Los padres españoles sienten culpa por no poder ofrecer a sus hijos las "vacaciones perfectas", según una encuesta

El verano acaba de empezar, pero según una encuesta realizada por la compañía Groupon a 1.500 madres y padres españoles, el 75 por ciento de ellos se sienten culpables con las vacaciones que planean dar a sus hijos, ya que consideran que no están a la altura de las expectativas que éstos tienen.

Este sentimiento de culpa, que se acrecienta al ser testigos de los planes vacacionales que amigos y conocidos comparten en redes sociales, lleva a los padres a gastar una media de 150 euros semanales más en golosinas, actividades y regalos para compensar a sus hijos.

En busca de las vacaciones perfectas

El colegio ha terminado y los niños están deseando disfrutar de los dos meses de vacaciones que tienen por delante. Seguro que si les preguntamos a ellos cómo serían sus "vacaciones perfectas", la mayoría nos dirían que haciendo castillos de arena en la orilla de la playa, jugando en el parque hasta el atardecer y disfrutando de los días sin reloj.

Sin embargo, para los padres españoles esto no parece ser suficiente. Así al menos lo arroja una encuesta realizada por Groupon a 1.500 padres y madres con hijos de entre cinco y 16 años.

De ellos, el 34 por ciento lleva tres meses planeando las vacaciones de verano, y el 75 por ciento se siente mal porque considera que lo que tienen previsto hacer no está a la altura de las expectativas de sus hijos.

Pero además de este desasosiego, la encuesta ha revelado que los padres experimentan un gran sentimiento de culpa durante el verano por el poco tiempo que pasan con sus hijos, así como por las actividades que éstos hacen en su ausencia, o que por el contrario no pueden hacer por no pasar tiempo juntos.

La culpabilidad de los padres

El "tiempo" es un factor fundamental y es capaz de generar una oleada de sentimientos negativos en los padres cuando llegan las vacaciones de verano. El hecho de que los niños hayan dicho adios al colegio, pone a los progenitores en la tesitura de decidir qué hacer con ellos, especialmente cuando éstos deben seguir trabajando.

Esta decisión no siempre es fácil de tomar, y en muchas ocasiones causa grandes quebraderos de cabeza que acrecienta el sentimiento de culpa en los padres:

  • El 48 por ciento se sienten culpables por pasar poco tiempo de calidad con sus hijos.

  • El 21 por ciento se sienten culpables por la cantidad de tiempo que sus hijos pasan en casa.

  • El 29 por ciento se sienten culpables porque sus hijos no pasan suficiente tiempo realizando actividades.

  • El 28 por ciento ha fingido estar enfermo para no ir a trabajar y poder pasar un día con sus hijos.

Pero además del factor tiempo, hay otras situaciones que se dan especialmente en esta época del año, que agobian y frustran a los padres, y que son por orden decreciente:

  • El hecho de que los hijos pasen muchas horas delante de la televisión, el ordenador, o el iPad

  • No poder permitirse el lujo de ir a muchos viajes o realizar actividades de un día

  • Quedarse sin ideas para mantener a los niños entretenidos

  • Quedarse en casa en lugar de salir y disfrutar de diferentes experiencias de ocio

  • Sentir que los hijos de los demás están disfrutando más del verano que los tuyos

  • No poder permitirse ir de vacaciones

  • Decir no a las peticiones de golosinas, nuevos juguetes y viajes de los niños

  • No organizar más eventos educativos y culturales

  • El mal comportamiento de sus hijos en lugares públicos

  • Acostar tarde a las niños

La presión de las redes sociales

Estos sentimientos de culpa se acrecientan en un 26 por ciento de los casos, cuando los padres observan las fotografías de las vacaciones que otras familian publican en sus redes sociales.

Además, en un 27 por ciento de las ocaciones los padres manifiestan sentirse especialmente mal cuando sus hijos les cuentan las actividades o viajes que van a hacer sus ammigos.

Y es que a veces, los idílicos paisajes y las bucólicas escenas cotidianas que algunos padres publican en Internet, hacen sentir a otros presionados por no poder ofrecer a sus hijos lo mismo, creyendo que esas son las vacaciones perfectas que a los niños les gustaría tener.

Sin embargo, el 27 por ciento de los padres admite que las fotografías que publican en Internet no reflejan su realidad diaria, y que sólo se hacen eco de las mejores imágenes de su verano.

Aún así, una quinta parte de los encuestados admite sentir una gran presión a la hora de publicar fotografías de sus vacaciones en Instagram o Facebook, porque quiere que luzcan perfectas.

El coste de la culpabilidad

La culpabilidad lleva al 72 por ciento de los padres y al 67 por ciento de las madre a gastar más dinero del habitual en actividades y regalos para compensar a sus hijos.

En concreto, padres y madres gastan una media de 150 euros más por semana y por hijo, de lo que gastarían en otro periodo del año.

El dinero que los padres gastan en los hijos durante el verano se distribuye, según la encuesta, de la siguiente forma:

  • Un 29 por ciento gasta más dinero que de costumbre en golosinas, dulces y helados.

  • Un 48 por ciento gasta dinero en salir a cenar a establecimientos de comida rápida.

  • El 39 por ciento opta por parques de atracciones y sesiones de cine.

  • Un 20 por ciento de los encuestados afirma incluso haber comprado a su hijo dispositivos electrónicos, entre los que se incluyen iPads y videojuegos.

Ser padres para tu hijo, no para las redes sociales

Según los responsables de la encuesta, los datos ponen de manifiesto que las redes sociales causan mucha tensión entre las familias, al desear tener unas vacaciones de verano perfectas y a la altura de lo que otros publican.

Pero cuando no son capaces de conseguirlo, los padres experimentan una gran culpabilidad, al sentir que lo que pueden ofrecer a sus hijos no está a la altura de lo que ellos esperan.

Sin embargo, lo verdaderamente importante del verano no es que luzca perfecto en nuestras redes sociales, ni colmar a nuestros hijos de bienes materiales pensando que es eso lo que desean.

Y es que no es necesario disponer de un presupuesto elevado para pasar un verano inolvidable en familia. Lo importante, son esos instantes que vamos atesorando día tras día, esos momentos espontáneos y divertidos que se quedarán por siempre grabados en nuestra memoria y en la de nuestros hijos.

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