Los recuerdos de mis hijos que podría haber guardado y no guardé

Hace unos días Eva nos habló de unas cajas de los tesoros para guardar los recuerdos del bebé, y al leerlo me paré a pensar en los recuerdos de mis hijos que podría haber guardado y no guardé.

Sí guardamos alguna cosa, y tienen su sitio concreto, pero al pararme a pensar en tantas cosas que acabaron en la basura o perdidas y que quizás les habría gustado ver de mayores, sentí un poco de nostalgia.

Fotografías del bebé

En este sentido no hay demasiado problema. Con las cámaras digitales y después con los móviles hay fotos de los tres para parar un tren. Es cierto que el tercero, el pequeño, tiene menos de todo, consecuencia natural de ser el último y de, pobrecito, no innovar en nada, o en casi nada... la mayoría de cosas que hace nos recuerdan en uno u otro sentido al mayor o al mediano y, claro, la necesidad imperiosa de coger la cámara no existe.

Por si acaso, tenemos todos los archivos guardados en un ordenador, en una carpeta que se actualiza automáticamente con la nube. En caso de que el ordenador muera un mal día, los archivos siguen a salvo.

Las huellas del bebé

Es muy gracioso guardar las huellas del bebé para tener la referencia de cómo era cuando eran pequeñitos. Se puede hacer con una arcilla especial, grabando la huella, y también a lo casero, con una cartulina y pintura para manos. Les pintamos las manos o los pies y los ponemos en la cartulina.

Esto lo hicimos con el primero, sus pies y sus manos, en cartulinas, e hicimos dos cuadros que colgamos en su habitación. Con el segundo y el tercero... pues no, no lo llegamos a hacer.

El periódico del día que nacieron

Algo que también me hizo gracia cuando leí que mucha gente lo hacía es guardar el periódico del día que nació. En realidad así te enteras de lo que pasó el día anterior, así que hay quien compra el del día siguiente. A mí me gusta más el del mismo día, porque la fecha es exacta.

En cualquier caso, cuando me llegó la idea el primero ya había nacido y por eso de "o todos o ninguno", ya no lo hice en adelante. De todas formas, se puede pedir la edición en algunos diarios y te lo hacen.

El diario del bebé

Hay quien, para no olvidar los momentos importantes y recordar también los cotidianos escribe un diario donde va anotando lo que quiere que perdure. La versión moderna es hacer un blog, uno en que contar las alegrías y penas, uno que nuestro hijo pueda leer cuando crezca, con las fotos que añadamos (o no) y sus andanzas o travesuras.

La pinza del cordón, un mechón de pelo, los dientes...

También se pueden guardar algunos restos orgánicos de nuestros hijos, como la pinza del cordón (yo tengo las tres porque me da pena tirarlas y como no sabíamos muy bien qué hacer con ellas, las guardamos), un mechón de pelo de la primera vez que lo cortas (en mi caso no llegamos a eso) y los dientes de leche cuando se van cayendo, que sí los tenemos porque en su día Miriam compró tres cajitas muy chulas, una para cada uno.

Sus juguetes preferidos

También puede guardarse el osito del niño, ese que no suelta ni a sol ni a sombra, el coche que acabó sin ruedas de tanto que rodó o esa muñeca que acabó con un pelo "impeinable". Seguro que en el futuro les gustará volver a verlos y reconocerlos además en las fotos.

¿De antes de nacer?

Cosas que se pueden guardar también, de antes de nacer, son ecografías, el test de embarazo y algo tan gracioso como la lista de nombres que los padres barajaron antes de decidirse por el definitivo. En nuestro caso sólo guardamos las ecografías. Lista sólo hicimos con el primero y una vez tomamos la decisión la tiramos, y el test de embarazo acabó en el mismo sitio.

El chupete, los patucos y la primera vela

Otras cosas que pueden resultar graciosas para guardar serían los primeros patucos que le pusimos, o los que fueron sus preferidos (hay quien los baña en oro, plata o bronce para que perduren toda la vida), el chupete que más utilizó, o el último que usó, que en mi caso imposible porque ninguno ha llevado chupete, y cosas como la primera vela de cumpleaños, esa que nunca llegó a soplar porque por entonces sólo la quieren tocar.

¿Más?

Y así a bote pronto no se me ocurren más cosas bonitas o graciosas que hacer o guardar de nuestros pequeños, pero como seguro que a vosotras sí, pues contadnos qué cosas guardáis o qué cosas os habría gustado guardar.

Foto | Thinkstock
En Bebés y más | Las primeras veces, "Sus Pasitos", aplicación para crear el diario del bebé, ¿Qué fue de la pinza del cordón?

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