Consejos que escucharás para aumentar la producción de leche y que son falsos

El bebé está inquieto después de las tomas, pide constantemente el pecho y a mamá, novata en lactancia materna, le asaltan las dudas: ¿No come lo suficiente? ¿No tengo bastante leche?

Los expertos en lactancia tienen claro que si el bebé engorda correctamente, no hay que hacer nada para producir más leche. La mejor receta es la lactancia a demanda, tal y como explica El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

El pecho fabrica más leche de la que el bebé toma para que nunca le falte y se regula según la cantidad que el pequeño saca. Hay que tener en cuenta que la leche materna se digiere en menos de dos horas, por lo que es lógico que los bebés necesitan mamar frecuentemente.

Solo si el bebé pierde peso o gana poco hay que buscar la causa: una mala posición, hipotiroidismo de la madre, frenillo en la lengua del bebé... y ponerle remedio.

De presentarse el caso, será el pediatra quien lo valore y diga cómo actuar. Ocasionalmente se usan medicamentos (denominados galactogogos) para aumentar la producción de leche.

No obstante, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría advierte que estos medicamentos no deben usarse demasiado tiempo y jamás sin supervisión médica.

Entonces... ¿qué hay de cierto en los trucos para producir más leche materna?

Beber mucho líquido aumenta la producción

Muchas mujeres sienten sed al amamantar por efecto de la oxitocina (la hormona que estimula la salida de leche). Por esa razón deben tomar todo el agua que necesiten, pero eso no significa que beber más aumente la cantidad de leche ni tampoco que esta salga más aguada si se toma demasiada agua.

La cerveza ayuda a tener más leche

Es cierto que esta bebida estimula la prolactina, la hormona responsable de la subida de la leche, pero no hay estudios que avalen que aumente la producción de leche. Además, el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda "no beber alcohol al menos durante los primeros tres meses de lactancia y una vez pasado este tiempo beber cantidades pequeñas, esporádicas y alejadas de las tomas".

Hay que tomar alimentos 'productores'

Repetimos: la producción de leche no depende de la dieta materna, sino de la demanda del niño. No hace falta tomar ciertos alimentos que se piensa que aumentan la cantidad de leche: avellanas, sardinas, leche de vaca….

Tampoco evitar otros porque pueden producir gases al bebé: como las legumbres (que solo producen gases a la madre) o que dan mal sabor a la leche y pueden provocar que la rechace (ajo, espárragos…). A unos bebés les puede molestar el sabor, pero a otros les encantará.

La madre puede tomar cualquier alimento apto para el consumo humano. Alba Lactancia Materna explica qué tienes que comer mientras das el pecho: legumbres tres veces a la semana, lácteos (no más de 4 raciones al día), pescado...

El estrés reduce la cantidad de leche

A lo largo del siglo XX, han sido precisamente las mujeres más ajetreadas y con más problemas, las madres de países en vías de desarrollo, las que más pecho daban.

Es cierto que un momento de disgusto muy grande (como un accidente de coche o una muerte) produce adrenalina y cortisol en grandes cantidades, lo que puede inhibir durante un rato la producción de oxitocina, la hormona responsable de que la leche salga cuando el niño mama. Pero en el pecho hay la misma cantidad de leche que antes de susto. Lo que ocurre es que no sale con tanta facilidad y el niño puede molestarse. Pero se trata de un efecto parcial y transitorio y mientras el niño siga mamando, el pecho sigue produciendo.

Cuanto más coma la madre más leche tendrá

Esta medida solo conseguirá que engordes y que tardes más en recuperar tu peso óptimo. Si se quiere que el bebé se alimente de forma adecuada, y la mamá recupere la forma tras el parto, lo recomendable es adoptar una dieta sana y equilibrada, pero completa.

Los pechos pequeños producen menos

El éxito de la lactancia no tiene que ver con el tamaño del pecho ni la forma de los pezones.

Un pecho pequeño suele tener la misma cantidad de tejido glandular (el que produce la leche), pero menos tejido adiposo (grasa acumulada). Solo excepcionalmente hay pechos, no pequeños, sino atróficos y malformados, que no producen suficiente leche.

La forma de los pezones en general no afectan la lactancia, sin embargo hay situaciones particulares, tales como pezones umbilicados o extremadamente grandes que tienen dificultades al principio. En estos casos, es aconsejable buscar ayuda de un grupo de lactancia para encontrar la mejor posición al amamantar y barajar la posibilidad de usar pezoneras.

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