Nueve señales de que eres un padre o una madre helicóptero y las consecuencias de este tipo de crianza

En el mundo de la crianza, algunos padres y madres adoptan un estilo sobreprotector conocido como "padres helicóptero". Estos padres tienden a estar siempre al acecho, listos para intervenir en cada aspecto de la vida de sus hijos.

En este artículo analizamos algunas de las señales más frecuentes de este estilo parental y comentamos las consecuencias que puede tener en el desarrollo de los más pequeños, afectando principalmente el desarrollo de su autonomía.

Nueve señales de que eres un padre o una madre helicóptero

1. Tratas de supervisar todo

Una señal de padre o madre helicóptero es que están siempre al tanto de cada movimiento de sus hijos, y sienten la necesidad de estar presentes en todas sus actividades y decisiones. En este sentido, siempre tratan de supervisar, pero acaban invadiendo también su espacio.

2. Intervención constante

Otra señal de padres helicóptero es el nivel de intervención cuando comparten tiempo con sus hijos. Son padres que se involucran de manera excesiva en sus problemas, incluso en situaciones que podrían resolver por sí mismos (algo que dificulta el desarrollo de su autonomía). Por ejemplo, si tienen un conflicto con otro niño, intervienen, o si tienen que pedir algo, lo hacen por ellos, etc.

3. Decides siempre por ellos

Otra señal de alerta de los padres helicóptero es sentir la necesidad de tomar todas las decisiones importantes por los hijos, sin permitirles desarrollar su capacidad de decidir por sí mismos. Esto ocurre incluso con decisiones que podrían tomar ellos mismos, siempre teniendo en cuenta su edad (por ejemplo; la ropa que quieren llevar, la decoración de su habitación, incluso los amigos con los que van, etc.).

4. Evitas riesgos a toda costa

Son, también, padres excesivamente preocupados por el bienestar físico y emocional de sus hijos; pero no de una forma racional (es lógico que esto nos preocupe), sino muy ansiosa. De esta forma, evitan que enfrenten desafíos o riesgos normales para su edad (como por ejemplo, caerse en el parque) para evitar que "sufran".

5. Control de su vida social

Por otro lado, los padres helicóptero se involucran también en otra área, eso es, en las relaciones sociales de sus hijos, eligiendo a sus amigos y supervisando constantemente sus interacciones sociales. Si un amigo no les gusta para ellos, lo apartan.

6. Altas expectativas o expectativas no realistas

Les exigen también un rendimiento y éxito sobresaliente en todas las áreas, sin tener en cuenta (o no suficientemente) sus habilidades y deseos individuales. Así, sus expectativas respecto al desarrollo de sus hijos (en general), son altas o poco realistas, y además, rígidas (les cuesta cambiarlas).

7. Falta de confianza en sus habilidades

Son padres que no creen que sus hijos puedan valerse por sí mismos (aunque esto no siempre lo piensen de forma consciente, es algo que está ahí), por lo que siempre están allí para "rescatarlos" en situaciones desafiantes. Así, surge una desconfianza de sus habilidades por el miedo a que sufran, a que se equivoquen, etc.

8. Sobreprotección emocional

La sobreprotección es otra señal habitual de los padres helicóptero, los cuales intentan evitar constantemente que sus hijos experimenten cualquier tipo de frustración, tristeza o emoción desagradable, siempre buscando su felicidad inmediata.

9. Excesiva comunicación con escuelas y maestros

La comunicación de estos padres también es particular; concretamente, en el colegio o instituto, se comunican constantemente con los docentes de sus hijos para controlar su rendimiento académico y resolver cualquier tipo de problema que puedan enfrentar, incluso cuando no es necesario.

Las consecuencias para los hijos de tener padres helicópteros

Imagen de Freepik

Tener padres helicópteros puede tener diversas consecuencias para los hijos, ya que este estilo sobreprotector puede afectar a su desarrollo emocional, social y psicológico. Por ejemplo, puede afectar a su capacidad para gestionar las propias emociones, o bien generar:

  1. Dependencia emocional: Los hijos pueden volverse dependientes de sus padres helicópteros para tomar decisiones, resolver problemas y enfrentar desafíos, lo que les dificulta desarrollar habilidades de resiliencia y autonomía.
  2. Baja autoestima: La sobreprotección constante puede llevarles a no ser capaces de hacer las cosas por sí mismos, lo que puede disminuir su autoestima y confianza en sus habilidades.
  3. Falta de habilidades de resolución de problemas: Al no tener la oportunidad de enfrentar y resolver sus propios problemas, los hijos pueden carecer de habilidades cruciales para enfrentar desafíos en la vida.
  4. Ansiedad y estrés: La presión constante de vivir bajo el control de padres helicópteros puede generar altos niveles de ansiedad y estrés en los hijos, quienes pueden sentirse abrumados por las expectativas y demandas constantes.
  5. Fracaso académico y laboral: Al estar acostumbrados a que sus padres intervengan y resuelvan todo por ellos, los hijos pueden tener dificultades para adaptarse a ambientes académicos o laborales donde se requiere autonomía y responsabilidad.
  6. Problemas en las relaciones interpersonales: Pueden también tener dificultades para establecer relaciones saludables y equilibradas, ya que están acostumbrados a una supervisión constante.
  7. Falta de iniciativa y motivación: Al no tener la oportunidad de explorar sus intereses y metas individuales, los hijos pueden perder la motivación para perseguir sus propias pasiones y sueños.
  8. Dificultades para lidiar con el fracaso: La sobreprotección puede llevar a que estos niños tengan dificultades para enfrentar el fracaso y aprender de las experiencias negativas.
  9. Independencia tardía: Pueden tardar más tiempo en desarrollar su independencia y autonomía, ya que no se les ha permitido tomar decisiones o enfrentar responsabilidades desde una edad temprana.

Es importante destacar que la crianza helicóptero no siempre tiene todas estas consecuencias, y lógicamente, cada situación es única. Sin embargo, reconocer y corregir conductas sobreprotectoras puede ayudar a los hijos a desarrollar una base sólida para una vida adulta más saludable y satisfactoria.

Un enfoque equilibrado y amoroso en la crianza, lejos del control y más cerca de la supervisión pero también de la libertad y la confianza, permitirá que los hijos crezcan y se desarrollen seguros de sí mismos.

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