¿Sentiste que perdiste tu identidad cuando te convertiste en madre? Tranquila, no eres la única

Con la llegada de los hijos, comienza un nuevo papel para nosotras: el ser madres. Y con este nuevo rol en nuestras vidas, llega una serie de cambios monumentales, desde aquellos cambios que notamos durante el embarazo, hasta los cambios físicos que dejan huella en nuestro cuerpo después del parto. Pero sin duda, también vivimos una gran transformación a nivel mental y emocional.

Se podría decir que pasamos por una metamorfosis, que deja como resultado la nueva mujer que ahora seremos. Pero durante ese proceso, es posible que nos encontremos confundidas, experimentando una especie de pérdida de identidad. Te explicamos por qué esto es normal.

La sensación de pérdida de identidad al convertirte en madre

Como mencionaba al principio, cuando tenemos un bebé pasamos por una transformación total, de pies a cabeza. No sólo nuestro cuerpo pasó por grandes cambios en tan solo nueve meses, sino que también todo a nuestro alrededor ahora será diferente.

Nos encontramos ahora siendo responsables por un pequeño y frágil ser humano, el cual depende totalmente de nosotros y que deberemos cuidar y proteger, nutrir y alimentar, tanto física como emocionalmente.

Es de esperarse que ahora con éste nuevo miembro de la familia, nuestro estilo y ritmo de vida se vean totalmente diferentes de lo que eran antes de tener hijos. Incluso podrías llegar a preguntarte a ti misma: ¿cómo era mi vida antes de ser madre?

Antes de tener hijos probablemente hacías lo que querías en el momento en el que tú lo querías. Salir con amigas era algo de rutina, ir al cine o salir por una copa o un café con tu pareja, eran algunas de las actividades que hacías con total libertad.

Y qué decir de aquellas largas noches de sueño y descanso, que ahora con un bebé parecen más un lejano y vago recuerdo. No sólo tu cuerpo está agotado, sino que ahora es otro, pues también puede ocurrir que la ropa que tanto te gustaba, ya no te queda (al menos, por el momento), y eso también puede hacerte sentir perdida.

El resultado de una gran transformación

Entonces: si tu vida, tus rutinas, tus actividades, tu cuerpo y hasta tu cerebro han cambiado de forma tan rápida, ¡claro que es normal sentir que has perdido tu identidad! Con todos esos cambios en todos los aspectos de tu vida, es fácil sentirte a ti misma como una persona extraña, muy distinta de la mujer que antes eras y no resulta sencillo identificarte con la mujer que ves frente al espejo.

Y con todo esto no quiero decir que éste sea un cambio negativo, pues aunque pierdes algunas cosas, ganas otras. Y ser madre te regala día con día momentos maravillosos y te deja grandes lecciones de vida. Aprendes a ver el mundo con nuevos ojos y descubres que hay en ti un amor inmensurable. Ser madre te hace una persona extraordinaria.

Simplemente quiero explicarte que eso que sientes, esa confusión, esa desconexión contigo misma es algo normal y algo que naturalmente podría ocurrir después de esa gran serie de cambios que has vivido y que ahora te han dejado con una vida totalmente distinta.

Es natural, especialmente en el caso de las madres primerizas, sentir que te has alejado de esa mujer que antes eras. Por eso, quiero que puedas respirar tranquila y decirte a ti misma: "soy una mamá normal". Pero sobre todo, quiero que no te sientas culpable nunca por sentirte de esta manera.

Los cambios que nos trae el ser madres pueden ser muy fuertes, y en ocasiones también muy duros. Pero con el tiempo y poco a poco irás adaptándote a ese nuevo papel. Y sobre esa sensación de pérdida de identidad: es simplemente la evolución de mujer a madre, una nueva identidad con la que muy pronto podrás sentirte nuevamente como tú misma.

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