Siete mitos y estigmas sociales sin fundamento sobre los niños con TDAH

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividades) es el trastorno psiquiátrico más frecuente en los niños, con una incidencia del cinco por ciento de la población infantil-juvenil, lo que equivale a uno o dos alumnos por aula.

Con estos datos es más que probable que tu hijo tenga algún compañero con TDAH en clase, por lo que es necesario conocer en qué consiste este trastorno de origen neurobiológico, con el fin de desterrar falsos mitos y hacer más fácil la convivencia entre todos los alumnos.

Te explicamos cuáles son las falsas creencias y estigmas sociales a los que se enfrentan a diario los niños con TDAH y qué está en nuestras manos hacer para derribarlos.

"El TDAH es un invento o una moda"

Aunque hay quien lo pone en duda, la comunidad médica es contundente: el TDAH existe y decir lo contrario es confundir a las familias que viven diariamente esta realidad.

El TDAH tiene un origen biológico, y como tal una serie de síntomas y un tratamiento. Los síntomas principales son tres, que bien pueden aparecer juntos o aislados, y darse en menor o mayor intensidad:

  • Déficit de atención o problemas de concentración
  • Hiperactividad mental o conductual, así como inquietud y/o nerviosismo
  • Impulsividad, impaciencia e intolerancia a la frustración

Además de estos síntomas nucleares pueden darse otros asociados, como depresión, problemas conductuales (trastorno negativista desafiante), trastornos de sueño, dislexia...

Pero el diagnóstico del TDAH no siempre es fácil y rápido, por lo que durante el tiempo de incertidumbre es frecuente que las familias se enfrenten a comentarios alarmistas del entorno y a opiniones que carecen de conocimiento y fundamentos. Así pues, si conoces a algún niño con sospechas de TDAH que no ha sido aún diagnosticado, lo más sensato es mostrar respeto y empatía, ofrecer nuestra ayuda y no contribuir a la propagación de falsos mitos y estigmas sociales.

"El TDAH desaparece con el tiempo"

Con el ánimo de ayudar o dar esperanza a una familia cuyo hijo acaba de ser diagnosticado de TDAH, hay quien quita importancia al diagnóstico afirmando que se trata de un comportamiento pasajero que el niño superará cuando crezca, o que con una educación disciplinada podríamos hacerlo desaparecer.

Pero según podemos leer en la web de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit por Atención e Hiperactividad (FEAADAH), el TDAH no se cura por sí solo con el tiempo, si bien sus síntomas pueden controlarse de forma muy eficaz con el debido tratamiento.

"El niño con TDAH no puede dejar de serlo, dado que no se puede hacer que desaparezcan la causas de su trastorno (una alteración evolutiva que afecta a la maduración de algunas de sus funciones mentales y a su desarrollo). Sin embargo, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno"

Críticas y miradas desaprobatorias

El TDAH es un trastorno provocado por un desequilibrio entre dos neurotransmisores cerebrales: la noradrenalina y la dopamina, que afectan directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado.

Los niños con TDAH muestran alteraciones en su conducta, tales como hiperactividad, impulsividad, y dificultad o incapacidad para prestar atención y concentrarse, lo que puede acarrear muchos problemas tanto en su vida social como en el ámbito escolar.

Esto hace que muchas de las personas que se cruzan en el camino de un niño con TDAH y que desconocen que tiene este trastorno, tiendan a mirar con extrañeza, a criticar el comportamiento y a juzgar, sin ser conscientes del daño que sus palabras y gestos pueden tener en el propio niño y en su familia.

En nuestras manos está no formar parte de este grupo, y educar a nuestros hijos en el respeto y la tolerancia hacia los demás. Porque criticar los comportamientos de otros sin saber qué hay detrás, es una falta de empatía y solidaridad que debemos desterrar.

"La culpa la tienen los padres"

Y al hilo de lo que acabamos de comentar, los padres de niños con TDAH denuncian que a menudo son juzgados y criticados por quienes les rodean, pues piensan que los comportamientos de sus hijos se producen por una falta de límites y disciplina en casa.

En otras ocasiones, hay quien cree que el TDAH se debe a un problema familiar concreto que los padres no están sabiendo gestionar (como el nacimiento de un hermano o el divorcio de la pareja), o incluso a un exceso en el tiempo de pantallas.

Pero el TDAH nada tiene nada que ver con esto, ni tampoco es consecuencia de una falta de disciplina a la hora de educar, por lo que no tiene sentido - además de ser tremendamente irrespetuoso y dañino - culpar a los padres de este trastorno.

Por ello, si en algún momento presenciamos una rabieta protagonizada por un niño que nos llama la atención, no nos apresuremos a juzgar o criticar, y mostremos nuestra ayuda desinteresada a ese padre o madre. Porque a veces un sencillo y amable gesto puede marcar una gran diferencia.

"Ese niño es muy malo"

A menudo, los niños con TDAH cargan con demasiadas etiquetas que dañan profundamente su autoestima, y que lejos de ayudar les acaban hundiendo. "Malo", "maleducado", "indisciplinado", "pegón", "vago", "desobediente"... ¿cuántas cosas negativas sobre su persona puede llegar a escuchar un niño con este trastorno de conducta?

Al etiquetar al niño con TDAH no le estamos dando opción a desarrollar toda su capacidad (por ejemplo, "si dicen de mí que soy un vago, ¿para qué voy a esforzarme?"), además de hacerle creer que no confiamos en él, que nos hemos rendido o que siempre es el culpable de todo lo que ocurre alrededor.

Ningún niño, con independencia de si padece o no este trastorno, debería sentirse así, pues como hemos comentado en otras ocasiones, las etiquetas catalogan a la persona en base a su conducta y no nos dejan apreciar las muchas cualidades y virtudes que hay detrás.

Rechazo social y marginación

Como ya hemos visto, las manifestaciones del TDAH (falta de atención, impulsividad e hiperactividad) no son bien aceptadas socialmente, por lo que la gente suele tener la creencia de que se trata de "niños complicados o conflictivos" que es preferible no tener cerca.

Esto provoca que los niños con TDAH sean rechazados y marginados, por lo que ciertos comportamientos sociales basados en la ignorancia resultan devastadores para la familia afectada.

Desde casa debemos romper estos estereotipos fomentando la inclusión, la sensibilidad y la empatía. Porque excluir a quien es diferente no es la forma correcta de educar, ni querríamos que otros actuaran así con nuestros hijos.

"¡Pero si el TDAH solo afecta a niños!"

También es frecuente creer que el TDAH es un trastorno exclusivo de niños, por lo que suele producir extrañeza conocer a niñas diagnosticadas de TDAH. Lo cierto es que en la infancia, la mayoría de los alumnos diagnosticados son varones, si bien en la edad adulta el número se equipara.

Esto sucede porque las niñas no suelen tender a la hiperactividad e impulsividad, sino a la falta de atención, por lo que su diagnóstico suele pasar desapercibido durante los primeros años.

Esperamos haberos ayudado a entender un poquito más este trastorno, y sobre todo a derribar falsos mitos. Recuerda que es labor de todos informarnos correctamente, concienciarnos y educar a nuestros hijos en el respeto y la empatía hacia todos sus compañeros.

Fotos | iStock

Más información | Fundación Cadah

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