Cuidados de la cicatriz de la cesárea: qué tienes que saber

Ya hemos hablado en varias ocasiones sobre la cesárea y las implicaciones que tiene esta cirugía abdominal en el cuerpo y la salud de la mujer.

Muchos son los cuidados que se requieren tras la operación, no sólo a nivel externo -es decir, estético- sino también a nivel interno. Hoy repasamos cuáles son esos cuidados y cómo debemos ponerlos en práctica.

Los cuidados inmediatos de la herida

Durante la cesárea, las capas más profundas de la piel son cosidas por material reabsorbible que nuestro cuerpo asimila con el paso de los días. El tejido visible, es decir, la piel, se cose con diferentes técnicas como grapas, puntos sueltos no reabsorbibles, sutura intradérmica...

Tras la operación, lo más probable es que te coloquen un gran apósito cubriendo la herida, cuya finalidad es prevenir el sangrado tras la reciente sutura. Durante el tiempo que permanezcas en el hospital, los profesionales vigilarán el estado de ese apósito, para detectar posibles señales que indiquen sangrado o infección.

Cuando el médico lo considere oportuno, te dará indicaciones precisas para retirar el apósito y dejar al aire la herida, y a partir de ese momento deberás mantener una serie de cuidados superficiales que evitarán que la herida se infecte o se abra:

  • Higiene de la herida: hay que lavarla con agua y jabón diariamente, evitar el uso de esponjas que pueda engancharse en las grapas o en la costura y secarla muy bien con ligeros toquecitos ayudándonos de una gasta estéril.

  • En algunos hospitales se aconseja también usar un antiséptico para curar la herida tras el baño, pero es importante saber que si se ha optado por dar el pecho hay que evitar las soluciones con yodo ya que pasan al bebé a través de la leche materna.

  • No será necesario cubrir la herida con ningún apósito, a no ser que el médico o la matrona te hayan aconsejado otra cosa.

  • Debemos evitar que la ropa presione, roce o pueda engancharse en la cicatriz. Es mejor optar por prendas holgadas y braguitas de papel desechables.

En estos primeros días hay que vigilar que la herida no huela mal, supure, sangre, esté caliente o adquiera un aspecto feo. Podremos experimentar tirantez y cierto picor que nos indican que la cicatrización externa se está llevando a cabo correctamente.

Puede que transcurridos cuatro o cinco días tras la cesárea te sientas fuerte, casi recuperada y ansiosa por recuperar tu vida normal y comenzar a ocuparte de tu bebé al cien por cien. Pero no debes confiarte. Es importante que descanses el mayor tiempo posible, que no conduzcas, subas o bajes escaleras ni cojas peso.

Pide a alguien que te de a tu bebé cuando quieras tenerlo en brazos o darle el pecho, y si ciertas tareas como acostarle en su cuna o bañarle te requieren forzar posturas, es mejor que por el momento se encargue otra persona de hacerlas. Piensa que si la herida se abriera, el post-operatorio se complicaría y alargaría bastante más.

Es normal que la herida duela, pues se trata de una cirugía mayor, pero ese dolor debería ir remitiendo poco a poco, y en ningún caso debe doler una parte de la herida más que otra o aparecer un nuevo foco doloroso que antes no teníamos.

Cómo cuidar la cicatriz tras la retirada de los puntos

Si no se ha utilizado sutura convencional los puntos se reabsorberán solos, pero si no es el caso, los puntos o las grapas suelen ser retirados al cabo de los 10 o 12 días tras la cesárea. Será la matrona o el ginecólogo quien te los quite en consulta, tras haber valorado la herida y su estado de cicatrización. En caso de que la herida aún no hubiera cicatrizado por completo, es posible que te quiten solo algún punto y te citen para retirar el resto al cabo de unos días.

Una vez quitados los puntos sentirás un gran alivio, pero también una sensación de hormigueo y adormecimiento en torno al área de la cicatriz. No te preocupes, es totalmente normal y tardarás tiempo en recuperar la sensibilidad de la piel.

Por eso, con el objetivo de aumentar la vascularización y ayudar a recuperar la sensibilidad alrededor de la cicatriz, los expertos aconsejan masajearse diariamente la zona con aceite de rosa de mosqueta, pues se trata de un tipo de aceite con propiedades hidratantes, calmantes y regeneradoras.

Cómo cuidar la cicatriz tras la cuarentena

Pero los cuidados de la cicatriz no deben quedarse ahí, y pasada la cuarentena, y siempre bajo del criterio médico o la matrona, es recomendable acudir a un centro especializado en el postparto para que nos hagan una valoración de la cicatriz y traten las adherencias que hayan podido formarse en el tejido.

Igualmente, se aconseja evitar el sol en esa zona durante los seis meses siguientes a la operación, con el fin de evitar cambios en la pigmentación de la piel.

Principales complicaciones de la cicatrización de la cesárea

Hay casos en los que la cicatrización no se lleva a cabo correctamente y surgen problemas derivados que deben ser tratados por el especialista. Algunos ejemplos serían:

  • Infección: se caracteriza por rojez, calor y dolor en la zona. También puede aparecer fiebre y supuración. Según los expertos, ciertos factores como la obesidad, la diabetes gestacional, la desnutrición o la inmunodepresión podrían aumentar el riesgo de infección.

  • Dehiscencia: ocurre cuando la herida se abre, ya sea por causa de una infección, porque el hilo que la cierra se afloja o porque se suelta alguna grapa. En estos casos aparece un sangrado abundante que no cede con la presión de la herida.

En ambas situaciones es fundamental acudir de inmediato al hospital para que la herida sea valorada por un profesional y se tomen las medidas pertinentes para su curación.

En lo que respecta a problemas de cicatrización a largo plazo, destacarían principalmente dos:

  • La aparición de queloides: se trata de un exceso de cicatrización que además de afearla puede picar y doler. Es muy difícil prevenir la aparición de queloides, pues en su formación intervienen diversos factores entro los que se encuentra la genética. Si es tu caso, es recomendable consultarlo con un dermatólogo que te proponga tratamientos estéticos que ayuden a rebajar el volumen de la cicatriz y las molestias asociadas.

  • La aparición de las adherencias, provocadas por tensiones internas tras la suturación que impiden el movimiento normal, tanto del músculo como de la fascia abdominal.

Si las adherencias no se tratan correctamente con un fisioterapeuta, no solo se verá afectado el útero sino también a los músculos abdominales y al tejido conectivo, provocando diferentes síntomas que van desde dolor constante en la zona de la cicatriz y alrededores, hasta molestas en las relaciones sexuales, o tensión en el abdomen e hipersensibilidad al tacto.

¿Cuándo volver a quedar embarazada tras la cesárea?

Aunque todo dependerá de cada caso particular y del criterio médico, por lo general, tanto si se ha dado a luz por vía vaginal como si ha sido una cesárea, la OMS no recomienda un plazo inferior a dos años entre embarazos y, en cualquier caso, nunca menos de 18 meses por el riesgo de parto prematuro y otros problemas para la madre.

Fotos | iStock

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