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¿Qué es lo último que haces con tus hijos antes de que se duerman?

¿Qué es lo último que haces con tus hijos antes de que se duerman?
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¿Qué es lo último que haces con tus hijos antes de que se duerman? Este es un post para reivindicar el papel de la lectura compartida en la vida de tus hijos, para recordar los beneficios de que les leas a tus peques, pero sobre todo para alertar acerca de algunas malas prácticas que pueden dificultar que los niños concilien el sueño, e incluso que pueden provocar que este no sea tan placentero como debería.

Michelle Garrison (del Instituto de Investigación Infantil de Seattle) afirmaba hace no muchos años que la estimulación electrónica antes de acostarse, puede afectar el sueño de los niños y sus procesos de pensamiento. Aconsejaba evitar la exposición desde al menos una hora antes de irse a la cama; y flexibilizaba un poco indicando que “si de todas formas vas a permitir que el niño vea la televisión o encienda la tablet por la noche, procura que los contenidos sean adecuados a su edad".

La Academia Americana de Pediatría es un poco más conservadora (y más de acuerdo a mi estilo de vida): tras un estudio hace un año se dijo que los niños que ven la televisión durante los últimos 90 minutos antes de ir a la cama, tardaban más en conciliar el sueño. ¿Qué nos cuesta llevarles a su habitación para leerles un poco, ponerles música suave o hacerles compañía en unos momentos del día en que tenemos la oportunidad de disfrutar unos de otros relajadamente y sin prisas?

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La lectura puede o no estar integrada en la rutina de dormir, aunque la verdad, es tan beneficiosa que creo que hago mal si no la recomiendo periódicamente

La editorial Maeva recordaba el otro día mediante un tweet que los “Book Lovers” nunca se van a la cama solos, y aunque ahora los niños son peques y cuentan con nuestra compañía aún durante unos años, es una bonita idea transmitir que las historias escritas (y las orales) están a nuestro lado cuando queremos que estén.

Hemos visto que no hacen falta razones para leer a nuestros hijos por las noches (aunque “haberlas haylas”); pero además los valores de los libros les pueden ayudar a entender situaciones a las que se enfrentan, emociones que no pueden explicar… Sin contar con la magia de los cuentos que abrís juntos por la noche, y con la sorpresa de descubrir un desenlace, o de admirar una ilustración maravillosa.

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Leerles antes de dormir, y también fomentar que ellos lean en ese momento ayuda a desarrollar la imaginación, y sobre todo incide directamente en el interés que los niños tengan por la literatura (aunque este se disipe en la preadolescencia). A veces leo o escucho discusiones acerca de “¿mejor leerles o que lean?”, sinceramente no veo tal incompatibilidad, experiencias propias y ajenas me confirman que lo primero favorece lo segundo, y son prácticas que pueden acabar derivando en un “hoy le leo yo a papá - a mamá -“.

No hagáis caso tampoco a eso de “¿tiene 9 años? entonces no le leas que es muy grande”, ¿por qué no leerle a un niño de 9 años?, está claro que sabe leer por sí solo, y lo hace además comprendiendo y sabiendo expresar qué le transmite la lectura ¿por qué entonces vetarle el placer de escuchar a su madre o padre leerle estando juntos en la cama? El único límite es que imponga el niño, son ellos los que deciden que ya no tienen más ganas, y lo hacen antes de los 14, así que no os preocupéis tanto.

Sé que en la práctica nos pasamos el día leyendo cosas, bueno, más o menos, porque incluso los adultos muchas veces leemos por consumir, no para entender, no para disfrutar. Pero es que esos 10 minutos nocturnos por hijo dan para mucho, para tanto que probablemente los niños acabaran alcanzando pronto niveles lectores superiores a los que por edad les correspondería. Leer parece estar en desuso, pero nosotros podemos contribuir a mantener el interés por la lectura de los niños, como mínimo podemos seguir transmitiendo fantasía, moralejas, emoción, sorpresa, … mediante nuestra voz. Piensa que para que tus hijos tengan bonitos recuerdos de la relación familiar cuando crezcan, tienes que colaborar un poco y facilitarles esos momentos, por ellos y también por ti.

Ahora que hemos retomado la práctica en casa después de unos pocos meses, me apetecía invitaros a hacer lo propio, y me apetece aún más ampliar el tema analizando la idoneidad de diferentes géneros literarios infantiles para antes de dormir.

Por cierto a mi hijo mayor ya no le leo (desde hará un año y medio más o menos), pero sigue interesándose por las lecturas de su hermana, e incluso participa desde la parte de arriba de la litera (integra cosas que ha leído en otros libros), es fascinante la capacidad que tienen para retener cuando se ha trabajado la lectura desde que eran bebes. Es una de las ideas que recogíamos en este post para fomentar la lectura también en niños que ya no son bebés: “leer a los hermanos en su presencia”.

Imágenes | Ginny and John Woods, giovanni_giusti, Lars Plougmann En Peques y Más | Te contamos como alimentar y proteger la rutina de leer a los niños antes de acostarse, Creando hábitos razonables de sueño... también en la adolescencia

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