Alabanzas y elogios: ¿cómo pueden ayudar o perjudicar el desarrollo de nuestros hijos?

Es una realidad: los niños necesitan sentirse queridos y validados para ir construyendo una autoestima sana y fuerte, así como un autoconcepto sólido y adecuado (eso es, la imagen que se forman de sí mismos). Y esto en parte lo logramos gracias al refuerzo positivo durante la crianza.

En este artículo nos centramos en un tipo concreto de refuerzo: el refuerzo social de tipo verbal, que engloba todas aquellas alabanzas y elogios que emitimos a los niños durante su desarrollo.

Reflexionamos sobre hasta qué punto es beneficioso para los niños que se les refuerce con este tipo de palabras y cuándo podría perjudicarles; también, sobre cómo encontrar el punto medio entre reforzar y evitar que se acostumbren a ese refuerzo hasta volverse dependientes de él.

Alabanzas y elogios: el refuerzo positivo en la crianza

Técnicamente, hablamos del refuerzo positivo para referirnos a todos aquellos elementos que aumentan la probabilidad de aparición de alguna respuesta.

Es decir, son "todas aquellas cosas" que podemos hacer como padres (y que también pueden hacer los niños, a través del autorrefuerzo), y que les ayudan a consolidar conductas y a que éstas aparezcan con más frecuencia.

Sin embargo, esta definición es un poco técnica, y en otras palabras y a grandes rasgos, también podemos hablar de reforzar como sinónimo de valorar a nuestros pequeños.

Los refuerzos implican todas aquellas cosas que podemos hacer como padres (y que también pueden hacer los niños) que les ayudan a consolidar conductas y a que éstas aparezcan con más frecuencia.

Así, en general hablamos de conductas consideradas positivas, como por ejemplo: ser educado, sentarse bien en la mesa, dar las gracias, hacer los deberes, aprender a lavarse los dientes solos... Hay una infinidad de conductas que podemos reforzar en los niños durante la crianza, y el refuerzo positivo es un recurso muy bueno para ello.

Dentro de los tipos de refuerzos, encontramos refuerzos de diferente naturaleza; las alabanzas y los elogios son un refuerzo de tipo social.

¿Cómo pueden ayudar o perjudicar los elogios si se usan mal?

Beneficios de los elogios

Cuando elogiamos a nuestros niños (si estos elogios no son sistemáticos), estamos reforzando su conducta y potenciando su autoestima.

Así, entre los beneficios de los elogios encontramos que hacen que los niños se sientan reconocidos y valorados; se trata de una forma de validar y potenciar su comportamiento. Esto es bueno para su autoestima, para su autoconcepto y para su seguridad personal.

Sin embargo, cuando hablamos de elogiar, no nos referimos únicamente a decirle a nuestro hijo "qué bien has hecho este ejercicio, qué bien se te da", por ejemplo; hablamos también, y siguiendo con el ejemplo, de hacerle ver que gracias a su esfuerzo, dedicación, concentración y perseverancia, ha resuelto el ejercicio.

Inconvenientes de elogiar constantemente

Sin embargo, no debemos caer en el error de elogiar sistemáticamente a los niños por sus acciones. ¿Por qué? Porque entonces pueden acostumbrarse a dichos elogios e incluso, volverse dependientes de ellos.

E incluso, estar esperándolos siempre, hasta tal punto en que si en un momento dado "nos olvidamos" de elogiarlos, pueden sentirse muy mal. Porque esperaban ese elogio. Y por otro lado, el refuerzo puede acabar perdiendo efectividad de tanto usarlo.

Por ello, es bueno para su desarrollo ir adquiriendo el hábito de recibir elogios y alabanzas pero con moderación, para que así ellos también aprendan a autorreforzarse y a no depender de factores externos para sentirse bien consigo mismos.

Entonces, ¿cómo lo hacemos? Te damos algunas claves para usar el refuerzo positivo de forma eficaz y sin abusar de él.

Es bueno para el desarrollo de los niños que vayan adquiriendo el hábito de recibir elogios y alabanzas pero no siempre, para que así ellos también aprendan a autorreforzarse.

¿Cómo encontrar el término medio y usar el refuerzo positivo de forma eficaz?

1. Ayúdale a encontrar formas de reforzarse a sí mismo

Por otro lado, también es importante ayudar a los niños a encontrar formas de reforzarse a sí mismos (podemos acompañarles sin "dárselo todo hecho", y así aprovechamos la ocasión para potenciar su autonomía).

