Cuando te enteras que estás embarazada… ¡y son dos!

Hace nueve meses que nacieron mis mellizos y aún cuando les veo juntos pienso, "¡es increíble!¡He tenido dos!". Cuesta hacerse a la idea porque debo reconocer que es agotador en algunos momentos pero sin duda es una experiencia enriquecedora y única que solo unas pocas tenemos el privilegio de vivir. Si sentir un bebé moverse en tu interior es mágico no sabéis lo que es sentir dos. Por eso os voy a contar cómo me enteré y lo que se sentí cuando supe que estaba embarazada y que venían dos bebés en camino.

Empezaré por el principio de la historia para que se entienda 100% el cambio que supone un embarazo múltiple. Yo siempre había querido ser mamá y tenía muy claro que no quería quedarme solo con un bebé, que tendría dos (ilusa de mí). En ningún momento me planteaba la opción de familia numerosa, quizá por espacio en casa, por logística... todo esto a pesar de tener bastantes antecedentes en mi familia: mi abuela había tenido mellizos, una tía de mi padre trillizos... Pero oye, como que no se me pasó por la cabeza. Piensas que a ti no te va a tocar, total tengo nueve primos y un hermano, las opciones estaban repartidas, ¿no?

Mi primer embarazo no fue nada fácil, fue un bebé que llegó tras un aborto previo y nueve meses de reposo relativo. Tenía tantas ganas de tenerle entre mis brazos que aún me emociono al verle después de recordar lo mal que lo pasé hasta conseguir ser madre al fin, de tener a mi niño arco iris.

Cuando decidí, junto a mi marido, que queríamos un segundo bebé, tal y como pasó con Izan, el ansiado positivo no llegaba. Estaba en ese momento en el que muchas de tus amigas empiezan a querer ser madres y se quedan a la primera y sin embargo tú... nada. Cada mes pensaba, noto algo raro, estoy embarazada seguro y compraba el test pero negativo. Terminé comprado tiras de embarazo para ahorrar unos euros porque eran tantos los test que me hacía que me iba a arruinar mi ansia por ser madre.

Cuando el positivo llega con sorpresas

Pero un día el positivo llegó y fue de la misma forma que con mi hijo mayor: en cuanto me fui de vacaciones, me relajé, despejé la mente y olvidé las preocupaciones. Según vi esas rayitas en el test ese mismo día me fui al ginecólogo, me podía la emoción. La doctora que me atendió, lejos de ser amable, apenas me atendió y me dijo que no se puede ir tan pronto que hay que esperar hasta las ocho semanas.

Así que esperé y busqué a mi ginecóloga de confiaza. Durante mi embarazo de Izan habían sido dos las profesionales que me habían atendido el embarazo y el parto y me habían llevado todo como alto riesgo y quise volver a contar con ellas. A las ocho semanas exactas me presenté en la consulta. Eso sí, antes de aquello, mi marido y yo nos sentamos con Izan y le contamos que mamá tenía un bebé en la tripita y que pronto tendría un amigo para jugar. ¡Se emocionó muchísimo!

Volvamos a la consulta. Recuerdo como si fuera ayer aquella primera ecografía y nuestra conversación.

"Solo hay uno, ¿no?”. “Pues no, hay dos y no es una broma".

Resulta que en la sala había una pantalla bastante grande sobre mi cabeza y yo veía todo el proceso en directo mientras que mi marido lo hacía en la pantalla de la ginecóloga y allí vimos como enfocaba esas dos "bolitas".

Tengo mucha confianza con ella y pensé que me tomaba el pelo así que no me quise asustar: "¡no puede ser!", "os lo prometo", nos respondió y siguió explorando hasta que vi otro circulito y pensé "¡otro bebé!", "tranquila Sandra, eso es tu ovario". Acto seguido nos puso el latido de nuestros dos pequeños. ¿Sabéis esas películas en las que hay una escena en la que el protagonista se queda petrificado y parece que a su alrededor todo transcurre más lento? Así me sentía yo. No pude evitar llorar de alegría. Me emocioné y me hizo tanta ilusión que esa alegría se volvió agridulce cuando la doctora nos dijo que el corazón de uno de nuestros pequeños se oía algo flojo. "Debéis saber que en ocasiones en los embarazos gemelares solo uno de los embriones sale adelante." Esa frase me partió el alma y se me cayó el mundo encima.

Tocaba esperar a la siguiente ecografía para comprobar que todo estaba bien y que los dos pequeños salían adelante. Mi doctora me proporcionó toda la documentación de embarazo gemelar y me indicó que se trataría de riesgo. Me avisó de posibles problemas y que en principio estuviera tranquila e hiciera una vida normal. Eso sí, las revisiones a partir de ese momento iban a ser tan continuas que hubo un momento en el que pensé que vivía en el hospital.

