Por qué la dieta Dukan es poco recomendable para recuperar el peso tras el parto

Ayer publicamos una noticia que explicaba que algunas famosas están siguiendo la conocida dieta Dukan para perder los kilos que han ganado durante el embarazo y explicamos brevemente por qué no es una práctica aconsejable.

Hoy vamos a entrar en este tema más en profundidad para conocer un poco cómo funciona dicha dieta, qué riesgos corre una mujer al llevarla a cabo (y un hombre, si también lo hiciera) y por qué el concepto de hacer la dieta Dukan tras el embarazo es erróneo.

Los kilos que se ganan en el embarazo tienen un por qué

Lo primero que hay que dejar claro antes de entrar a hablar de esta dieta milagro es que los kilos que coge una mujer durante el embarazo no son un castigo o una penitencia por haberse quedado embarazada.

Digo esto porque siempre parece que una vez nace el niño la mujer queda como una “gorda por culpa del embarazo que tiene que perder el peso en cuanto pueda” y, de hecho, se alaba y magnifica a la que recupera el peso rápidamente (“qué bien te has quedado”, “parece que no hayas estado embarazada”,...).

La realidad es que los kilos que gana una mujer al quedar embarazada son las reservas para cuando el niño nazca por una razón muy simple: criar y alimentar a un hijo produce mucho desgaste. Las malas noches, la lactancia, la fatiga, el cansancio, etc. son motivos suficientes para que la naturaleza haya previsto a la mujer de esa reserva. El problema del asunto es que la naturaleza no sabe que el canon de belleza actual es contrario a esos kilos de más.

La dieta Dukan es una dieta hipocalórica

La dieta Dukan, como comentamos ayer, permite ciertos alimentos (básicamente proteínas y verduras) y excluye a otros. Los alimentos permitidos hacen que la dieta pueda considerarse hipocalórica, porque se eliminan las grasas y los hidratos de carbono, que son los que más calorías y energía suelen aportar al cuerpo.

Al disminuir las calorías drásticamente el cuerpo responde con más hambre y empieza a gastar las reservas, disminuyendo el volumen muscular y con él el contenido de agua. Al perderse músculo y agua la gente se nota menos hinchada y observa que el peso empieza a bajar.

En ese punto el cuerpo está deseoso de empezar a recibir de nuevo alimentos ricos en glucosa, tanto para nutrir al cuerpo como para nutrir al cerebro. Sin embargo éstos no llegan y como tampoco es plan de acabar con los músculos el cuerpo empieza a quemar grasas. He leído en algunas páginas que uno de los inconvenientes es que puede dar mal aliento. Dicho así suena mal, pero uno piensa “nada que no arreglen unos caramelitos”, sin embargo el mal aliento es el signo de que el cuerpo ha entrado en estado de cetosis y por ello el aliento huele a manzanas ácidas.

Qué es eso de la cetosis

La cetosis es el estado en el que entra el cuerpo cuando no recibe suficientes hidratos de carbono y tiene que quemar grasa para conseguir energía, generando los llamados cuerpos cetónicos. Es un estado de emergencia, de desnutrición, en el que se generan toxinas que deben ser eliminadas por el riñón, siendo esto perjudicial para este órgano.

Por este motivo, por ejemplo, se desaconseja que las mujeres embarazadas hagan dietas pobres en hidratos de carbono, pues al entrar en estado de cetosis, el feto acaba por tener que alimentarse de la energía que proviene de las grasas, menos saludable y de las toxinas que se generan en el proceso.

Ahora bien, uno de los efectos secundarios de la cetosis es la disminución del apetito y esto ayuda a seguir perdiendo peso.

Se trata de una dieta hiperproteica

Los alimentos ricos en proteínas no son, como hemos dicho, de los que más calorías tienen y por eso ayudan a adelgazar. Además, el 20% de las calorías que aportan se utilizan para su digestión, por lo que aún engordan menos.

Sin embargo, las dietas hiperproteicas no se recomiendan, primero porque acaba produciéndose la cetosis, que provoca náuseas, el ya comentado mal aliento y la falta de apetito, segundo porque se satura el hígado que trata de metabolizar el exceso de proteína, corriendo el riesgo de que se produzca lo que se conoce como “inanición cunicular”, que es una situación en que la vida de la persona puede llegar a correr peligro si las proteínas no van acompañadas de grasas, y tercero porque las dietas hiperproteicas tienen bastantes posibles efectos secundarios, a saber:

  • Al tomarse mucha carne se corre el riesgo de aumentar los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Puede producirse daño renal, porque no todas las proteínas se asimilan y muchas deben excretarse, forzando al riñón a trabajar más.
  • La falta de hidratos de carbono puede provocar fatiga y mareos. La glucosa es el combustible de nuestro cerebro y ni en la primera fase de la dieta, ni en la segunda, que puede llegar a durar a veces varios meses (he visto ejemplos de mujeres que han estado casi 300 días en la segunda fase), se come este tipo de alimentos, más allá de unas cucharaditas de salvado de avena. Desde luego, mal momento para una mujer que acaba de ser madre para empezar a fatigarse y marearse.
  • Se pierde proteína muscular, porque a falta de glucosa el cuerpo recurre al músculo para conseguir energía. Mal momento también, tras parir, para empezar a perder músculo.
  • Puede provocar deficiencia de calcio en los huesos con la consiguiente descalcificación ósea. A más proteína, peor absorción del calcio.
  • El rendimiento físico disminuye y el único ejercicio recomendable es caminar.

