"Tregua entre mamás": un grupo de mujeres decide acabar con la guerra de las madres

¿Existe una guerra entre madres? Claro, ¿es que alguien lo duda? Entrad en cualquier foro de bebés y madres y veréis una guerra abierta con discusiones entre leves y muy acaloradas entre las que dan teta y no la dan, las que duermen con los niños y las que no, las que no castigan y las que sí, las que jamás pegarían a un niño y las que consideran que es positivo y adecuado dar un cachete a los niños para que aprendan.

En Bebés y más hemos hablado en alguna ocasión de esta guerra. Hace unos días, de hecho, Lola compartía un vídeo que hacía referencia a ella. Ahora un grupo de mujeres ha decidido poner su granito de arena por la causa para acabar con la guerra de las madres con una colección de fotos y un mensaje que han titulado como "Tregua entre mamás". No os lo perdáis, porque no os dejará indiferente.

El mensaje de Treselefantes

Este colectivo de mujeres se hacen llamar Treselefantes y son todas ellas tan diferentes como madres, tan dispares, tienen tan poco en común en lo que modo de criar respecta, que han decidido hacer bandera de esa diferencia, de ese respeto que se profesan, y enviar un mensaje que no deja indiferente a nadie:

A algunas mujeres, cuando nos convertimos en mamás, nos cambia la vida en un sentido mucho más profundo del aceptado frente a los otros y frente a nosotras mismas. Nuestro cuerpo cambia, nuestras emociones también. Nuestras certezas se derrumban para dejarnos invadidas por un no saber que nos vuelve frágiles e invisibles.

Esta sutil transformación de nuestras vidas y nuestros cuerpos hizo surgir, en nosotras (tres mujeres, tres amigas, tres mamás) la idea de compartir un proyecto colectivo. Surgió así Treselefantes, cuyo objetivo fue darle cuerpo a los maternajes. Desterrar esa maternidad idealizada, mitológica y nombrar, hablar de las prácticas singulares, cotidianas, rutinarias. La maternidad, o más bien las maternidades nos confrontan desde la raíz, desde la entraña a un no saber cómo hacerlo, ya nada volverá a ser lo que fue y nada -o casi nada-, será lo que se pensó que sería. Y una se siente más sola y menos comprendida que nunca.

Treselefantes surgió de la necesidad de encontrarse, de hablarse, de desnudarse y cuestionar los tabués y silencios que guardamos las mujeres cuando el tema del que se trata es el mito de la maternidad idealizada. Llevamos muchos años pensando que la maternidad es sólo parir, cuando todas sabemos que el parto es sólo el inicio de una experiencia única que abre otras puertas y con ellas, otras incertidumbres, angustias y ansiedades. La crianza por ejemplo, nos confronta, desde el primer momento, con nuestro propio desconocimiento.

De ahí la necesidad de hacer una campaña como tregua entre mamás. Romper con los cánones, las normas, el deber ser, la madre perfecta, idealizada, omnipotente. Retomar las voces colectivas, las diversas prácticas maternales heteroparentales u homoparentales, enriquecer a partir de los colectivos de mujeres casadas, solteras o en unión libre; heterosexuales u homosexuales. De todos los colores, de todos los sabores. Todas cabemos en un proyecto que pretende romper con los pensamientos únicos, colonizadores y patriarcales. Escucharse, escucharnos, volver de las maternidades experiencias colectivas.
Ese sería el principio del proyecto, mas no el final.

¿De verdad puede pararse la Guerra de las Madres?

La Guerra de las Madres (escrito así parece hasta el título de una película) existe, y puede pararse o evitarse si todos y todas empezamos a respetar a las otras personas y sus decisiones. Respetar no significa estar de acuerdo: seguro que habéis leído los mensajes de las mujeres de arriba y habéis apoyado las decisiones de algunas pero no las de otras. Respetar significa aceptar que otras personas pueden hacerlo diferente, aunque no estés de acuerdo.

Lo complicado del asunto es que la guerra de las madres incluye a terceras personas que no tienen voz, ni voto: los bebés. Cuando la decisión que una madre (y padre) toma afecta al bebé es más difícil estar callado, o no dar tu opinión. Por ejemplo, a mí el que una madre dé a luz en casa o en el hospital, use pañales de tela o desechables, sea lesbiana o heterosexual, sea soltera o tenga pareja y sea carnívora o vegetariana me importa bien poco, pero el que una madre diga que puso a dormir a su bebé desde el primer día en su habitación (la del bebé) sí, porque está poniendo en riesgo la vida del bebé. Los bebés deberían dormir hasta los 12 meses de vida en la habitación de sus padres porque hacer lo contrario es aumentar el riesgo de muerte súbita.

Quitando ese detalle, creo que lo demás es todo muy respetable. Y explicado así, con un cartelito y una sonrisa, la guerra puede controlarse hasta desaparecer. Lo que pasa es que la gente no habla así:

-Le di fórmula desde que nació.
-Ah, pues yo amamanté a mi hijo.
-Ajá, y tú, ¿qué piensas de las gallinas? ¿Fue antes el huevo o la gallina?

La gente habla así:

-Le di fórmula desde que nació.
-¿Y no le diste nada de pecho? ¿No lo intentaste?
-Pues no, no quise. Preferí dar directamente biberón.
-Ya, pero es que la leche materna es mucho mejor. Yo amamanté a mi hijo y es lo mejor que he podido hacer.
-Sí, bueno, mi hijo está muy sano.
-Bueno, pero es que es mejor para todo... enferman menos, son más inteligentes, se desarrollan mejor, ...

Y también habla así:

-Yo amamanté a mi hijo.
-Pues yo di biberón desde que nació. Le intenté dar el pecho pero no pude, así que le di biberón y mira qué bien está.
-La verdad es que sí, se le ve muy sano.
-Pues claro. Si es que no sé para qué tanto sufrir con el pecho. Yo le hacía los biberones por el día y Edu se los daba por la noche. Y había días que mi madre venía para dárselos por la tarde y así yo podía estar por otras cosas e incluso ir a hacer algún recado. La teta es súper sacrificado.

Que sí, que alguna hay que hace lo de las dos primeras, comentarlo de manera tranquila sin opinar sobre la opción de la otra, pero yo diría que lo habitual es lo otro: confrontar la elección de una con tu propia elección porque cuando una te dice que lo que ha hecho le ha ido bien la otra parte siente el juicio implícito: "cuando me dice lo bien que le ha ido lo que ha hecho, que es lo contrario a lo que he hecho yo, me está diciendo indirectamente que mi opción es errónea". Y ya lo sabéis, las madres se sienten presionadas para hacerlo siempre bien y lo último que quieren oír de nadie es que podrían ser mejores madres, que podrían hacerlo mejor.

Por eso la guerra existe y por eso pasará todavía mucho tiempo hasta que acabe, porque todo el mundo opina, porque todo el mundo considera que su opción es la mejor y porque no quiere oír de nadie, de NADIE, que lo está haciendo mal con su bebé.

Si a esto le sumas que muchas conversaciones se dan a cabo en internet, donde no hay necesidad de filtro porque no tienes a las personas delante y donde mucha gente aprovecha para dar una imagen de sí misma que no es tal (por internet todo el mundo es muy perfecto), la guerra está servida. ¿No creéis?

En cualquier caso, ¡bravo por esta campaña! Es muy de loar y seguro que útil, porque son fotos que no dejarán indiferente a nadie.

Más información | Treselefantes
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