Javier De Haro, psicólogo infantil: "Estas son las frases que todo niño debería practicar en casa para socializar bien y hacer amigos"

Según el psicólogo infantil Javier De Haro, siete frases sencillas pueden ayudar a los niños a socializar mejor y hacer amigos.

Laura Ruiz Mitjana

Colaboradora

Aprender a relacionarse no es algo que se dé por arte de magia. Tal y cómo explica el psicólogo infantil Javier De Haro, en su cuenta de TikTok, las habilidades sociales se entrenan desde pequeños, y una parte esencial de ese aprendizaje empieza en casa, con algo tan simple —y poderoso— como las palabras. 

Y es que las frases que los niños escuchan y practican a diario acaban moldeando su manera de comunicarse con el mundo. Por eso, De Haro propone siete expresiones básicas que cualquier niño debería incorporar a su vocabulario cotidiano para aprender a socializar, respetar y conectar emocionalmente con los demás.

Frases que todo niño debería practicar en casa para socializar y hacer amigos

https://www.tiktok.com/@javier_de_haro/video/7551179530161966358?q=psicologia%20infantil&t=1759838051551

1) “Hola”

Un buen saludo acompañado de una sonrisa abre puertas. Parece una palabra pequeña, pero es el primer paso hacia cualquier interacción positiva

Enseñar a un niño a mirar a los ojos, sonreír y decir “hola” con amabilidad es mucho más que una norma de educación: es una forma de transmitir seguridad, respeto y disposición para conectar. Un saludo puede ser el inicio de una amistad o simplemente un gesto que hace sentir visto al otro.

2) “Me llamo [nombre], ¿tú cómo te llamas?”

Piensa que preguntar el nombre es muy importante, porque cuando nombras a alguien cambia todo: el tipo de relación, la cercanía e incluso lo que le haces sentir al otro. 

Los niños que se atreven a presentarse y mostrar interés genuino por el otro desarrollan mayor autoestima y habilidades sociales más sólidas. Nombrar al otro es reconocerlo, y ese reconocimiento es la base de toda relación humana.

3) “¿Puedo jugar contigo?” o “¿quieres jugar conmigo?”

Según Javier, esta frase es mágica, sobre todo la segunda versión. Pedir permiso para unirse o invitar a alguien a participar demuestra iniciativa social, empatía y respeto. 

La segunda forma, además, tiene un matiz más inclusivo: no se trata solo de “entrar en el grupo”, sino de ofrecer la oportunidad de compartir. Es una invitación a crear vínculo y a practicar la generosidad desde la infancia.

4) “No”, “no me gusta eso”, “para”

Esta también sería para nosotros los adultos; y es que a poner límites se aprende practicando en casa y desde bien pequeñitos. Permitir que los niños digan “no” sin miedo es enseñarles a cuidar de sí mismos, a reconocer sus emociones y a respetar su propio espacio. Un niño que aprende a decir “no” también aprende a respetar el “no” de los demás.

5) “Gracias”

Importantísima. Pero no le enseñes solo a dar las gracias por lo que le dan, sino, sobre todo, por cómo le hacen sentir. Agradecer no es solo cortesía: es una manera de reforzar los vínculos afectivos y de enseñar sensibilidad emocional. Un “gracias” sincero conecta con la gratitud profunda, esa que ayuda a los niños a valorar los gestos, el tiempo y la atención de los demás.

6) “Lo siento”, “perdón”

Pero no el perdón automático ese que lo dicen y se olvidan, sino el perdón sincero que va acompañado de algún gesto. Porque, según el experto, el perdón no se dice; se hace. No son palabras, sino hechos. 

Y esos hechos son los que ayudan a reparar, a asumir responsabilidad y a aprender del error. Un perdón verdadero enseña empatía y compromiso y refuerza la confianza entre las personas.

7) “¿Te puedo ayudar?”, “¿estás bien?”

Una frase que, según el psicólogo, es empatía en acción. Y es que para ti puede ser una simple frase, pero para otra persona puede ser un mundo, o incluso salvarle la vida. Mostrar interés genuino por cómo se siente el otro enseña a los niños a mirar más allá de sí mismos, a ponerse en el lugar del otro y a descubrir que la amabilidad también se entrena.

Practicar estas siete frases a diario, en casa y en el colegio, mejora la convivencia y construye niños más seguros, empáticos y emocionalmente inteligentes. En cierta forma, las palabras que enseñamos hoy son las herramientas que usarán mañana para construir relaciones sanas y duraderas.

Foto | Portada (Javier de Haro + Freepik)


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