Una madre comparte la historia de su bebé, quien murió por deshidratación al no conocer los síntomas

Todos sabemos que no existe mejor alimento para un bebé que la lactancia materna durante sus primeros meses. Sin embargo aunque nuestro interés sea el darle lo mejor a nuestros hijos, en ocasiones por alguna razón las cosas no salen bien y debemos buscar alternativas o tomar otras decisiones.

Cuando se trata de la salud y bienestar de nuestros hijos debemos tomarlo con toda la seriedad que se merece. Si algo en ti como madre te alerta o te dice que las cosas no están bien, debes escuchar tu instinto y confiar en ti. Hoy, una madre cuenta la historia de su bebé que falleció por deshidratación (algo muy raro e inusual), a causa de no conocer los síntomas y apegarse al pie de la letra al consejo de otros.

Hace cinco años, Jillian Johnson se convirtió en madre de un bebé llamado Landon. Ella y su esposo esperaban ansiosos su llegada y se habían preparado para darle lo mejor. Habían asistido a clases prenatales, habían comprado y leído todo los libros de maternidad que les había sido posible. Hicieron lo que estuvo en sus manos para estar listos cuando su bebé naciera, y ellos se sentían listos. Pero por más libros, sitios web, blogs o artículos médicos que leamos sobre la maternidad, este es un camino donde es usual que las cosas nos tomen por sorpresa y se presenten situaciones impredecibles.

Cuando Landon nació, la lactancia no resultó como esperaban y él falleció a los pocos días. Cinco años después, su madre se arma de valor para contar la historia de su pequeño hijo, esa que había dejado para después por miedo a ser juzgada y por el terrible dolor que ésta le provoca.

En un post que publicó en el sitio web Fed is best (Alimentado es mejor), ella cuenta su experiencia desde el embarazo hasta la muerte de Landon.

Su bebé nació en un hospital "amigable con el bebé", es decir, un hospital que promueve la lactancia materna y no permite el uso de fórmula a menos que sea por prescripción médica a causa de alguna enfermedad o impedimento grave que no permita dar el pecho.

Después de que su hijo nació por cesárea de emergencia, ella alimentó a su hijo con lactancia materna exclusivamente:

"Landon estaba en mi pecho - TODO EL TIEMPO. Las asesoras de lactancia entraban y veían que 'tenía buen agarre y estaba haciéndolo bien' pero hubo una de ellas que mencionó que yo podría tener un problema para producir leche. La razón que me dio fue que fui diagnosticada con síndrome de ovario poliquístico y simplemente era más difícil para las mujeres con algún desbalance hormonal el producir leche. Ella me recomendó unas hierbas para tomarme cuando me fuera del hospital", escribe Jillian en el artículo.

Pero a pesar de que su bebé estuviera pegado a su pecho todo el tiempo, él nunca paraba de llorar. "Él lloraba a menos que estuviera en mi pecho, así que comencé a darle de mamar de manera continua." Landon amamantó cerca de 9 horas el primer día de vida. Después de dos días, había perdido casi el 10% de su peso al nacer (situación que es normal para los recién nacidos pero que debe tener un límite) y aunque a Jillian le preocupaba que Landon no obtuviera la leche suficiente, ella confió en los profesionales médicos a su alrededor que le decían que todo estaba bien. Pero la realidad no era esa.

Apenas 12 horas después de que se habían llevado a su bebé a casa del hospital y con menos de tres días de nacido, Landon entró en paro cardíaco como resultado de una deshidratación. Fue llevado entonces a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), donde estuvo durante 15 días hasta que falleció.

"El mejor consejo que recibí de uno de los doctores de la UCIN fue que sí, el pecho es lo mejor, pero se puede continuar con el biberón. Es una manera de saber si tu bebé ha comido lo suficiente... si solo pudiera regresar en el tiempo", escribe Jillian.

Hoy, cinco años después, Jillian es madre de una niña llamada Stella y se da cuenta que las señales siempre estuvieron presentes en el caso de Landon:

"Siento coraje porque, ¿cómo iba yo a saber? Recuerdo cuando Stella nació, ella siempre estaba callada. Le preguntaba constantemente a las enfermeras qué estaba mal con ella y me respondían 'Nada. Está haciendo lo que se supone debe hacer'. Comer, dormir. Y fue entonces cuando me di cuenta que no era normal para un recién nacido llorar tanto como Landon lo hizo. Él estaba llorando porque tenía hambre. Pero yo no lo sabía. Debí saberlo. Todavía lucho diariamente con mis sentimientos por sentir que le he fallado".

Recuerda que este caso es uno entre miles

Si bien es una historia muy triste, no es motivo para alarmarse ni para dejar la lactancia por miedo a que esto pueda suceder. Sí, hemos visto que ocurre, pero no es normal ni es lo usual, se trata de un caso muy raro y único en el que ni la madre ni los profesionales supieron identificar las señales de que el niño no se estaba alimentando.