¿La mujer sólo puede caminar?

Investigando un poco para conocer más acerca de esta dieta he visto que la gente llega a hablar bien de ella porque en el libro del Sr. Dukan se recomienda caminar un poco cada día, como diciendo que no se trata de una dieta que no piense en los buenos hábitos.

Sin embargo dicha recomendación se da porque, como máximo, la mujer sólo puede caminar. Para hacer ejercicio el cuerpo necesita que haya glucógeno (que proviene de los hidratos de carbono, básicamente) en los músculos. Como con esta dieta no se toman apenas hidratos no hay fuerza muscular para hacer nada que no sea caminar, ya que la poca glucosa que entra en el cuerpo se guarda para ir directamente al cerebro, donde más falta hace.

Ante esta situación, si una mujer decidiera hacer más ejercicio que el caminar un rato a diario, entraría en una peligrosa rueda en la que para poder funcionar, sus músculos se consumirían a sí mismos.

El efecto rebote puede ser devastador

La dieta Dukan cuenta con las cuatro fases que comentamos ayer (un poco más ampliadas, ya que lo de ayer era una pincelada) y, o la haces bien (con lo arriesgado que es), o el peso se recupera de manera devastadora.

Al hacer esta dieta el cuerpo entra, como hemos dicho, en estado de emergencia. Todo funciona mediante el “plan B” así que, en caso de que la situación se normalice y la persona vuelva a comer como antes, el organismo va a asimilar todas y cada una de las calorías ingeridas para prepararse por si algo similar vuelve a suceder. Digamos que el cuerpo entiende que la persona está en situación de penuria y no tiene alimento disponible y, cuando éste llega, decide guardarlo todo por si acaso volviera una mala época.

Por eso la introducción de alimentos se hace de manera muy lenta y progresiva y por eso el efecto dañino de dicha dieta se extiende por más tiempo.

Qué dice al respecto la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas

Hace unas tres semanas la AEDN (Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas) hizo público un documento (que se puede leer aquí en el que dicen no apoyar la dieta Dukan.

Según explican la dieta no funciona y se muestran resultados de estudios en los que no se puede concluir que las dietas hiperproteicas funcionen, porque “ninguna estrategia para adelgazar ha mostrado efectividad inmediata y mantenida de por vida en todos los grupos de población”. Sin embargo tengo la sensación (personal), por lo que he visto y leído, que la dieta funciona y que la gente pierde peso, aunque sí es cierto que no hay estudios científicos que avalen dicha dieta (ni en el libro hay bibliografía que pueda ayudar a entender en qué se basan las recomendaciones).

También explican que dicha dieta parece a todas luces fraudulenta, por las características de la misma y por cómo es publicitada y explicada (funciona, mucha gente la ha probado y puede corroborarlo,...).

Como riesgos comentan que “puede comportar desequilibrios nutricionales y ser altamente arriesgada ya que supone un riesgo de padecer alteraciones somáticas, psicológicas, hormonales, de crecimiento o de rendimiento.”

Me recuerda a los palitos con extractos de algas

Lo cierto es que esta dieta me recuerda a unos palitos de pan que podían verse hace un par de años en algunas panaderías (quizás aún sigan existiendo) que contenían extractos de algas y que venían con una publicidad que decía algo así como “para adelgazar” y “eficacia comprobada”.

No sé si se vendieron mucho o poco, aunque me asusté un poco al verlos, porque no es que la persona que los comiera adelgazara por tratarse de un alimento con pocas calorías, sino que al contener extractos de algas y en consecuencia una cantidad abismal de yodo la tiroides, ante tal exceso, empezaba a trabajar de más produciéndose un hipertiroidismo y en consecuencia una bajada de peso, que es un síntoma de ello.

Evidentemente no ponía nada de eso en los envases, pero habría estado bien que dijera: “Pierda peso alterando sus hormonas”, “sobrecargue su glándula tiroidea” o bien “juegue estúpidamente con su salud para perder peso”.

En conclusión, y pensando en las mujeres que acaban de ser madres

Concluyendo un poco y en alusión a la entrada de ayer, no puedo entender que alguien pueda llegar a recomendar una dieta como ésta a una mujer que acaba de ser madre. De hecho, no logro entender que nadie pueda llegar a recomendar esta dieta a una mujer, incluso cuando no ha sido madre reciente.

Como expliqué ayer, en el centro de salud en que trabajo hay algunas compañeras que la están siguiendo y aunque los resultados son positivos, no me entra en la cabeza que profesionales de la salud lleguen a asumir conductas tan arriesgadas para su salud (lo veo incongruente) y que además lleguen a recomendarlas a sus pacientes (pero este es otro tema…).

Una mujer que acaba de dar a luz necesita una dieta equilibrada más que nadie, con todos los nutrientes y con todas las calorías con las que hará frente al día a día. Poner al cuerpo en situación “de cuarentena” hará que recupere antes su peso corporal, probablemente, pero a costa de su salud, de su humor, de su energía y del bienestar de su bebé y del de su familia, que seguro se ve afectada.

Más información | Mi nueva dieta, Cuerpo de diosa
Fotos | Meemal, Mr. Toaster en Flickr
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