodo de contagio.

En caso de sospechar que la conjuntivitis pueda estar relacionada con una alergia no diagnosticada, es recomendable consultar cuando antes con un alergólogo, quien realizará al niño una serie de pruebas para tratar de identificar el alérgeno responsable y poner un tratamiento antihistamínico adecuado.

Desde la AEPap recomiendan valoración con carácter urgente cuando el niño presenta dolor moderado-grave, enrojecimiento muy marcado y mantenido o agudeza visual disminuida, pues estos síntomas podrían esconder otras patologías. También es necesario acudir urgentemente al hospital si la conjuntivitis se presenta en lactantes menores de 28 días.

Paralelamente, desde casa podemos tomar una serie de medidas que ayuden a aliviar los síntomas:

- Realizar lavados frecuentes del ojo con envases desechables de suero fisiológico y una gasa estéril. Las monodosis pueden conservarse en la nevera para notar un mayor alivio de los síntomas.

-  Colocar compresas frías sobre los párpados para disminuir los síntomas.

- Utilizar lágrimas artificiales para reducir el escozor.

- Asimismo, es importante advertir a los niños de que no pueden tocarse o restregarse los ojos, pues podrían empeorar los síntomas o incluso propagar la infección al otro ojo, en caso de que inicialmente solo estuviera en uno.

- En caso de que el niño utilice lentillas, es recomendable evitar temporalmente su uso hasta que los síntomas hayan desaparecido.

- Por último, recordamos la importancia de extremar las medidas de higiene antes y después de limpiar los ojos o aplicar el tratamiento recomendado.

Fotos | iStock

Vía | Kids Health, Sociedad Espa´ñola de Oftalmología, En Familia-AEP

También te puede gustar

Portada de Bebés y más

Ver todos los comentarios en https://www.bebesymas.com

VER 0 Comentario