Ojeras en niños: por qué aparecen y cuándo es recomendable consultar con el pediatra

Las ojeras son surcos o manchas que se forman bajo el párpado inferior del ojo y que tienen una coloración oscura, rojiza, azulada, marrón o incluso amoratada. Pueden estar acompañadas de pequeñas "bolsas" o hinchazón en la zona, y aparecer como consecuencia de alguna patología o bien constituir un rasgo facial propio del individuo si la causa de las ojeras es genética.

Es normal que a los adultos nos aparezcan ojeras de vez en cuando, sobre todo derivadas del cansancio o tras haber pasado una mala noche. Pero, ¿qué pasa si las ojeras aparecen en los niños? ¿Debemos preocuparnos? ¿Qué podrían indicarnos? ¿Cómo podemos combatirlas?

Causas de las ojeras en niños

Tener ojeras no constituyen un problema médico en sí. Sin embargo, es probable que te alarmes si un día las observas en tu hijo, pues su cara estará más apagada, su mirada lucirá triste e incluso puede que tenga un aspecto enfermizo si las ojeras son muy marcadas.

Algunos niños tienen ojeras como parte de su fisionomía; es decir, constituyen un rasgo físico más, como otro cualquiera. Esto suele ocurrir cuando sus familiares directos presentan la misma característica, pues las ojeras tienen un componente genético hereditario.

Pero también pueden aparecer ojeras por razones patológicas, siendo las más habituales en la infancia:

  • La congestión nasal cuando hay resfriados, sinusitis o cuadros de alergias respiratorias, como rinitis alérgica y asma. Las venas de los ojos se comunican con las venas nasales, y cuando existe congestión nasal el flujo sanguíneo de la zona se ralentiza y las venas presentes bajo los párpados tienden a expandirse y oscurecerse, otorgando al ojo el característico aspecto cansando e hinchado.

  • Las conjuntivitis son muy frecuentes en la infancia y también provocan ojeras, junto a otros síntomas como la hinchazón de los párpados, el enrojecimiento de los ojos y el lagrimeo. En algunos casos, la conjuntivitis también podría tener una causa alérgica.

  • Otra de las causas de aparición de ojeras es la apnea obstructiva del sueño debido a hipertrofia adenoidea (vegetaciones) y/o amígdalas agrandadas que obliga a los niños a respirar por la boca mientras duermen.

  • La piel de debajo de los ojos es especialmente fina y sensible, por lo que en caso de niños con dermatitis atópica es frecuente la aparición de eczemas o enrojecimiento en esa zona. En estos casos es importante tratarlo y evitar que el niño se rasque, pues de lo contrario la piel se enrojecerá, hinchará e irritará más.

  • El cansancio y el insomnio también podrían provocar la aparición de ojeras puntuales. Así, si el niño no ha dormido lo suficiente, ha pasado una mala noche, ha tenido un día demasiado ajetreado o hemos hecho un viaje muy largo, es posible que presente surcos amoratados bajo los ojos que desaparecerán tras un sueño reparador.

  • Por último, y dado que la piel de debajo de los ojos es tan delicada y sensible, podríamos apreciar enrojecimiento en la ojeras por otras causas derivadas de pequeños traumatismos o roces, como que el niño se restriegue los ojos durante un rato o con intensidad, o tras el uso prolongado de gafas de bucear, por ejemplo.

¿Qué puedo hacer si mi hijo tiene ojeras?

Aunque los adultos solamos ocultar las ojeras con tratamientos cosméticos o maquillaje, en el caso de los niños esto no es posible, pues no se recomienda el uso de este tipo de productos en su delicada piel. Tampoco debemos recurrir a los clásicos remedios caseros que pueden leerse en Internet, y que podrían dañar su piel o perjudicar su salud ocular.

Si el niño presenta ojeras, lo primero que tenemos que hacer es evaluar las posibles causas citadas con ayuda del pediatra, y si se confirma alguna de ellas, poner remedio al problema en cuestión.

En este sentido, si las ojeras son provocadas por alergia deberíamos evitar los factores desencadenantes como el humo del tabaco, el contacto con animales domésticos, los paseos por el campo en temporada de pólenes... El pediatra nos indicará el tratamiento a seguir para aliviar los síntomas alérgicos, incluidas gotas oculares en caso de que exista una conjuntivitis asociada.

Si las ojeras se deben a congestión nasal podemos mitigar los síntomas con lavados nasales de suero fisiológico, procurando que el niño beba mucha agua, humedeciendo el ambiente cuando duerma y elevando el cabecero de su cama.

Por último, recordamos la importancia de que los niños descansen correctamente, duerman el número de horas correspondientes a su edad y tengan buenos hábitos de sueño. Esto no solo repercutirá de forma positiva en su aspecto físico, sino sobre todo en su salud, comportamiento y rendimiento escolar.

En cualquier caso, si tenemos alguna duda, las ojeras persisten durante varios días sin que la causa sea genética o bien se acompañan de otros síntomas como fatiga constante, decaimiento, pérdida de apetito, palidez, cambios de comportamiento... es necesario consultar con el pediatra.

Fotos | iStock

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