Esto les ayudará a no depender de nuestros elogios para automotivarse. ¿De qué formas pueden reforzarse los niños? En realidad, de la misma manera en la que lo haríamos nosotros. Por ejemplo:

  • De forma verbal (decirse a sí mismos "¡qué bien se me da esto!", o "qué bien que hago esto", "estoy orgulloso de mí...").
  • De otras formas: buscando pequeños refuerzos, por ejemplo; cuando acabe los deberes tendré un tiempo para jugar, si aprendo a vestirme solo podré escoger la ropa que yo quiera...

2. Anímale a identificar sus fortalezas

Es importante tener en cuenta que el primer paso antes de aplicar el punto anterior, será que tu hijo aprenda a identificar todo aquello que se le da bien, y también aquello en los que se esfuerza y persiste (aunque no siempre se le dé bien), todos sus pequeños avances, fortalezas, aprendizajes, etc.

Los niños aprenden a reforzarse, primero identificando sus esfuerzos y logros, y después buscando la forma de premiarse a sí mismos.

3. Refuerza con un sentido: algunos ejemplos

Por otro lado, cuando utilizamos los diferentes reforzadores, es importante no limitarnos a emitirlos (por ejemplo, decir "como has hecho bien los deberes, vamos al cine"). Se trata de darles un sentido, una relación con la conducta (es decir, adaptar el reforzador).

Por ejemplo, si nuestro hijo ha cuidado bien de las plantas, podemos decirle: "¡Te has encargado fenomenal de cuidar las plantas! ¿Qué te parece si este fin de semana hacemos una excursión a un jardín botánico y aprendemos más sobre plantas?".

O si ha cuidado muy bien al perrito de la familia, y se ha acordado de darle de comer, ha jugado con él, lo ha mimado... podemos reforzarle diciendo: "¡Qué bien has cuidado a [nombre del perro]! Si quieres podemos ir juntos a pasearlo al sitio que más te apetezca". Son solo ejemplos, pero podemos usar los reforzadores prácticamente en cualquier situación.

Es importante -aunque no siempre- que cuando elogiemos a los niños, el refuerzo no se quede en un elogio, y vaya acompañado de algo que les motive, que tenga un sentido y que guarde relación con su conducta.

4. Asegúrate de que es consciente de su logro

Finalmente, recuerda que es importante hacer ver al niño lo que ha conseguido; es decir, no limitarnos a elogiar una conducta sin más, sino asegurarnos de que él está siendo consciente de ese logro o esa buena conducta, que lo valora, que le hace sentir bien y que por eso quiere repetirlo.

5. Refuerza algunas conductas, pero no todas

Está claro que tu hijo hará mil cosas bien, y es importante apreciar sus avances, sus esfuerzos para mejorar y aprender... Sin embargo, no es imprescindible que refuerces absolutamente todos sus logros, ya que él también tiene que aprender a reforzarse a sí mismo y a no esperar siempre "algo de fuera".

6. Alterna el refuerzo social con otros tipos de refuerzo

Combina el refuerzo social (como las alabanzas y los elogios) con otros tipos de refuerzo, así evitarás que tu niño se acostumbre a él. Puedes usar cualquiera de los elogios antes mencionados (de tipo verbal, material, de actividad...).

7. Practica el refuerzo intermitente; a veces sí, a veces no

El refuerzo intermitente es una técnica que consiste en reforzar las conductas adecuadas cuando aparezcan, pero no siempre. Es decir, unas veces sí y otras no.

Es una estrategia muy eficaz para instaurar y mantener conductas y aprendizajes que queremos potenciar, ya que el niño no siempre espera el refuerzo y entonces, cuando lo tiene, éste resulta muy potente.

La importancia de que su autoestima dependa también de factores internos

En definitiva, lo que buscamos es que los niños aprendan a reforzar su propia conducta, a quererse a sí mismos (y que ese amor también se construya desde dentro) y a que no dependan de las alabanzas para sentirse únicos.

Por ello, deberemos lograr que su autoestima dependa también de factores internos. Y esta se construye a partir de la imagen que tienen de sí mismos, del lenguaje que utilizan para hablarse a sí mismos (diálogo interno) y para hablar de cómo son (¿cómo se ven en el espejo? ¿cómo se dibujan?), del hecho de aprender a identificar sus fortalezas, etc.

Y recuerda, ¡tú puedes ayudarle en ese camino hacia el autoconocimiento y el amor propio! Que los elogios sean una pieza de ese puzzle, pero no el puzzle entero; el puzzle entero tienen que construirlo nuestros niños poco a poco.

Fotos | Portada (Pexels)

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