Pasear por parques y zonas verdes durante el embarazo ayuda a que el bebé tenga un peso adecuado al nacer

El embarazo es una etapa que aún entraña muchos misterios sobre la forma en la que el entorno y los estímulos afectan positiva o negativamente al bebé. Precisamente un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), ha analizado el efecto de la exposición materna a los espacios verdes (naturaleza) y azules (agua) durante el embarazo y los resultados del parto en once grupos de recién nacidos en nueve países europeos, incluido España y los resultados son, cuanto menos, sorprendentes.

Según el estudio, que se realizó con 69.683 nacidos vivos, existe una asociación muy estrecha: tener, o no, un espacio natural cerca del que disfrutar durante el embarazo puede determinar el peso de tu bebé. Si lo tienes, menores son las probabilidades de tener un bebé pequeño para la edad gestacional o PEG, como se denominan los recién nacidos cuyo peso es inferior o igual al percentil 10. Por el contrario, una mayor distancia al espacio verde se asoció con un menor peso al nacer y mayores probabilidades de PEG. Con respecto a la cercanía a los espacios azules y el peso de los bebés, no se encontró ninguna relación.

El ambiente ideal en el que vivir un embarazo incluye zonas verdes circundantes

La asociación positiva entre la salud y la exposición a la naturaleza puede deberse a que los humanos nos sentimos atraídos y conectados de forma innata a la naturaleza, y la pérdida de esta conexión resulta en una pérdida de calidad de vida. Las zonas verdes fomentan de la actividad física, las interacciones sociales y reducen el estrés y la exposición a factores estresantes ambientales (como la contaminación del aire, el tráfico, el ruido industrial y de la construcción, y el calor).

Todo ese conjunto influye directamente en el estado de salud de la madre y por consiguiente el del bebé, incluso cuando este crecer: "Asegurar un crecimiento fetal saludable es esencial para prevenir muchos resultados adversos para la salud en etapas tempranas y posteriores de la vida, ya que los niños con bajo peso tienen un mayor riesgo de retraso en el crecimiento, menor coeficiente intelectual y muerte en la infancia; y obesidad, enfermedad cardiovascular y diabetes en la edad adulta", afirman los autores del estudio. Es decir, disfrutando del tiempo al aire libre prevenimos enfermedades, incluso antes de nacer.

La estratificación social, clave en el acceso a zonas verdes residenciales

No es de extrañar que el estudio afirme que los sectores más deprimidos de las ciudades tienen un menor acceso a zonas naturales circundantes. De hecho afirman que "las personas de bajo nivel socioeconómico pueden ser más propensas a beneficiarse de la exposición a espacios verdes residenciales debido a las peores condiciones de salud y a las menores oportunidades para mudarse".

Ese es uno de los motivos más fuertes para haber realizado este estudio, ya que afirman que este tipo de datos y resultados deberían tenerse en cuenta por parte de los diseñadores urbanos, y por qué no, de las autoridades que se encargan de estos temas.

Imagen | senivpetro

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