Mi hijo adolescente no sabe qué va a estudiar: ¿cómo ayudarle a descubrirlo?

Llega un momento en la vida de nuestros hijos que puede parecer complejo, aunque también resulta enriquecedor y empoderador para ellos: el momento en el que deben empezar a decidir qué estudiar. Hay tantas opciones disponibles que a veces, es normal que surjan dudas.

¿Tu hijo o hija está en edad de escoger sus estudios y le asaltan mil dudas? ¿No sabe exactamente qué le gusta o qué camino tomar? ¿Cómo ayudarles como madres y padres?

Es normal que un adolescente de 15, 16 o 17 años, no tenga ni idea de qué va a estudiar. Lo cierto es que, precisamente, son minorías las que lo tienen 100% claro (o incluso, mínimamente claro).

Por otro lado, no es fácil acompañar a un adolescente que tiene que decidir su futuro, aunque encontramos algunas ideas clave que nos pueden ayudar a acompañarle en esta decisión. ¡Hablamos de siete de ellas!

Mi hijo no sabe qué estudiar: ¿Cómo ayudarle?

Mi hijo no sabe qué estudiar: ¿Cómo le ayudo a descubrirlo? Aunque se trata de una tarea que deberá resolver él o ella, lo cierto es que como padres y madres podemos hacer que esta decisión resulte un poco más sencilla (aún siendo compleja).

Os dejamos siete ideas clave para ayudar a vuestro hijo en este proceso. ¡Toma nota!

Explorad juntos sus preferencias

En la actualidad existen centenares de carreras, así como de grados medios, superiores, tipos de formación profesional... La variedad permite escoger con más libertad, pero al suponer también más opciones conlleva, a veces, más dudas.

Por ello os animamos a explorar junto a vuestros hijos sus preferencias. Podéis hacerlo de muchas maneras; por ejemplo, hablando de sus gustos, de su forma de ser, de la profesión en la que se ven el día de mañana... Y podéis hacerlo escribiendo todas estas impresiones, buscando información en internet, etc.

Investigar juntos qué le despierta curiosidad

Descubrir qué nos despierta curiosidad resulta un elemento clave para explorar nuestras preferencias y, a su vez, para explorar qué es lo que nos gustaría estudiar.

Es por esto por lo que podemos acompañar a nuestro hijo a descubrir qué le causa curiosidad: por ejemplo, el cuerpo humano, los números, las letras, el funcionamiento de las máquinas, la construcción de un edificio, etc.

A través de estas respuestas, él mismo puede empezar a darse cuenta de qué estudios encajan más con él y cuáles no tanto.

Además, un pequeño ejercicio de visualización que te puede ayudar es: anímale a dibujar cómo se ve trabajando en el futuro, en 10 o 15 años. ¿En una oficina, quizás? ¿En casa? ¿En un taller? ¿Pintando cuadros? ¿Para una revista? Esto le ofrecerá un poco de perspectiva y luz.

Hablad sobre sus habilidades

A la hora de saber qué estudiar, tan importante es saber qué nos gusta cómo saber qué se nos da bien. Todos tenemos potencial en algo, habilidades que nos hacen destacar... ¡Tu hijo también!

Por ello, anímale a descubrirlas. Hablad sobre qué se le da bien, pregúntale en qué ambientes se siente más cómodo, más habilidoso... E indaga junto a él si esas habilidades coinciden o no, con sus gustos.

Acompáñale a investigar

Otra idea que os puede ayudar como padres es acompañar a vuestro hijo a investigar en las futuras carreras, cursos, grados superiores... Normalmente, existen días de puertas abiertas en las universidades, charlas sobre las diferentes carreras y grados, etc.

Podéis ser un apoyo para ellos en ese momento. Por otro lado, en internet también hay información sobre los diferentes tipos de estudios, así como en los libros, en vídeos de testimonios que hablan sobre sus profesiones, etc.

Anímale a que se informe, a que descubra en qué consisten exactamente los estudios y a que pueda decidir con toda la información posible.

Escribid una lista con las prioridades

Otro paso que os animamos a hacer es animar a vuestros hijos a escribir una lista con sus preferencias. Es decir, arriba del todo, agregar las opciones que más le convencen, y más abajo, opciones que también le parecen atractivas y que no descarta.

La idea es ordenar las prioridades y, posteriormente, ir tachando por descarte, hasta que queden pocas opciones y resulte más fácil escoger.

Dale su espacio para escoger con libertad

A veces, resulta inevitable volcar expectativas en nuestros hijos, así como deseos, preferencias nuestras en cuanto a sus estudios... Y es que muchas veces lo hacemos inconscientemente.

Está bien aconsejarles (sobre todo, transmitirles nuestros conocimientos y experiencia), pero no intentar presionarles para que escojan una opción u otra.

La mejor opción es la que se escoge desde la libertad. Por ello, ¡dale espacio y libertad a tu hijo para escoger! Transmítele que, escoja lo que escoja, si lo escoge con conciencia e información, estará bien. No hay opciones menos válidas aquí.

"La libertad significa la oportunidad de ser lo que nunca pensamos que seríamos".
-Daniel J. Boorstin-

Disminuye la presión

En línea con el punto anterior, os animamos a disminuir la presión que probablemente esté sintiendo vuestro hijo. Una decisión como el hecho de escoger estudios puede suponer una gran fuente de estrés, porque en cierta manera, los adolescentes han interiorizado que están decidiendo su futuro.

Y en parte es así, pero no olvidemos que uno puede cambiar de opinión, equivocarse, empezar un tipo de estudio y después cambiarse a otro... Y está bien. Transmitámosle esa confianza, esa calma.

A veces hace falta experimentar

Sabemos que no es fácil decidir qué nos gusta y que, muchas veces, esto lo descubrimos durante el trayecto; es decir, iniciando unos estudios, empezando unas prácticas profesionales...

¿Qué queremos decir con esto? Que quizás, tu hijo sabe desde hace tiempo qué le gusta, o quizás no. Quizás lo descubra empezando unos estudios o viviendo ciertas experiencias. Y está bien.

Cualquier decisión será buena

Lo importante es que sientan que tienen el derecho a equivocarse o a cambiar de opinión. Por ello es tan importante transmitirles que cualquier decisión que tomen será buena, si la toman con información y consciencia, como decíamos. Aunque, lógicamente, intentaremos que escojan algo que realmente les guste y les encaje.

Reflexión final

Si estás viviendo esta situación con tus hijos, puede que tú también tengas ciertos miedos: ¿Estarán escogiendo bien? ¿Y si después no están seguros de su decisión? ¿Serán felices? Es normal que tengas miedos: como padre o como madre, te animamos a normalizarlos y a permitirte sentirlos.

Escoger estudios es una decisión importante, pero a veces no es la definitiva, y no pasa nada. Al final, es importante ser conscientes de que todos tenemos derecho a "equivocarnos" o cambiar de rumbo a mitad de camino. Recuerda que la mejor forma de ayudar a tu hijo es, simplemente, estando ahí.

Escuchar sus preferencias, sus ideas, sus miedos, sus gustos... y promover en él un sentido crítico a la hora de decidir, puede ayudaros a los dos en este camino hacia su futuro.

"Cada vez que tomas una decisión, cambias el futuro".
-Deepak Chopra-

Fotos | Portada (pexels), Imagen 1 (pexels), Imagen 2 (pixabay)


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