Siete (falsas) creencias que llevan a muchos padres a no elegir una silla a contramarcha para sus hijos

Por desgracia, el uso de sillas a contramarcha en el vehículo más allá de los 15 meses de edad sigue generando mucha incertidumbre, e incluso rechazo, entre algunos padres. Creencias como que los pequeños van incómodos en ellas, se marean o se aburren suelen hacer que las familias acaben decantándose por llevarles a favor de la marcha antes de lo recomendado, con los riesgos que esto conlleva.

La DGT recomienda viajar en el sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible, y tanto expertos en seguridad vial como bomberos y guardias civiles insisten en la importancia de mantener este tipo de sistemas de retención infantil al menos hasta los cuatro años de edad. Aún así, los mitos en torno a estas sillas siguen vigentes y como creo que es importante derribarlos, voy a hacerlo en base a mi experiencia.

Son muy caras

Muchos padres creen que las sillas a contramarcha son muy caras y se quejan de no poder afrontar semejante desembolso económico. Pero nada más lejos de la realidad. En este artículo os compartí un completo listado de sillas a contramarcha que además abarcaban varios grupos.

¿Que quiere esto decir? Pues que si invertimos una cantidad de dinero en comprar una silla del grupo 0 que posteriormente debemos desechar para adquirir otra del grupo 1, acabaremos gastando la misma cantidad de dinero que si adquirimos de inicio una silla que abarque dos o tres grupos y que podamos usar durante años instalada siempre en sentido contrario a la marcha.

Mi consejo es que incluyais la silla a contramarcha como regalo de nacimiento, de bautizo, o de alguna otra ocasión especial. Desde que anunciamos el embarazo es frecuente que nuestro entorno quiera regalarnos cosas para nuestro bebé, y aunque quizá una única persona no pueda hacerse cargo de un regalo de esta embergadura, podéis dar la idea de comprarlo entre varios amigos o familiares.

En cualquier caso, como ocurre con todos los objetos de puericultura (algunos incluso menos necesarios que un sistema de retención infantil seguro), el mercado de sillas a contramarcha va siendo cada vez más amplio y esto nos lleva a barajar diferentes precios que van desde los 200 euros hasta los 400 euros o incluso más.

Ocupan mucho espacio

Tres sillas de diferentes grupos colocadas a contramarcha

Realmente, el espacio que ocupa una silla de coche, ya sea a favor de la marcha como a contramarcha, es más o menos similar y abarca una plaza trasera completa. Por tanto, es posible poner dos o incluso tres sillas a contramarcha, en función del modelo de vehículo que tengamos.

Lo que sí es cierto es que puede que tengamos que echar hacia adelante el asiento delantero, reduciendo el habitáculo del conductor o del copiloto (según donde hayamos colocado nuestra silla).

Así pues, mi consejo es que antes de adquirir una silla a contramarcha midáis bien los espacios y el habitáculo trasero y delantero del coche para elegir aquella que más se adapte a vuestro vehículo y que resulte cómoda para todos. Porque no siempre la silla que os haya recomendado vuestro vecino puede ser la más indicada para vuestro caso concreto.

También os recomiendo acudir a una tienda especializada con asesores que entiendan bien de sillas a contramarcha. Ellos os informarán de los diferentes modelos existentes y el que mejor os vendría en función de vuestro coche y vuestras necesidades. Igualmente, es importante que un profesional cualificado os instale por primera vez la sila en el vehículo, y os explique cómo desmontarla y montarla de nuevo cuando sea necesario.

¿Y dónde meten las piernas?

Niños de dos y cuatro años en una silla a contramarcha

Cuando son bebés nadie cuestiona que los niños vayan cómodos en una silla a contramarcha, pero a medida que van creciendo la pregunta sobre dónde meten las piernas se vuelve casi una obsesión inexplicable para muchos. La gente cree que no tienen espacio, que van incómodos o que las piernas se les duermen. Pero esto no es así.

Si la silla elegida es la adecuada al peso y altura de nuestro hijo (y de nuevo apelo a contactar con profesionales cualificados que nos guíen en la elección), habrá espacio suficiente para que el niño ponga sus piernas de forma cómoda, en ocasiones extendidas sobre el respaldo y en otras cruzadas, en esa posición tan característica suya con la que acostumbran a sentarse en el suelo cuando juegan.

Niños de ocho, cinco años y medio y un año en sillas a contramarcha
En ningún caso irán incómodos, se les dormirán las piernas o sufrirán lesiones en ellas en caso de accidente, como erróneamente también se piensa.

