Lactancia materna: así protege a tu bebé contra infecciones y enfermedades

La Lactancia materna es el alimento ideal para los recién nacidos y lactantes hasta los seis meses de vida. Posteriormente, también es el alimento perfecto, pero acompañado de otros alimentos para cubrir todas las necesidades nutricionales. Pero no sólo es completa desde el punto de vista nutricional; los bebés amamantados tienen menos riesgo de padecer enfermedades como asma, diabetes tipo 2, obesidad o dermatitis atópica. 

Además, los bebés y niños que toman leche materna tienen menos riesgo de sufrir determinadas infecciones.

¿Protege la lactancia materna frente a las infecciones?

Existen ya multitud de estudios que demuestran que la lactancia materna previene frente a las infecciones. Las más estudiadas son las infecciones respiratorias y las gastrointestinales, pero también protege frente a las infecciones urinarias y probablemente lo haga frente a otras.

Infecciones respiratorias

Incluimos aquí las infecciones respiratorias de vías altas (los catarros) y las infecciones respiratorias de vías bajas (neumonías, bronquitis, bronquiolitis).

La lactancia materna, en comparación con la fórmula, protege frente a las infecciones respiratorias. Se ha visto que los bebés que toman leche materna tienen menos infecciones respiratorias, menos sibilancias e infecciones respiratorias del aparato respiratorio inferior (como neumonías) en los primeros meses de vida. Además, en el caso de presentar una infección respiratoria, esta será posiblemente más leve en los bebés alimentados con leche materna y tendrán menos probabilidades de ingresar que los que toman fórmula. También la mortalidad por infección respiratoria es mucho menor en bebés amamantados.

Otitis media

En cuanto a las otitis, los bebés que toman fórmula sufren muchos más episodios. Esto no se debe exclusivamente a la protección que dan los diferentes componentes de la leche materna sino también porque la manera de succionar del pecho (que sabemos que es diferente a la forma de tomar un biberón), protege el oído interno.

Infecciones gastrointestinales

Los bebés que toman lactancia materna exclusiva tienen menos infecciones gastrointestinales (sobre todo diarrea). Esta protección es mayor cuando mayor si la lactancia materna se mantiene en exclusiva durante los 6 primeros meses de vida. También se disminuye la mortalidad por diarrea, especialmente importante en países en vías de desarrollo; en un estudio realizado en Brasil, los bebés que tomaban fórmula tenían un riesgo 14 veces mayor de morir por diarrea que los bebés que tomaban leche materna. En los bebés prematuros, la lactancia materna tiene un efecto claramente protector frente a enterocolitis necrotizante (la patología intestinal más frecuente y grave en estos bebés).

Otras infecciones

Como hemos dicho previamente, la lactancia materna protege también frente a las infecciones de orina, aunque este efecto sea menos conocido. Se ha estudiado también la protección frente a la enfermedad boca-mano-pie, producida por el virus Coxackie; se compararon 316 niños con enfermedad con 566 sin la enfermedad concluyéndose que la lactancia materna protege frente a esta infección durante los 2 primeros años de vida.

¿Qué elementos de la leche materna protegen frente a infecciones?

Es sabido que la leche materna contiene anticuerpos que nos defienden frente a infecciones. Sin embargo, existen muchos otros componentes que, aunque menos conocidos, jueguen incluso un papel más importante.

- Inmunoglobulinas (anticuerpos). La inmunoglobulian A es el anticuerpo principal de la leche materna, que también contiene inmunoglobinas M y G. La inminglobulina A protege principalmente frente a infecciones gastrointestinales y respiratorias, ya que recubre las vías respiratorias y el aparato digestivo.

- Lactoferrina. Es una proteína que se une al hierro y lo transporta. Algunas bacterias necesitan hierro para crecer; la lactoferrina se une al hiero extra y evita que sirva de alimento para estos microorganismos. También inhibe el crecimiento de virus y de hongos. Además, la lactoferrina estimula el sistema inmune. Ha demostrado prevenir la diarrea, la sepsis neonatal y la enterocolitis necrotizante.

- Oligosacáridos. Son hidratos de carbono (azúcares). Impiden que entren bacterias y virus. Recientemente se ha reportado una asociación entre bebés que toman leche materna y menor riesgo de sufrir una infección por Estreptococo del grupo B.