Una cosa que noto particularmente extraña sobre el relato de la madre, es que todos asumieron que por el hecho de que el niño estaba pegado al pecho estaba siendo alimentado, pero nadie verificó que realmente se estuviera produciendo leche. Tal parece que ni la madre ni los profesionales vieron o intentaron extraer manualmente leche, solo se confiaron en que lo había hecho al ver que el bebé tenía buen agarre desde el principio. El que no haya comentario sobre la leche de la madre nos hace pensar que efectivamente como le dijo una asesora de lactancia, Jillian tuvo problemas para producir leche y su bebé no recibía nada mientras ella pensaba que lo estaba alimentando.

Aunque es importante conocer los síntomas y que estemos alerta, debemos tener presente que si esto fuera normal, veríamos muchas más noticias de bebés que fallecen por esta causa. Se tiene la creencia de que los bebés alimentados con leche materna tienen mayor pérdida de peso los primeros días, pero un estudio hace algunos años comprobó que no hay relación entre el tipo de alimentación (pecho o fórmula) y la pérdida de peso en el bebé.

¿Cuáles son los síntomas de deshidratación?

Hay algunos signos que indican si un bebé está deshidratado y pueden ser los siguientes:

  • La madre no logra extraerse calostro o leche materna.
  • El bebé muestra señales de hambre y nunca estar satisfecho, como llorar de manera inconsolable.
  • Además de las señales antes mencionadas, también pueden presentarse pañales secos o limpios, acompañados de pérdida de peso.

Si tu hijo está pegado tomando de tu pecho durante horas, pero parece que no está satisfecho y además llora de manera inconsolable es posible que no esté recibiendo la leche que necesita y se encuentre pasando hambre. Cuando un bebé no recibe la cantidad de calorías necesaria a través de la lactancia exclusiva, intentará conseguirla mamando el pecho el mayor tiempo posible, provocando incluso quemar más calorías por el esfuerzo y continuar sin recibir la leche que necesita, que fue lo que posiblemente le pasó a Landon.

¿Y si mi leche no es suficiente?

Muchas madres, especialmente las que somos primerizas, tenemos este miedo presente en nuestras mentes. Pero es algo que rara vez sucede, son muy pocos los casos en los que ha ocurrido. A pesar de que sea algo muy raro, sí es importante prestar atención también a algunos signos para conocer si tu bebé está recibiendo suficiente leche materna, como la cantidad de pañales que ensucia, su peso y su estado de ánimo en general.

Algo que considero importante debes hacer, a diferencia del caso de Jillian, es que verifiques que te haya bajado la leche. Estimular la producción con tu mano y comprobar que estés produciendo leche es importante para asegurar que tu bebé está recibiendo realmente lo que necesita.

La leche materna es lo mejor, pero en algunos casos en los que el bebé verdaderamente no esté recibiendo suficiente leche, se puede optar por apoyarse con fórmula como medida temporal en lo que se superan o solucionan los problemas con la lactancia.

Una manera de estar tranquila y segura de que tu bebé esté bien alimentado es seguir un plan o una serie de pasos, por ejemplo, comenzar intentando darle lo mejor a tu bebé: leche materna. Si hay algún problema, lo primero debe ser intentar solucionarlo y mientras tanto, podemos darle un poco de leche artificial con una jeringa para evitar que pase hambre y que pueda ganar peso. Si el problema con la lactancia materna no tiene solución podemos entonces tener un plan B, que en estos casos sería usar fórmula, pero lo mejor es no pasar directa y totalmente a la fórmula sin haber intentado solucionar antes el problema que se nos haya presentado con la lactancia.

En estos casos, y siempre que se trate de la salud de tu bebé, debes confiar en tu instinto de madre. Tu bebé te dará las señales y tú sabrás interpretarlas. Si sientes que algo no está bien, aunque los demás te digan que sí, pide una segunda opinión. Si tienes dudas acércate a una asesora de lactancia o a un hospital. Muchas madres temen que sus hijos no se estén alimentando lo suficientemente bien ya que no se puede ver ni medir la cantidad de leche que toman sus hijos, pero la mayoría de los bebés obtienen lo que necesitan del pecho.

Y si por alguna razón, si después de intentarlo, los problemas con la lactancia no se pueden solucionar o superar, la fórmula es una alternativa y no debes sentirte culpable o mala madre por no tener una lactancia exitosa.

Vía | Parents
En Bebés y más | Cómo saber si el bebé toma suficiente leche materna: el peso, El bebé pierde peso al nacer: ¿cuánto y por qué?, Mitos sobre la lactancia materna: “Durante los primeros tres o cuatro días no hay leche suficiente”, Signos que podrían indicar que el bebé no recibe suficiente leche

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