Según explica en su blog el experto en seguridad vial Matías Massó, no se han resgitrado roturas de piernas por ir a contramarcha, pero en caso de que se produjeran debido a un accidente, esta lesión nunca llegaría a ser tan grave como los daños, a menudo irreversibles, que se producen en las cervicales ante un impacto frontal con una silla de cara a la marcha.

Mi hijo se marea y llora si viaja así

También me he encontrado con padres que creen firmemente que sus hijos se marearán o llorarán por viajar a contramarcha. Pero pensemos un momento: cuando nuestro bebé es pequeño debe viajar en el vehículo en un grupo 0 o 0+ y éstos van colocados de espaldas a la marcha. Somos los padres los que decidimos darles la vuelta cuando escogemos un grupo 1 a favor de la marcha.

Por tanto, cuando tu hijo deje el grupo 0 pásale a una silla de un grupo superior que esté adaptada para seguir viajando a contramarcha, que es la única forma que conoce de viajar. Y así no notará ningún cambio

Y si nuestro hijo llora o se marea cuando va en coche es probable que tenga predisposición a ello. ¿Se marea también en el barco, en las atracciones de feria, en el tren...? Si es así, cuando viaje en coche también se mareará, con independiencia de si va a favor o en contra de la marcha. Os comparto este post cuya lectura sobre la cinetosis me ha resultado realmente interesante.

Así pues, cambiarle de sentido no sólo no nos garantiza que vayan a terminar los berrinches y los mareos, sino que estaremos aumentando las probabilidades de lesión en caso de accidente. Así pues, mi consejo es buscar otros trucos o alternativas para calmarle durante el trayecto que no incluya un cambio en la dirección de su viaje.

Se aburre porque no ve

Otro de los mitos de viajar a contramarcha es que los niños se aburren porque "no ven". Y yo me pregunto, ¿qué es exactamente lo que no ven o lo que tendrían que ver? No ven la carretera de frente como la vemos los adultos que viajamos delante, pero ven por ambos lados a través de las ventanillas, ven a sus hermanos sentados a su lado y ven lo que vamos dejando atrás por la luna trasera del vehículo.

Ven el cielo, paisajes, árboles, carretera... Ven lo mismo que vemos nosotros pero desde otra perspectiva diferemte. De todos modos, si el niño se aburre cuando viaja en coche siempre hay alternativas más seguras para entretenerle que colocarle de frente a la marcha antes de tiempo.

Pero es que así ¡yo no le veo!

Hay también quien cree que colocar al niño a contramarcha hará que no podamos verle mientras conducimos. Pero tener contacto visual con tu hijo a través del espejo retrovisor interior del vehículo es posible si instalamos un espejo adicional y lo colocamos en el reposacabezas del asiento trasero en el que vaya instalada la silla.

En cualquier caso, y aunque resulte una obviedad recordarlo, lo importante cuando conducimos es no apartar la vista de la carretera y si nuestro hijo llora o reclama nuestra atención (ya vaya viajando a contramarcha o a favor de la marcha) deberemos mantener la calma y parar siempre en una área habilitada para poder atenderle.

Si no es seguro viajar a favor de la marcha, ¿por qué no se prohíbe?

También he escuchado alguna vez este argumento de boca de gente que considera que en la actualidad hay un excesivo alarmismo sobre este tema, y que piensan que "si tan seguras son las sillas a contramarcha deberían ser obligatorias y prohibir las otras".

Desgraciadamente, el hecho de que algo sea legal no quiere decir que sea lo más seguro. Las sillas homologadas bajo la normativa ECE R44/04 permiten colocar a los niños de frente a la marcha a partir de los 9kg, y la normativa ECE R129 o i-Size, lo eleva a los 15kg.

Sin duda esta nueva normativa ha dado un paso más en la seguridad de los más pequeños, pero aún resulta insuficiente ya que según muestran las estadísticas y recoge también la Fundación Mapfre, viajando a contramarcha hasta los cuatro años de edad como mínimo o los 25 kg de peso, se reducen hasta en un 80% las lesiones producidas en choques frontales.

Considero que ya sólo con este dato, los padres deberíamos tomar conciencia y valorar todas las opciones posibles, sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Y, finalmente, tomar la decisión que consideremos más apropiada.

Y si tu peque tiene menos de cuatro años pero ya viaja a favor de la marcha, tómate unos minutos y medita la posibilidad de darle la vuelta. ¡Nunca es tarde para hacerlo!

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