La microbiota del recién nacido varía según la forma de nacimiento: estas son las conclusiones del mayor estudio realizado

Los científicos llevan tiempo investigando cómo la forma de nacimiento influye en la salud del bebé, pero hasta ahora no se había llevado a cabo un estudio tan grande como el publicado ayer en la revista Nature, cuyos resultados son realmente interesantes.

Dicho estudio pone de manifiesto las claras diferencias que existen entre el microbioma del bebé nacido por parto vaginal y del bebé nacido por cesárea. Mientras que en el primer caso, el recién nacido se impregna de microbios y bacterias beneficiosas de la madre, el segundo tendría el doble de riesgo de colonización por bacterias peligrosas: ¿cómo es esto posible? Te lo explicamos.

El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el microbioma del recién nacido

Mientras están en el útero materno los bebés son estériles, pero cuando nacen comienzan a ser colonizados por bacterias, hongos y microbios que conviven en nuestro cuerpo y en el ambiente. Sin embargo, esta colonización no se lleva a cabo de la misma forma en todos los recién nacidos.

El mayor estudio realizado hasta la fecha sobre la microbiota del bebé tiene por nombre "Microbiota atrofiada y colonización oportunista de patógenos en el parto por cesárea", y ha sido realizado por un grupo investigadores de la University College, en Londres y publicado en la revista Nature.

Los investigadores participantes analizaron la microbiota de 596 bebés a lo largo de su primer año de vida y de 175 madres, y encontraron claras diferencias entre los nacidos por parto vaginal y los nacidos por cesárea.

La microbiota de los bebés nacidos por parto vaginal

Según el estudio, los bebés que atravesaron el canal del parto no solo contaban con bacterias de origen vaginal procedentes de sus madres -como hasta entonces se sabía-, sino que muy especialmente cuentan con microbios intestinales procedentes del intestino materno y presentes en la zona perineal.

Este nuevo hallazgo pondría en duda las investigaciones llevadas a cabo el 2016, en las que se sugería que pasar una gasa metida en la vagina de la madre por la cara del bebé le ayudaría a tener una mejor microbiota intestinal y, en consecuencia, un mejor sistema inmunitario. Y es que, según vemos ahora, la mayoría de bacterias presentes en el recién nacido no procederían de la vagina sino del intestino materno.

En cualquier caso, parece que ese baño de bacterias y microbios vaginales e intestinales que recibe el bebé que nace por parto natural, contribuiría positivamente al desarrollo de su sistema inmunológico, su salud respiratoria y su aparato digestivo.

La microbiota de los bebés nacidos por cesárea

Por el contrario, en los bebés nacidos por cesárea la transferencia de las bacterias maternas se ve interrumpida, y aumenta significativamente el riesgo de ser colonizados por bacterias y microbios potencialmente peligrosos, presentes en el ambiente hospitalario.

"Estos microbios son oportunistas, aunque no tienen por qué causar una infección, sí existe ese riesgo si el sistema inmune del bebé está debilitado o si acaban en el órgano equivocado, como el torrente sanguíneo"

"El 80% de los nacidos por cesárea presenta estos microorganismos, mientras que en el otro grupo solo es el 50%. Estos microbios hospitalarios suponen el 30% del total tras una cesárea, pero solo el 10% tras un parto vaginal" - explica Nigel Field, coautor del estudio "Microbiota atrofiada y colonización oportunista de patógenos en el parto por cesárea"

Además, puesto que las madres que son sometidas a cesárea deben tomar antibióticos antes del parto para prevenir infecciones, el bebé recibe también una dosis de este medicamento a través de la placenta, lo que hace que aumente la posibilidad de presentar resistencia a estos fármacos. Sin embargo, los investigadores aún no han podido determinar hasta qué punto puede influir este hecho.

Pero a partir del primer año de vida, ambos microbiomas se equilibran

Sin embargo, aún no está claro que los beneficios para la salud que aporta una forma de nacer sobre la otra sean duraderos en el tiempo. De hecho, los científicos han descubierto que pasado el primer año de vida, la composición del microbioma de un bebé nacido por cesárea y de otro nacido por parto natural se equilibran, y ya no se aprecian diferencias.

Es por ello, que los investigadores creen que hace falta realizar más estudios que ayuden a entender qué papel juega realmente la forma de nacimiento con el desarrollo de enfermedades futuras, como el asma, las alergias o la obesidad.

"Los mayores estudios sobre el método de nacimiento han visto que la cesárea aumenta el riesgo de asma y alergias en torno a un 30%, pero hacen falta muchos más estudios que analicen a miles de bebés para probarlo"

Y es que en estos casos también entrarían en juego otros muchos factores además de la forma de nacimiento, como el tipo de ambiente en el que vive el niño, sus condiciones de salud, si ha recibido o no lactancia materna, el tipo de higiene es excesiva...

Cesárea sí, pero solo cuando sea necesaria

Las cesárea salvan vidas, y en algunos casos es justificada y necesaria. Pero, por desgracia, la tasa de cesáreas en España ha crecido en los últimos años hasta llegar al 25%, muy por encima del 10-15% recomendado por la OMS.

Estas cifras convierten a nuestro país en uno de los que cuenta con mayor tasa de cesáreas de la Unión Europea, superado, entre otros, por Italia con un 35%. En América Latina, países como Brasil o República Dominicana llegan a multiplicar por seis la tasa recomendada por la OMS.

Está claro que cuando la cesárea está justificada desde un punto de vista médico, es la mejor opción para madre y bebé. Pero las cesáreas no justificadas implican un riesgo innecesario para la salud de ambos, además de alterar la microbiota del bebé y, por tanto, su sistema inmunitario.

Fotos| iStock

Vía | El Mundo, El País

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