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Tienes muchas razones para apoyar a tu hijo si quiere estudiar música

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Estudié música de niña, iba obligada y aguanté hasta acabar la Secundaria… pero jamás he considerado que fuera una pérdida de tiempo, creo al contrario que gracias a que mi madre se empeñó encontré una forma de evasión que me ha acompañado durante años.

En el Instituto era la friki que aprovechaba las entradas gratis que se repartían entre alumnos para ver los conciertos de música clásica (con 15 años ya me iba sola), quizás si no hubiera estado estudiando música, me lo hubiera perdido y hubiera sido una lástima.

Pero a mi hermano también le obligaban y él hacía “novillos” de la clase de música. Con el paso del tiempo eso me ha hecho darme cuenta de que por muy importante que sea para mí la formación musical, no podría obligar a mis hijos. Sin embargo la pequeña ha dado el paso por sí sola, y además está muy orgullosa de haber escogido el violín como instrumento, yo también lo estoy, claro está.

El violín con su estuche, el libro de lenguaje musical, el de iniciación al instrumento, las partituras, les tendremos que hacer hueco en la habitación. Y ahora dedicaremos periódicamente algún domingo por la tarde a ir a conciertos de orquesta, así lo quiere ella, y mira, me alegro de volver a escuchar interpretar a Shubert o Tchaikovsky.

Además, dicen que la música es matemática para el alma, como la matemática es música para la mente

Lo que os quería contar hoy es que estudiar música sí tiene beneficios para los niños (más allá de la creación artística), y además están demostrados. Aunque claro, si me gusta que mi hija se haya introducido en esta rama del arte que conceptualmente es difícil de explicar, no es porque le ayudará en los estudios, sino porque lo hace por gusto, y sobre todo porque la decisión nutrirá esa mente inquieta que acompaña a su alma sensible.

Eduard Ruano es profesor de tuba en un Conservatorio profesional, en Una docena de, nos explica una puñado de buenas razones para que los niños estudien música.

Entre otras cosas mejora la competencia en idiomas, desarrolla el pensamiento lógico y la sensibilidad artística, mejora la capacidad de autoescucha y reflexión, ayuda a que los alumnos sean más responsables y cuidadosos, e influye en la autoestima.

Resulta que estudiar música durante la infancia ayuda a que la formación de nuevas conexiones en el cerebro de los niños, y esto mejora el rendimiento cognitivo en otros ámbitos.

El tema merece ser ampliado (y espero que no se me quede en el tintero), aquí ya habíamos anticipado que el entrenamiento musical temprano mejora la interacción con los sonidos cuando los niños se convierten en adultos. Pero además tenemos que decir que la mejora en la atención y la concentración, son ventajas que aportan los estudios musicales.

Por último, estudiar música favorece el trabajo cooperativo, cuando los niños crecen y asisten a clases de conjunto instrumental

No negaremos que supone un sacrificio para los niños, que ya están bastantes ocupados con sus tareas escolares diarias, pero precisamente la mejora de la capacidad organizativa, les ayuda a superar las dificultades.

En general hay más ventajas que inconvenientes, incluso para los padres… porque los desplazamientos para llevarles y traerles, recordarles que practiquen un poco, etc., se ven compensados al percibir sus progresos ¿no?

Imagen | C.M.FRIESE photography
En Peques y Más | ¿Cómo desarrollar el talento musical de los niños?, En busca de una educación musical de calidad en el sistema educativo: la iniciativa de la FSMCV

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