La recta final del embarazo

Me parece mentira que haya pasado tan rápido pero me encuentro ya en la recta final de mi embarazo, cursando la semana 35 de gestación.

Las últimas semanas de embarazo son una etapa muy especial. El peso del bebé y el que hemos ido ganando a lo largo de los meses provoca que las molestias del último trimestre como la retención de líquidos y los edemas se intensifiquen.

A la vez, las madres experimentamos sensaciones encontradas relacionadas con el próximo nacimiento de nuestro bebé. Unas profundas ganas de conocer su carita y tenerlo en brazos conviven con la nostalgia de que la maravillosa etapa del embarazo llegue a su fin.

En cuanto a la madre

Al final del embarazo resulta más difícil controlar el aumento de peso. Por eso, es importante continuar alimentándonos de forma equilibrada para no caer en una espiral de subida de kilos sin control. Reducir la cantidad de sal en las comidas, beber mucho líquido, evitar las grasas y realizar ejercicio moderado, aunque cueste más moverse, siguen siendo la mejor recomendación para estar en forma de cara al parto.

En el tercer trimestre, las molestias propias de la última etapa del embarazo se incrementan. Son más frecuentes los calambres en las piernas, especialmente por las noches, así como los edemas debido a la retención de líquidos. Hay mujeres que sufren el llamado síndrome del túnel carpiano que provoca dolor y adormecimiento de las manos. Algunos consejos sobre cómo aliviar la retención de líquidos puede ayudarnos a sobrellevar mejor estas últimas semanas.

Por las noches solemos descansar menos de lo deseado por los problemas de sueño típicos del embarazo. Nos desvelamos con mayor facilidad y a esto se le suma que los sueños raros se vuelven más frecuentes. Encima, el tamaño de la tripa nos dificulta lograr una posición cómoda para descansar. La mejor posición para dormir es de lado, preferentemente sobre el lado izquierdo pues ayuda a aliviar la hinchazón y la acidez, y con una almohada entre las piernas.

Los pechos de la madre también sufren cambios en la última etapa del embarazo. Se preparan para alimentar al bebé. Es probable que tengas leves pérdidas de calostro ya que al final de la gestación la hormona de la lactancia aumenta considerablemente.

En cuanto al bebé

El pequeño crece a pasos acelerados aumentando de peso entre 200 y 300 gramos por semana. En la última etapa del embarazo sólo se ocupa de acumular grasa debajo de su delicada piel lo que le ayudará a regular mejor su temperatura corporal cuando nazca.

Al comienzo de la semana 35 pesa alrededor de 2,400 kilos y mide 47 cm, aunque a esta altura puede haber una gran diferencia de tamaño entre un bebé y otro. Es probable que ya haya adoptado la posición para nacer, en la mayoría de los casos lo hace boca abajo, sin embargo si no lo ha hecho todavía tiene unas semanas por delante para colocarse en posición cefálica.

Debido a ello, a la presión que ejerce la cabeza del bebé, la madre nota una leve presión sobre el hueso pubiano que se irá incrementando hacia las últimas semanas.

El sistema nervioso del bebé, así como órganos fundamentales como el hígado y el riñón han completado casi completamente su desarrollo. En las últimas semanas todos los órganos “practican" para funcionar por sí mismos fuera del útero. Traga y digiere líquido amniótico y perfecciona el instinto de succión.

El lanugo, la fina capa de vello que recubre al bebé, va desapareciendo poco a poco hasta casi desaparecer al momento del parto, mientras que su piel está cubierta por una abundante cantidad de vérnix caseosa, una sustancia untuosa amarillenta cuya función es facilitar el paso del bebé por el canal de parto.

En la recta final del embarazo podemos sentir más intensamente los movimientos del bebé dentro de nosotras. Cada vez tiene menos espacio y podemos sentir movimientos más bruscos, patadas, codos y puños, así como también podemos notar claramente unos latidos rítmicos cuando nuestro bebé tiene hipo.

Es maravilloso sentir al bebé en nuestro interior. Podemos estimularlo y comunicarnos con él a través de caricias en la tripa y al ponerle música o hablar con él notaremos cómo reacciona.

Pruebas médicas

En la ecografía del tercer trimestre (normalmente se realiza entre las semanas 32-34) se toman medidas del diámetro cefálico, el diámetro abdominal y el largo del fémur para estimar el peso aproximado del bebé, datos fundamentales para comprobar que se desarrolla adecuadamente y no sufre crecimiento intrauterino retardado (CIR).

También en las últimas semanas (entre la 35 y la 37) te realizarán una prueba para descartar la infección por estreptococo (EGB), es un cultivo para detectar una bacteria que se aloja en la vagina y en la zona rectal y que puede pasar al bebé en el momento del parto.

Ya acercándose la fecha de parto el ginecólogo realizará una exploración vaginal (o tacto vaginal) para comprobar el estado del cuello del útero y si presenta borramiento o ha comenzado la dilatación.

Por último, seguramente deberás hacerte una analítica completa del último trimestre (sangre y orina) para evaluar tu estado general de cara al parto y la anestesia.

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