Un niño muere dentro de una lavadora: los escondites peligrosos que los niños a veces eligen para jugar

Según podemos leer en el diario Daily Mail, un niño en edad preescolar ha fallecido al meterse dentro de una lavadora y que esta se pusiese en funcionamiento sin que nadie se percatara de que estaba en el interior. Este trágico suceso ha tenido lugar en Nueva Zelanda, y aunque la policía está investigando las causas, todo apunta a que se debe a un fatídico accidente.

Por desgracia, no es el primer caso de un niño que fallece en estas terribles circunstancias. No en vano, los expertos alertan del peligro que tienen las lavadoras de carga frontal para los niños pequeños, pues dada su curiosidad innata y su afán exploratorio, es frecuente que acaben metiendo la cabeza (¡o el cuerpo entero!) dentro del tambor.

Pero las lavadoras no son el único escondite peligroso que puede llamar la atención de los peques. Repasamos otros lugares de la casa donde tienden a esconderse para jugar y que pueden suponer un peligro.

Frigorífico y arcón congelador

En 2019, un niño de cinco años quedó atrapado en el interior de una nevera portátil en Florida, y aunque el momento captado por las cámaras de seguridad fue realmente angustioso, afortunadamente todo quedó en un susto. Peor suerte corrieron otros tres niños, también de Florida, de entre uno y seis años, que fallecieron asfixiados al esconderse dentro de un arcón congelador.

Frigoríficos, neveras portátiles de las que llevamos al campo o arcones congeladores (congeladores horizontales) son uno de los escondites más peligrosos para los niños, tanto por el riesgo de asfixia si quedan atrapados dentro, como por hipotermia.

Armarios

¿Qué niño no se ha metido alguna vez dentro de un armario? Son los escondites perfectos para jugar y no ser vistos, ya que son fácilmente accesibles y están distribuidos por toda la casa. Pero los armarios pueden ser una trampa para los peques, pues si cierran la puerta desde dentro es posible que les cueste mucho trabajo abrirla, además de correr el riesgo de pillarse los dedos y hacerse daño.

El peligro se multiplica si dentro del armario guardamos productos de higiene, limpieza, medicinas o cualquier otro artículo que pueda suponer un riesgo de intoxicación o atragantamiento si se ingiere o traga de manera accidental.

Canapés de camas y sofás, y baúles de almacenamiento

Los canapés de las camas o sofás son también muy peligrosos, y no solo porque el niño pueda meterse dentro en la búsqueda de un escondite perfecto, sino porque podría sufrir una lesión grave al quedar atrapada una parte de su cuerpo. Esto fue lo que le ocurrió a una mujer de Málaga en 2017, cuyo brazo quedó presionado por el canapé de su cama, precisándose la ayuda de los bomberos para liberarla.

Algo similar puede ocurrir con los baúles de madera, a menudo utilizados para guardar juguetes o como elemento decorativo. La tapa de este tipo de mueble es muy pesada, y si el niño se mete dentro podría resultar difícil abrirla desde el interior.

Debajo de mantas y cojines

Uno de los escondites favoritos de mis hijos es meterse debajo de los cojines del sofá, y puedo asegurar que entre el batiburrillo de mantas y almohadones que se forma, no es fácil ver que están ahí. También se esconden a veces debajo del edredón nórdico, que al ser más mullido camufla bastante bien su silueta.

Ellos ya son mayores, y salvo el susto que suelo darme cuando voy a sentarme o tumbarme y averiguo que están debajo, no hay mayor problema. Pero si fueran más pequeños, estos escondites podrían provocar asfixia, o aplastarles de manera accidental si no les vemos y nos sentamos encima.

Detrás de las cortinas

Podríamos pensar que esconderse detrás de unas cortinas es algo inofensivo, pero lo cierto es que los cordones de cortinas y estores provocan cada año lesiones a un centenar de niños en la Unión Europea y 12 muertes anuales en Estados Unidos.

Esto sucede porque al tratar de esconderse acaban enrollándose de manera accidental en las cuerdas y cordones utilizados para subir/bajar las cortinas, pudiendo ocasionar lesiones o incluso la muerte por estrangulamiento si el cordón rodea el cuello.

Encerrarse con llave en una habitación

La primera y única vez que uno de mis hijos se encerró en una habituación echando el pestillo desde dentro creí morir de la angustia. Tenía tan solo dos añitos, y mientras desde fuera trataba de darle instrucciones para que girara el cerrojo y desbloqueara la puerta, mi mente no paraba de repasar a toda velocidad los potenciales peligros que había dentro del cuarto en el que estaba.

Desde cosas pequeñas que podía llevarse a la boca o meterse en la nariz, hasta armarios en los que esconderse, cajoneras a las que subirse y caerse o tirarse encima, o incluso ventanas que podía abrir y asomarse.

Afortunadamente fueron tan solo unos segundos (enseguida giró de nuevo la llave y abrió la puerta), pero aquel incidente me hizo darme cuenta de que toda precaución es poca cuando hablamos de niños.

Dentro de la bañera

Otro de los sitios en donde a los peques se les puede ocurrir esconderse es dentro de una bañera o plato de ducha. Pero hay que tener mucho cuidado, pues el suelo de estos sanitarios tiende a resbalar bastante -sobre todo si están jugando descalzos o hay restos de agua-, por lo que podrían caerse y lastimarse.

Salir a la calle

Terminamos nuestro repaso de escondites peligrosos con la propia calle; y es que no son pocos los niños a los que se les ocurre abrir la puerta y salir al exterior, especialmente si viven en una casa con jardín individual. En estos casos, el peligro ya no es únicamente que estén solos en la calle, sino que haya cerca otros entornos potencialmente peligrosos como garajes, trasteros, ascensores o piscinas sin la debida protección.

Por eso, aunque no se trata de asustar a los niños, es importante hablar con ellos sobre aquellos sitios que pueden suponer un riesgo si se esconden sin que un adulto lo sepa o les acompañe. Porque jugar al escondite es muy divertido, pero hacerlo en sitios poco recomendables puede terminar convirtiéndose en una pesadilla.

En Bebés y Más | A los niños pequeños se les da fatal esconderse, y los psicólogos tienen una nueva teoría al respecto

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