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Los especialistas piden aumentar la atención pediátrica hasta la mayoría de edad

Los especialistas piden aumentar la atención pediátrica hasta la mayoría de edad
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¿Sabéis cuál es la edad a partir de la cual los niños dejan de ser atendidos por un pediatra?, en nuestro país, esto sucede a los 14 o 16 años (según Comunidades Autónomas).

Sin embargo, la American Academy of Pediatrics recomienda que los especialistas en salud infantil deberían seguir a sus pacientes hasta que estos acaben de madurar en todos los sentidos, y sitúan el límite en los 21 años.

¿Os parece exagerado?, yo lo que no veo claro es que en una franja de edad en la que todavía se depende de los adultos (no han acabado de desarrollarse física, social ni psicológicamente), se les equipare desde el punto de vista sanitario. Creo que un médico de familia no debería tratar problemáticas concretas de la adolescencia que pueden llegar a ser complicadas de abordar. Y con esto (que nadie me malinterprete) no quiero decir que los adolescentes sean difíciles: creo que es una etapa muy bonita durante la que se aprenden cosas muy importantes para la vida autónoma cuando sean más grandes, y por otra parte vivirán experiencias irrepetibles.

Atención pediátrica también en la adolescencia

Pero volvamos a la atención médica que necesitan, en la mayoría de países europeos, la atención pediátrica se mantiene hasta los 18. Según un punto de vista médico integral, es una etapa que requiere una atención sanitaria multi e interdisciplinar.

Los pediatras afirman que poniendo el punto de mira en el organismo, la adolescencia es el período más sano de la vida. Aunque reconocen que los cambios que se suceden, y el tratamiento de problemáticas o situaciones concretas, pueden condicionar el desarrollo de la persona y su vida adulta, por eso reclaman ampliar la cobertura pediátrica.

Esta no es una reivindicación orientada a aumentar recursos sanitarios, sino a racionalizar la asistencia actual. La doctora Hidalgo (de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente), reconoce la vulnerabilidad de los adolescentes, que junto a los potenciales riesgos a los que están expuestos, hacen necesario estructurar la atención médica a esa edad mediante programas de prevención, asistenciales y planes de actuación adecuados a sus necesidades.

Las chicas y los chicos adolescentes no son niños pequeños, pero tampoco adultos

Los padres debemos estar dispuestos a servir como ‘guías’ de nuestros hijos tengan la edad que tengan (al menos hasta que sean adultos), sin embargo en ocasiones se observa una cierta dejadez cuando los peques crecen, esto es así en todas las cuestiones vinculadas a su desarrollo.

Y ellos no son los mismos que cuando aún eran bebés o tenían ocho años: al hacerse grandes tienen sus primeras relaciones sexuales, aparecen en mayor porcentaje los trastornos de la alimentación, las drogas (incluido el alcohol) están presentes, en las chicas se observan alteraciones ginecológicas derivadas de la menarquía, etc.

Junto a todo ello, pueden darse trastornos del sueño, o (más raramente) síndrome de fatiga crónica, e incluso síntomas de TDAH que han pasado desapercibidos con anterioridad.

Los adolescentes tienen dificultades para atender a los servicios sanitarios

Pediatra

La actual organización de los servicios sanitarios en España rompe la continuidad de la atención pediátrica a los 14 o 16 años, dependiendo de la CCAA, y hace que a partir esa edad los niños y adolescentes sean atendidos por médicos de familia y servicios de Medicina Interna, una atención normalmente para procesos aislados, que provoca, entre otras cosas, que el 80% de los adolescentes tenga dificultades para acceder a los servicios sanitarios y genera que no haya correspondencia entre la demanda sanitaria y la morbilidad.

Faltan profesionales con formación y experiencia para que la atención sea adecuada y coordinada. Algunos de los ejemplos de problemas que obstaculizan el acceso de los adolescentes e los servicios médicos son: la burocratización del sistema, cuyos trámites afectan a la confidencialidad; la falta de atención por parte del profesional, por falta de entrenamiento en este área o problemas de tiempo; el hecho de que el adolescente niegue o infravalore sus problemas y no acuda a la consulta; o la falta de confianza y de conocimiento de los recursos sanitarios a disposición de los jóvenes.

La OMS sitúa la adolescencia entre los 10 y los 19 años, desde este punto de vista, y también desde el sentido común, la atención pediátrica debería prolongarse. Como también las familias deberíamos asumir más activamente nuestro papel educativo sin delegar excesivamente en las instituciones.

Imagen | dsasso, Fotos Gov/Ba Vía | Asociación Española de Pediatría En Peques y Más | El consentimiento informado en niños y la mayoría de edad sanitaria, Los niños y adolescentes practican sexting con imágenes y vídeos inspirados por la pornografía

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