Siete consejos para tu primer año de paternidad, de un padre ex-primerizo

Mi bebé está a punto de cumplir 18 meses y puedo aseguraros sin temor a equivocarme que la expresión "cuando tienes un hijo los días pasan muy lentos y los años (o meses) muy rápido" es totalmente cierta.

Para mí, sigue siendo ese bebé que cabía en mi antebrazo, aunque ahora pese un quintal y ocupe media cama cuando duerme con nosotros. Pero ahí está el calendario diciéndome que no, que ya no es tan bebé, y que ya he superado con holgura (no voy a decir con nota) ese temido primer año de paternidad.

La verdad es que, ahora que echo la vista atrás, ha sido un año lleno de emociones y altibajos, que recuerdo con añoranza al ver las fotos, pero al que le tengo un tremendo respeto, especialmente cuando pienso en que busquemos el segundo.

Así que, aprovechando este momento reflexivo, he pensado que a los padres primerizos os pueden ser de utilidad estos siete consejos para tu primer año de paternidad, de un padre que recién ha "aprobado" ese curso.

1. Conviértete en el guardián de vuestro nido

Ha quedado el título un poco grandilocuente, pero a lo que me refiero es que, durante los días, incluso semanas después de nacer, mucha gente va a querer dar la bienvenida al bebé. Pero también son unos días cruciales para el pequeño y su madre: los dos necesitan tiempo para descansar y para establecer la lactancia con tranquilidad.

Así que tu misión es dosificar las visitas e invitar a la gente a irse a sus casas tras un tiempo prudencial. La mayoría entenderá perfectamente que el bebé tiene que dormir, que mamar o que tomar el biberón tranquilamente. Y si no lo entienden, pues no pasa nada tampoco.

2. No puedes amamantar, pero puedes hacer muchas otras cosas

Especialmente durante las primeras semanas, la lactancia es todo un reto para la madre, que además está recuperándose del parto. Así que, aunque de eso no te puedas encargar -lo que implica dormir mucho mejor por las noches- sí que hay mucho que puedes hacer para disfrutar de tu bebé y ayudar a que la madre descanse lo que pueda.

Dormirlo, cantarle, cambiarle el pañal, bañarlo, preparar la comida, limpiar la casa, poner la lavadora...De hecho, diría que, en la medida de lo posible, te encargues de todo lo que no sea dar pecho. Piensa que la agenda de la madre y el bebé es básicamente mamar y dormir.

3. La paternidad está en los pequeños detalles...

Los padres (y aquí me refiero a padres y madres) nos preocupamos mucho sobre cómo queremos educar a nuestros hijos a nivel "macro", como dirían los economistas. Cosas sobre el tipo de educación que queremos darle, sobre la alimentación, sobre las "pantallas", sobre cómo debe dormir...

Pero aunque todo eso importante, al final la paternidad está en los pequeños detalles, en las cosas hechas con amor, desde un pañal cambiado con cariño hasta un baño relajante o cómo le calmas cuando se asusta o se da un golpe. Eso, y no lo otro, es lo que marcará la felicidad de tu bebé el primer año.

4. ... y en la logística

El primer año de paternidad tiene mucho de intendencia, y gran parte de tu supervivencia dependerá de cómo gestiones esa logística: desde lo intrínsecamente necesario para el bebé -pañales, toallitas, ropa limpia del tamaño y estación adecuada, cremas, champús, toallas, sábanas, mantitas...- hasta lo necesario para vosotros -agua, comida y ropa limpia, principalmente-.

Aquí es donde toda ayuda externa que puedas conseguir será fundamental. En mi caso, la familia me ayudó muchísimo, pero lo que no, se puede contratar o programar. Si te puedes permitir alguien que limpie la casa, genial, o automatizar las tareas que se puedan. Amazon, por ejemplo, tiene un sistema de envío automático de pañales y toallitas que te evitará el susto de estar cambiando al bebé, abrir el cajón, y no tener ni un solo pañal.

5. No te obsesiones con lo que te diga la pediatra...

Nuestra pediatra es un encanto, pero también bastante cuadriculada. Que si ya tendría que dormirse solo en la cuna, que si está bajo o alto de peso, que si no lo tengáis siempre en brazos... Mi recomendación aquí es que le hagáis caso cuando son cosas claras de salud, pero otras que son más de crianza -como si hacéis colecho o no, o hasta cuando alargar la lactancia- debe ser una decisión más vuestra.

6. ...ni con lo que veas en Instagram

Cada bebé es un mundo y crecen a ritmos completamente diferentes, así que mejor no tratar de compararlos con los que vemos en Instagram. Hay bebés que hablan muy pronto y gatean muy tarde, y otros que desarrollan su psicomotricidad muy rápido pero tardan un poco más en decir sus primeras palabras. También hay bebés tragones y otros que parece que se alimenten del aire.

Igualmente, tampoco hay que obsesionarse con lo buenos que parecen otros padres en Instagram, que parece que todos los días estén haciendo algo especial con sus hijos, o le han comprado algo nuevo, o ha hecho esta o tal cosa. Las redes sociales solo muestran una parte de la realidad, así que recuerda, lo importante es querer a tu bebé, que coma, que duerma y que esté limpio.

7. Nada es para siempre

"Nada es para siempre" ha sido mi mantra durante el primer año de paternidad. Mi hija se pasó los tres primeros meses en tres estados: mamando, durmiendo o llorando como si no hubiera un mañana. Tardaba horas en conseguir que se durmiera meciéndola en brazos y luego se despertaba si el vecino de arriba tosía.

De repente, un día dejó de llorar y empezó a dormir del tirón. Éramos felices como de película y parecía que la tormenta había pasado, pero de nuevo, ¡pam! a los seis meses fue como si se le hubiera olvidado cómo dormir y se despertaba cada hora por las noches. ¡No nos lo podíamos creer!

Los bebés evolucionan muy rápido y, aunque generalmente cada mes que pasa, todo es más fácil -y tú ya tienes más práctica-, no dan siempre todos los pasos en la dirección que tú querrías.

Por eso "nada es para siempre" es una buena guía. Porque te consuela cuando parece que tu bebé ha entrado en una espiral que conduce hacia el infierno -porque no puede llorar eternamente ¿no?- y al mismo tiempo te recuerda que todo puede cambiar de la noche a la mañana cuando tu bebé come y duerme a las mil maravillas.

Bonus: ¡Disfruta de cada momento!

Y por supuesto, siempre que puedas, disfruta de estar con tu bebé. Juega con él, hazle mimitos o, simplemente, contémplalo. Porque el primer año se pasa volando, y en seguida estarás mirando fotos en el móvil y diciendo con voz ñoña: ¿cómo ha crecido tanto?

Fotos | Kelly Sikkema, Freestocks, Michal Bar Haim, Katie Emslie, Nyana Stoica

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