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En busca de los buenos hábitos que cultivarán las familias del futuro

En busca de los buenos hábitos que cultivarán las familias del futuro
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En cuestión de unas pocas generaciones, las preocupaciones básicas de los padres hacia sus hijos no han dejado de evolucionar. Hace algunas décadas la desnutrición, la escolarización infantil o ciertas enfermedades hoy controladas eran causa de desvelo en muchas familias.

Hoy, superados estos fenómenos negativos, los intereses de padres y madres se orientan a lograr un futuro más sostenible para ellos, buscando alcanzar nuevos horizontes de bienestar.

Una alimentación que cuide la salud a largo plazo, un consumo responsable y un compromiso con la sostenibilidad son, sin duda, valores al alza en la educación de los más pequeños en los últimos años.

Inculcar estos hábitos supone todo un reto para los padres actuales. Cuestiones como los índices de obesidad infantil, la contaminación, el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales requieren de una respuesta ágil desde la educación familiar.

Solo instaurando esos nuevos hábitos podremos garantizar el mejor futuro posible a nuestros pequeños. Aquí te damos algunas pistas sobre qué pasos puedes dar ya.

Alimentación saludable

Una de las principales preocupaciones de las familias con niños pequeños en la actualidad es la alimentación. Y más en nuestro país, que según los estudios más recientes figura a la cabeza de la obesidad infantil de Europa, solo por detrás de Grecia.

La amplia oferta de productos altamente azucarados destinados al público infantil y las poderosas campañas de marketing que la acompañan, juegan en contra de ese objetivo saludable.

Obesidad Infantil Espana Ranking de sobrepeso, obesidad y obesidad severa en niños de 6 a 9 años en Europa (abril 2019)

Pero esta tendencia podría ir revirtiéndose poco a poco gracias a la influencia en Internet de líderes de opinión especialistas en nutrición, el progresivo aumento de la lactancia materna exclusiva, el interés creciente de las familias por formarse e informarse e incluso de los tímidos pasos de la administración en el ámbito escolar.

Acostumbrar su paladar a lo saludable

¿Qué podemos hacer los padres para fomentar esa alimentación saludable en nuestro pequeños? Desde el nacimiento de nuestros hijos podemos optar por alimentarlos con lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses y combinarla con la alimentación complementaria hasta al menos los dos años. 

De esta manera, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podemos reducir el riesgo de nuestros pequeños de padecer sobrepeso y obesidad infantil.

Por otro lado, podemos fomentar su adaptación a todo tipo de alimentos, texturas y sabores optando por el sistema de alimentación BLW, con el que también podremos evitar que su paladar se acostumbre exclusivamente a los sabores artificiales de los procesados.

Alimentacion Infantil Saludable

Aunque lo más importante en este sentido es el ejemplo en casa. Porque los niños no comerán alimentos saludables si sus padres no lo hacen o si la despensa está repleta de productos malsanos. 

Así, podemos seguir la recomendación del dietista-nutricionista Julio Basulto: “No negar, no ofrecer”.  Es decir, no ofrecerles productos poco saludables y, excepcionalmente, si alguno cae en sus manos, no negárselo para evitar que eso despierte un mayor interés.

Alimentación sostenible

En el ámbito de la alimentación, también los hábitos saludables pueden repercutir de forma positiva en el medio ambiente. De hecho, los datos demuestran que reducir el consumo de carne implica un menor impacto en el planeta. Y es que el 14% del total de las emisiones de CO2 a nivel mundial (cantidad equivalente a la generada por el transporte) son causadas por la ganadería industrial.

Por eso, desde la educación familiar podemos hacer un esfuerzo por reducir los productos animales de la dieta, especialmente carnes rojas y procesadas, cuyo consumo está asociado a un mayor riesgo de padecer cáncer. De esta forma, estaremos inculcando un hábito de consumo sostenible que además supondrá un beneficio para la salud.

Consumo responsable

 

Aparte de educar en hábitos saludables en lo referente a la nutrición, el espíritu del consumo sostenible se impone en el ámbito de la educación familiar con un objetivo de reeducar nuestras costumbres. Esto supone replantear nuestras necesidades reales para reducir nuestro impacto en el planeta y así contribuir a la creación de un futuro más sostenible.

Dentro del consumo responsable, las familias del futuro sin duda deberán regirse por la regla de las tres erres de la ecología: reducir, reutilizar y reciclar

Una premisa que no solo podemos aplicar a los recursos naturales (agua, energía, etc.), sino a todos aquellos bienes y servicios con los que interactuamos en la vida cotidiana en el ámbito de la cultura, el ocio, la tecnología, la moda, la higiene, etc.. En definitiva, se trata de cambiar el modelo de consumo actual, caracterizado por la utilidad fugaz de las cosas, desde el propio círculo familiar.

Los ejemplos son innumerables y los cambios posibles, mucho más sencillos de los que pensamos:

No necesitamos tanta ropa

Consumo Sostenible Ropa

El concepto de fast fashion se ha convertido en un auténtico problema para el medio ambiente. De hecho, los datos ofrecidos por la ONU señalan que los consumidores compran hoy de media un 60% más de ropa que hace diez años. Y esto al final se traduce en un incremento proporcional de la cantidad de residuos y emisiones de carbono.

