Fisura labiopalatina en bebés y niños: qué consecuencias tiene esta malformación congénita y cuál es su tratamiento

La fisura labial o labio leporino es una anomalía congénita provocada por un incorrecto desarrollo en la estructura labial, de manera que el labio presenta una hendidura o fisura que podría incluso llegar hasta la base de la nariz, separándolo en dos partes.

En muchas ocasiones, el labio leporino también se asocia al paladar hendido, que consiste en un orificio o hendidura en la estructura palatina que alcanza la cavidad nasal.

El doctor Jorge Ferrús, periodoncista, implantólogo y cofundador de la Clínica Dental Ferrus & Bratos, nos explica en detalle en qué consiste esta malformación, cómo puede afectar estas condiciones al crecimiento y desarrollo dental del niño y por qué es tan importante su abordaje multidisciplinar.

Fisura labiopalatina en bebés: ¿qué es y por qué se produce esta malformación?

La fisura labiopalatina es aquella en la que se presentan de manera conjunta dos malformaciones: el labio leporino y el paladar hendido.

Se trata de uno de los defectos congénitos más frecuentes en el ser humano, con una incidencia aproximada de 1 por cada 1.000 recién nacidos vivos.

Las causas que provocan esta malformación congénita no están claras, aunque existen ciertos factores que pueden elevar el riesgo, como los antecedentes familiares de alguna de estas dos anomalías; el consumo de tabaco, alcohol y ciertos medicamentos durante el embarazo, y problemas de obesidad y diabetes materna antes del embarazo.

El labio leporino, labio hendido o fisura labial se identifica como una especie de labio partido que puede presentar diferentes tamaños:

  • Labio leporino unilateral incompleto: existe una única hendidura cuyo alcance no llega a la nariz.
  • Labio leporino unilateral completo: una fisura en un único lado del labio que alcanza la nariz.
  • Labio leporino bilateral completo: hay dos hendiduras que se extienden hasta la nariz.

Esta malformación se produce entre las semanas cuatro y siete de gestación, y por lo general se diagnostica mediante una ecografía de control de embarazo, aunque puede haber casos en los que el diagnóstico llegue tras el nacimiento.

Por su parte, el paladar hendido consiste en un agujero o abertura que se encuentra en el interior de la cavidad oral, por lo es más complicado de detectar mediante una ecografía en el embarazo.

Qué problemas provoca la fisura labiopalatina

Aunque puede parecer que según el tipo de anomalía el problema es puramente estético, lo cierto es que las complicaciones derivadas de la fisura labiopalatina vas mucho más allá.

Problemas de alimentación

Para empezar, los niños con labio leporino y paladar hendido suelen tener problemas a la hora de alimentarse, pues la fisura del labio y/o la hendidura del paladar dificultan el proceso de succión, masticación y deglución de los alimentos.

Problemas con el habla

Otra consecuencia derivada de la fisura labiopalatina son los problemas de pronunciación y emisión de ciertos sonidos, pues la salida del aire se ocluye en partes anteriores a la fisura. También existe mayor dificultad en la pronunciación de sonidos fricativos que exigen una mayor fuerza de soplo.

Si la fisura labiopalatina no se asocia a problemas de audición, el niño no tiene porqué ver retrasada la adquisición del lenguaje.

Problemas de audición

Debido a la disfunción del conducto que conecta el oído medio y la garganta, los niños con esta anomalía también pueden sufrir pérdida auditiva, acumulación de líquido detrás de los oídos y un mayor riesgo de sufrir otitis media crónica.

Problemas dentales

Por último, el doctor Ferrús explica que si la fisura labial llega además a la encía, los dientes de leche no podrán salir adecuadamente ni ocupar el lugar que deberían en la arcada. Esto provoca problemas de apiñamientos y malposiciones dentales.

Pero esta patología no solo podría afectar al posicionamiento de las piezas dentales, sino también a su tamaño, forma y número de dientes.

La importancia del abordaje multidisplinar

Por todos los problemas arriba mencionados, el abordaje de esta anomalía debe ser multidisciplinar.

Para empezar, se procederá a la reparación quirúrgica  para mejorar la apariencia de la cara del niño, su respiración, audición y desarrollo del habla y el lenguaje. Aunque debe ser el cirujano quien lo determine, la cirugía para el labio leporino se suele realizar antes de los 12 meses de edad, mientras que para el paladar hendido puede llevarse a cabo antes de los 18 meses.

Sin embargo, las operaciones son sólo el principio, y en la mayoría de los casos serán necesarios muchos años de tratamiento de ortodoncia y terapia del habla con ayuda de logopedas.


Fotos | iStock

Agradecimientos | doctor Jorge Ferrús, periodoncista, implantólogo y cofundador de la Clínica Dental Ferrus & Bratos

Más información | Kids Health.org, Mayo Clinic

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