- Nucleótidos. Su función es menos conocida pero sí parecen estar implicados en la inmunidad.

- Leucocitos. Células defensivas que abundan en la leche materna (están presentes también en la sangre) y parecen cambiar en número y tipo en diferentes etapas

¿La protección varía según la etapa de la lactancia en la que estemos?

Una de las propiedades que tiene la leche materna es que cambia su composición para adaptarse a las necesidades del bebé. La leche que producimos en la última etapa del embarazo y durante los 2-3 primeros días de vida de nuestro bebé se llama calostro. Posteriormente cambia a leche de transición (hasta las 2 semanas de vida aproximadamente) y finalmente a leche madura.

Muchas veces se habla del calostro como primera vacuna y, aunque no es tal (las vacunas funcionan diferente) sí es cierto que juega un papel muy importante en la defensa frente a infecciones. Así, tiene contenido más alto en lactoferrina, inmunoglobulinas y leucocitos que la leche madura.

Respecto a la duración de la lactancia, parece que a mayor duración de la lactancia mayor efecto protector frente a infecciones. Se ha demostrado mayor protección cuanto más prolongada sea l alactancia, especialmente a partir de 3 meses.

Por ejemplo, un estudio desarrollado en Holanda demostró que la lactancia materna exclusiva durante 6 meses fue más protectora que lactancia materna exclusiva 4 meses y mixta posteriormente. Otro estudio de Reino Unido demostró que cuanto mayor era la duración de la lactancia, menor era el riesgo de sufrir infecciones respiratorias o gastrointestinales. Además, vio que la protección duraba más allá de los 6 meses, especialmente frente a la diarrea.

La lactancia materna sigue siendo beneficiosa en niños más mayores. Es más, por ejemplo la lactoferrina, que tiene unos niveles muy altos en el calostro y menores en la leche madura, aumenta mucho de nuevo entre los 12 y los 24 meses.

Si hacemos lactancia mixta, ¿también existe una protección frente a las infecciones?

No se conoce la cantidad "mínima" de leche materna para tener esta protección, aunque parece que a mayor cantidad de leche materna, mayor beneficio, especialmente si se trata de lactancia materna exclusiva

El efecto de la lactancia mixta sobre las infecciones está menos estudiado. Se ha demostrado un efecto protector relacionado con la dosis o cantidad de leche materna que recibían los bebés prematuros y de muy bajo peso en relación a la sepsis neonatal.  Un estudio realizado en 2021 comparó las infecciones respiratorias, urinarias, otitis media y conjuntivitis en bebés alimentados sólo con leche materna frente a los alimentados con lactancia mixta o sólo fórmula. La protección frente a infecciones sólo se vio en el grupo de lactancia materna exclusiva.

Sin embargo, el estudio holandés de 2010 sí halló efecto protector frente a infecciones si se realizaba lactancia materna exclusiva durante 4 meses y mixta después.

En cualquier caso, siempre que sea posible, es preferible la lactancia mixta frente a la alimentación con fórmula exclusiva.

Si mi bebé está enfermo, ¿aumenta la leche materna su capacidad de defensa?

Aunque no se sabe de qué manera, parece existir una “comunicación” entre la leche materna y la salud o enfermedad del bebé. Así, se ha observado que los leucocitos de la leche materna y el porcentaje de macrófagos (un tipo de leucocitos) aumentan durante las infecciones del bebé y disminuyen tras la recuperación. También se ha visto un aumento de lactoferrina durante las infecciones del bebé.

Resumiendo...

La lactancia materna protege al bebé frente a múltiples infecciones, especialmente si se trata de lactancia materna exclusiva durante al menos tres meses. Se ha estudiado ampliamente el efecto sobre las enfermedades respiratorias y gastrointestinales, pero también tiene efecto protector sobre las urinarias, la otitis media e infecciones víricas como la enfermedad boca-mano-pie.

Aunque pensemos que la leche materna protege al bebé porque contiene anticuerpos (y es cierto), existen muchos otros componentes de la leche materna, como la lactoferrina, los leucocitos o los oligosacáridos, entre otros,  que tienen un papel incluso más importante en la protección frente a infecciones.

Por otro lado, parece que la leche materna es capaz de variar su composición para adaptarse a las necesidades de los bebés cuando estos sufren una infección aumentando, por ejemplo, la cantidad de leucocitos y el porcentaje de macrófagos.

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