Como respuesta ya se empiezan a popularizar conceptos como el de la “vergüenza de comprar”, que nace como contestación a la deriva hiperconsumista y el costo medioambiental de la misma. También, movimiento No buy year, que reta a la gente a no comprar ropa durante un año.

En este contexto, acciones como la de guardar y aprovechar las prendas de nuestro hijos para hermanos, familiares o amigos, limitar al mínimo la compra de ropa (tan efímera en los más pequeños) o evitar sucumbir a las modas fugaces y los precios agresivos, significará un gran gesto que calará a largo plazo en las mentes de nuestros hijos.

Por otra parte, podemos inculcarles el concepto de “ropa limpia”. Esto es la costumbre de comprobar y tener en cuenta la procedencia de las prendas que compramos con el objetivo de favorecer a aquellas marcas que demuestren prácticas de comercio justo y sostenible. Las opciones disminuirán y serán más costosas, pero al comprar menos (y, probablemente, con mejor calidad) evitaremos que el gasto se eleve.

Menos juguetes y con más “vidas”

Donacion Juguetes

El consumo masivo de juguetes, especialmente en época navideña, también contribuye a agravar la crisis climática. Por eso, desde los hogares podemos fomentar la compra responsable e instaurar nuevas costumbres que disminuyan el consumo

Así, podemos realizar intercambios de juguetes con familiares y amigos de forma que los niños “estrenen” cada año sin necesidad de adquirir nuevos productos. De esta manera también estaremos enseñando a los pequeños a que sean más cuidadosos con sus juguetes y ganaremos espacio en casa al evitar la acumulación.

El reciclaje, un hábito instaurado

Al contrario de lo que sucedía con las generaciones pasadas, el reciclaje formará parte de la vida de nuestros hijos desde su nacimiento, incluso más allá de la separación de residuos. Por eso conviene  trabajar el hábito del reciclaje con nuestros hijos desde una perspectiva amplia que incluya todas las posibilidades de reutilización en el hogar. Por ejemplo, utilizar papeles impresos para imprimir o escribir anotaciones por la otra cara; aprovechar los restos de comida orgánica para compostaje, o el agua de lluvia para el riego del jardín o las macetas.

Reciclaje Habito Familiar

En este sentido, las visitas al punto limpio en familia suponen un buen ejemplo para los hijos y una necesidad a la hora de gestionar correctamente los residuos especiales: pilas, bombillas, electrodomésticos, dispositivos electrónicos, aceites, productos tóxicos, etc.

Asimismo, además de fomentar el reciclaje y la reutilización en el hogar, podemos minimizar en lo posible la generación de residuos en nuestros actos cotidianos: evitando el uso de toallitas húmedas, los productos de un solo uso (como platos y vasos de plástico o papel) o los alimentos con envases de plástico (verduras, frutas, legumbres, etc.).

Movilidad verde

Suv Citroen C5 Aircross Hybrid

No hay duda de que el transporte es uno de los sectores estratégicos a la hora de luchar contra el cambio climático. A nivel familiar, la reducción de las emisiones de CO2 debe pasar por elegir soluciones de movilidad más saludables y cambiar nuestros hábitos:

  • Usar bicicletas y monopatines eléctricos en entorno urbano.
  • Recurrir al transporte público y a los trayectos a pie.
  • Priorizar los desplazamientos colectivos en un mismo vehículo.
  • Conducir de un modo más eficiente, reduciendo la velocidad.
  • Evitar en lo posible los viajes en avión.

Por su parte, el coche electrificado se integra dentro de estas soluciones como la respuesta inmediata ideal a los desafíos que presenta la movilidad en familia. Hablamos de híbridos enchufables como el SUV Citroën C5 Aircross Hybrid, un híbrido todocamino pensado para cubrir las necesidades de las familias que se preocupan por el planeta.

Un vehículo como este permite combinar las ventajas de un transporte limpio, que responde a las necesidades de movilidad del futuro, con las comodidades de un SUV familiar: maletero de gran volumen, espacio modular, asientos amplios y conducción silenciosa, entre otras.

Con vehículos electrificados como el SUV Citroën C5 Aircross Hybrid podremos conducir por la ciudad sin generar emisiones con el modo eléctrico, sin renunciar a la posibilidad de disponer de autonomía completa en los viajes largos en familia, gracias al motor de combustión interna. Esto, además, se conjuga con el hecho de que al todocamino de Citroën le corresponde la etiqueta CERO de la DGT.

Elecciones como esta nos permitirán marcar la diferencia y contribuir con nuestro granito de arena a un cambio necesario y urgente. No olvidemos que “el futuro va a depender en gran medida del modelo de vida que sigamos y, aunque este a menudo nos lo tratan de imponer, no hay que menospreciar la capacidad que tenemos los consumidores para modificarlo”. (Comín y Font, 1999. “Consumo responsable: preguntas con  respuesta”).

Imágenes | iStock/KatarzynaBialasiewicz, iStock/gpointstudio, iStock/Srdjanns74 e iStock/Rawpixel

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