La siesta se convierte en asignatura "obligatoria" en algunos colegios de China: así beneficia a los niños este saludable hábito

Dormir bien es vital para el desarrollo del niño, tanto a nivel físico como cognitivo y emocional. Para los bebés y niños pequeños, dormir de día es tan importante como hacerlo de noche, por eso, la siesta se convierte en un hábito importante que debemos respetar.

En nuestro país es costumbre que en las escuelas infantiles y colegios los niños más pequeños duerman siesta después de comer. Pero recientemente hemos sabido que este hábito se ha extendido también a las escuelas de China, donde la siesta se ha convertido en una "asignatura obligatoria" entre los alumnos.

Pupitres-cama: una iniciativa pionera en China para mejorar el rendimiento de los alumnos

Algunos colegios de la ciudad china de Handan han comenzado a equipar sus aulas con pupitres plegables que se que convierten en cama para que sus alumnos de Primaria y Secundaria puedan descansar después del almuerzo.

Según informa este medio local, la idea surgió el año pasado, cuando los profesores de una escuela de primaria se dieron cuenta de que muchos niños se quedaban dormidos sobre sus mesas después de comer. Con el fin de facilitarles un mejor descanso, la escuela decidió comprar pupitres-cama e implementar la siesta como un hábito entre los alumnos.

Así, cuando los niños llegan al aula después del almuerzo, lo único que deben hacer es guardar su material escolar bajo la cajonera de su mesa y accionar una palanca para que el pupitre se eleve por encima de sus cabezas, dejando un espacio diáfano en el aula para poder dormir sobre hamacas reclinables.

La iniciativa ha dado tan buenos resultados que otros colegios de la región han copiado la idea de la siesta, aunque no todos cuentan con el curioso invento de los pupitres-cama y algunos simplemente han acondicionado las aulas de usos múltiples para que sus alumnos descansen.

El tiempo de sueño es monitorizado por los profesores para asegurar el correcto descanso de todos los niños, a los que se les despierta de forma paulatina con música. Además, los alumnos aprovechan el momento para realizar tareas que fomentan su autonomía, como doblar la ropa de cama que han utilizado, guardar sus almohadas y asearse para comenzar las clases de la tarde.

Con esta estrategia, los colegios chinos que han implementado la siesta no solo pretenden mejorar el descanso de sus alumnos, sino fomentar en ellos prácticas de autocuidado y ayudarles a recargar energías para rendir mejor.

Los beneficios de la siesta en los niños

Aunque esta práctica en los colegios de China puede parecernos curiosa, lo cierto es que la siesta es un hábito arraigado en la mayoría de las escuelas infantiles de nuestro país e incluso también en muchos colegios. Tanto es así, que para algunas familias el hecho de que los niños más pequeños puedan dormir siesta después de comer se convierte en un punto prioritario a tener en cuenta a la hora de buscar colegio.

Y es que son incontables los beneficios que la siesta tiene para los bebés y niños, incluso si hablamos de niños mayores y preadolescentes :

- La siesta facilita la recuperación de la energía física, eliminando el cansancio acumulado y renovando las fuerzas para que el niño pueda continuar aprendiendo, jugando y disfrutando lo que resta de día.

- Favorece el descanso nocturno, pues los niños no llegan tan agotados al final del día, algo que podría provocar trastornos del sueño y dificultad para dormir.

- Dormir la siesta durante el día podría ayudar a los niños a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión.

- La siesta mejora el aprendizaje del niño en edad preescolar, ayudándole a retener lo aprendido durante el día.

- Otras investigaciones señalan que la siesta favorece el aprendizaje abstracto de los niños y ayuda a la comprensión y predicción lingüística y a la capacidad de reconocer nuevas palabras y estructuras más complejas.

- Los estudios han asociado la siesta en preadolescentes con una mayor felicidad y autocontrol, así como una reducción de problemas de comportamiento, mayor CI verbal y un mejor desempeño académico.

Pero a pesar de sus grandes beneficios (y de lo mucho que se echa de menos en la edad adulta, cuando las obligaciones no nos permiten descansar después del almuerzo), llega un momento en que los niños dejan de dormir siesta. Esto sucede generalmente entre los tres y los cinco años, cuando las rutinas escolares cambian.

No obstante, y aunque la siesta deje de ser entonces una costumbre diaria en la vida del niño, los padres podemos seguir procurando este hábito tan saludable de forma esporádica.

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