Foto propiedad de Sandra Domínguez

Primeras impresiones

Una vez fuera de la consulta mi marido y yo nos abrazamos y yo no pude evitar llorar y solo tuve un pensamiento. Ese era mi tercer embarazo. La vida, las circunstancias o como queráis verlo habían hecho que tuviera un aborto y ese embarazo gemelar era la forma de devolverme aquel bebé, tres embarazos, tres hijos. Me parecía justo y estaba inmensamente feliz.

Mi marido no dejaba de sonreír y su primera frase fue: "tenemos que cambiar el coche". ¿Cómo? ¿Es lo primero qué has pensado? Reconozco que en aquel momento me quedé sorprendida pero no le faltaba razón porque en aquel preciso momento empezaría un sinfín de cambios en nuestra vida y nuestra casa para adaptarnos a nuestra situación de familia numerosa.

Lo siguiente fue contárselo a la familia. No podíamos esperar a verles así que les llamamos y para mantener ese recuerdo grabamos la conversación para tener esa reacción para siempre. ¡Nadie se lo podía creer! Al principio no sabían si darnos la enhorabuena o compadecerse, era una buena noticia pero evidentemente nos esperaba mucho trabajo con tres peques, no sabíamos cuánto. Recuerdo a mi padre pidiéndome perdón por haberme "dado" sus genes. Me hacía tanta gracia que se sintiera culpable mientras yo estaba encantada.

Reconozco que sentí vértigo, que sabía que sería duro. Ya no tanto por ser dos bebés sino por el hecho de tener ya otro hijo de tan solo 3 añitos pero estaba feliz. Además en mi familia los mellizos siempre habían sido niño y niña y estaba convencida de que los míos también los serían. Yo siempre había querido tener la parejita y no solo la iba a tener sino que iba a tener un equipo perfecto de peques.

También empezó un nuevo miedo. Cuando vas a tener un segundo hijo sueles pensar, ¿le podré querer igual que al primero? En mi caso Izan había sido tan deseado, le quiero tantísimo que me costaba pensar que pudiera querer a alguien igual que a él. Entonces pensaba que yo siempre había querido tener una niña y si mis mellizos eran niño y niña, ella se habría ganado su hueco pero, ¿y el niño? Me agobiaba mucho pensarlo... Sin embargo la vida es sabia y más adelante en otro post os contaré como desde el minuto uno, el niño consiguió decirme "mamá tienes motivos de sobra para quererme tanto como a mi hermano".

Otro momentazo fue contarle a Izan que en vez de un hermanito tendría dos. ¡Estaba emocionadísimo! Teníamos algunas amigas embarazadas y él no paraba de repetir "sí, pero mi mamá va a tener dos bebés". De hecho creo que piensa que lo normal es tener dos hermanos porque en ocasiones me dice, "mamá, mi amigo solo tiene un hermano" como si fuera algo fuera de lo normal.

Él se lo contaba a todo el mundo. De hecho a día de hoy está enamorado 100% de sus hermanos y jamás ha tenido celos de ellos, en parte creo que porque él mismo ve que no tenemos mucho tiempo para ninguno de los tres individualmente y cuando jugamos, jugamos los cinco.

Foto propiedad de Sandra Domínguez

También hubo momentos desagradables, situaciones a las que las mamás de múltiples tenemos que enfrentarnos desde el embarazo. Cuando la gente se entera que esperas mellizos o gemelos la pregunta estrella es: ¿te has hecho una in vitro? Lo siento pero me parecen preguntas desafortunadas. Si fuera así no es asunto de nadie y creo que un momento tan bonito como compartir un embarazo se vuelve agridulce por preguntas incómodas. Así que si en vuestro entorno tenéis cerca alguien en esa situación evitar ese tipo de cuestiones.

Probabilidad de tener mellizos o gemelos

Algo que me hacía bastante gracia es que cuando contábamos mis antecedentes familiares todas las parejas empiezan a hacer memoria para ver si tienen parientes con mellizos o gemelos, si les puede tocar, "pues dicen que se salta una generación". De hecho en mi caso ha sido así, los tuvo mi abuela y ahora yo y creo que muchos de mis primos tienen cierto temor a seguir heredando ese gen.

Hablando con mi ginecóloga me comentó que los gemelos son por azar pero los mellizos si tienen un componente genético. Aunque según algunas investigaciones hay distintos componentes que pueden influir en este tipo de embarazos como la edad, la raza, el peso...

Y tú, ¿eres también mamá de múltiples?

En Bebés y Más | Las ecografías en el embarazo, Cómo criar a los niños para que crezcan felices y no sientan celos por sus hermanos

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