La maravillosa inocencia de los niños

Seguro que, durante el crecimiento de tus hijos, has ido viviendo situaciones con ellos en las que te dejabas maravillar por su inocencia.

La inocencia infantil es la capacidad para ver en un acto o un gesto cotidiano, una maravilla, un punto de partida a partir del cual imaginar, ilusionarse, sorprenderse…

En este artículo hablamos sobre qué implica la inocencia en esta maravillosa etapa de la vida, por qué es importante preservar parte de esta inocencia y cómo podemos acompañar a nuestros hijos para que crezcan y sean más conscientes de la vida sin dejar de maravillarse por ella.

“La infancia es una etapa maravillosa. No hay pasado, no hay futuro; sólo un presente que se mira con inocencia e ilusión”.
-Carla Montero-

La maravillosa inocencia de los niños: ¿qué es?

Pero, ¿qué es realmente la inocencia infantil? Para muchos, es un estado natural de la vida de todo niño. Una capacidad de ilusionarse y de sorprenderse por la vida.

Porque, si lo pensamos, en la cabeza de los más pequeños, las cosas siempre suelen vivirse como reales; y si así las sienten, ¿realmente crees que importa si lo son, en su cabecita? Y es que las ilusiones pueden sentirse como algo muy auténtico, aunque a veces se nutran o partan de la imaginación.

La inocencia no es, como se puede pensar, ignorancia o ingenuidad. Tampoco, falta de madurez. De hecho, la inocencia forma parte del desarrollo de los niños, y por eso es normal y sano que sean más inocentes de pequeños.

Inocencia: la capacidad de sorprenderse e ilusionarse

Así, la inocencia en realidad refleja la gran capacidad para sorprenderse, entusiasmarse e ilusionarse. Implica imaginación, confianza en las personas…

Y en cierta manera, implica una mirada limpia a la hora de ver e interpretar lo que sucede en el exterior. En esta etapa, los niños no conocen aún la maldad, y ello hace que confíen más en las personas, y que no les cuesta casi nada ilusionarse con las cosas, como decíamos.

La inocencia desde un punto de vista psicológico

La psicología evolutiva, aquella área de la psicología centrada en estudiar el desarrollo de las personas a lo largo de toda su vida, a nivel cognitivo, lingüístico, afectivo y relacional, entiende la inocencia como parte natural del desarrollo humano.

Los niños van haciendo sus pasos desde la infancia, una etapa de inmadurez evolutiva, donde predomina la inocencia que comentamos, hasta una etapa más madura en la adolescencia tardía y la adultez temprana.

Así, desde la psicología evolutiva se entiende que la madurez va ligada a una mayor capacidad para comprender el mundo y las relaciones que se producen en él. ¿Y qué papel juega aquí la inocencia?

Les permite ser valientes y capaces de ir, progresivamente, incorporando nuevos conocimientos en su día a día. ¿Por qué? Porque, como veremos, la inocencia les motiva a preguntar, a saber, a aprender.

Beneficios de la inocencia infantil

¿Por qué es beneficiosa la inocencia? La inocencia infantil permite a los niños focalizarse en la novedad pero también en aquello en lo que nadie repara, en los detalles, en los descubrimientos, lo que les lleva a disfrutar más de las primeras veces

Por ejemplo, cuando viajan en avión, conocen el mar, escuchan música por primera vez… Además, esa inocencia estimula su curiosidad y su aprendizaje. ¿Por qué? Porque les motiva a preguntar sobre todo aquello que observan, aquello que les rodea, que les interesa…

Si como padres y madres somos receptivos, podemos animarles a seguir preguntando, porque eso además les entusiasma y les lleva a querer saber más y más.

Evolución de la inocencia con la madurez

Como decíamos, a medida que los niños crecen, por fortuna o por desgracia, se van desprendiendo poco a poco de esa inocencia. Van experimentando vivencias más complicadas, lo que hace que conozcan también la parte más compleja de la vida.

Y eso hace que empiecen a ver las cosas desde otra perspectiva; en cierta forma, la inocencia toma otro color, otra forma.Sin embargo, madurar no tendría por qué significar el abandono de la capacidad para ilusionarse con las cosas.

Por ello, te animamos a acompañar a tu hijo para que siga sorprendiéndose por las cosas más sencillas de la vida; eso es preservar su maravillosa inocencia. Pero, ¿de qué más formas podemos preservarla? ¿Por qué es importante hacerlo?

Inocencia: la importancia de preservarla

Los niños merecen que preservemos su mirada inocente, libre de juicios y llena de receptividad hacia la vida. Pero, ¿es beneficioso para ellos, protegerles de las cosas malas del mundo?

¿Cómo pasar de la sobreprotección al punto medio, que les permita seguir creciendo, adquirir herramientas y entender que la vida no siempre es fácil, sin perder la inocencia?

Para empezar, podemos optar por facilitarles espacios para que sigan descubriendo y cultivando su afán por explorar y aprender.

Cómo preservar la inocencia en los niños

Una forma de acompañarles en su preservación de la inocencia, sin dejar de potenciar su aprendizaje, es a través de la lectura. Los primeros libros que leeréis serán, en realidad, cuentos.

Cuentos con muchas imágenes. Pero poco a poco irá apareciendo el texto en los libros, lo que les irá acercando al conocimiento y a la sabiduría.

Y esa inocencia inicial, a veces con tintes de ignorancia, irá evolucionando a una inocencia más consciente, o quizás, a un menor grado de inocencia. Pero es saludable; es bueno para ellos ser cada vez más conscientes de la realidad de las cosas.

¿Qué más nos puede ayudar a preservar la inocencia en los niños? Algunas ideas clave que pueden ayudarnos en este camino son:

  • Animarles a seguir preguntando (sobre todo, si muestran interés)
  • Fomentar actividades nuevas
  • Acompañarles en su aprendizaje
  • Fomenta su autonomía
  • Resolver las dudas que tengan, sin mentir


La importancia de fomentar también la  responsabilidad

A través de este “punto medio” que decíamos, entre la sobreprotección de los pequeños y la excesiva rectitud, encontramos una forma de educar basada en acompañar a los niños estimulando su sentimiento de responsabilidad y su conciencia de las cosas.

Así, no se trata de querer convertir a nuestro hijo en un eterno Peter Pan, instalado en una infancia interminable. Se trata de fomentar su ilusión por las cosas a la vez que los acompañamos en su crecimiento y madurez.

Acompañarlos a través de ensayo y error

Quizás la clave esté en ensayar a base de prueba y error. Igual que hacen ellos, que van descubriendo el mundo a través de la exploración, de intentar, conocer, aprender, avanzar, equivocarse

Poco a poco, ellos mismos irán sumergiéndose en una etapa donde ya no hay tantas redes que les sostengan.

Y deberán aprender a sostenerse en ellas, aunque la inocencia quede un poco atrás, así como a vivir siendo conscientes de que las cosas no siempre son como esperan.

Por ello, deberán desarrollar habilidades como la tolerancia a la frustración. Y esto que decimos, insistimos, no es abandonar definitivamente la inocencia; es crecer sabiendo que esta cambia su forma.

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