La nueva moda de joyas con embriones de FIV genera un intenso debate ético y social
En los últimos años han surgido tendencias sorprendentes en el mundo de las joyas conmemorativas: piezas hechas a partir de leche materna, cenizas de seres queridos, cordón umbilical o incluso placenta.
Estos objetos buscan conservar recuerdos y convertirse en reliquias modernas, apreciadas de generación en generación. Sin embargo, la reciente incorporación de embriones de fecundación in vitro (FIV) a este tipo de joyería ha generado un debate ético y moral a nivel internacional.
Joyas con embriones y la reacción de asociaciones provida
Varias empresas, como Blossom Keepsake o Revive Jewelry, entre otras, ofrecen joyas que incluyen embriones “sobrantes” de tratamientos de FIV, además de otros materiales biológicos. Cada pieza se realiza a mano y, según la compañía Blossom Keepsake, busca crear piedras únicas que funcionen como recuerdos tangibles de la vida.
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No obstante, esta práctica ha sido duramente criticada por asociaciones provida, como Live Action, que consideran que tratar embriones como material para joyas es convertir a los seres humanos en “productos de laboratorio”.
Live Action, una organización conocida por promover cambios culturales y legales en torno al aborto, sostiene que desde la concepción del primer bebé mediante FIV en 1978, millones de embriones han sido creados y destruidos, congelados, donados o intercambiados entre parejas.
En su página web, la asociación afirma que la transformación de embriones en joyas es un ejemplo más de cómo la industria de la fertilidad deshumaniza a los niños, al tratarlos como objetos hasta que se implantan con éxito o nacen.
Fecundación in vitro: cifras y consideraciones éticas
El debate no se limita a estas prácticas artísticas. La creación de embriones en exceso y su posterior clasificación para decidir cuáles se implantan y cuáles se congelan o destruyen, añade una dimensión moral compleja. En cada ciclo de FIV se generan varios embriones, pero solo los considerados más viables se implantan; el resto puede quedar congelado indefinidamente, ser destruido o donado.
Las cifras ayudan a dimensionar la práctica: desde 1978, aproximadamente 13 millones de niños han nacido mediante FIV en todo el mundo, mientras que solo en Estados Unidos hay más de un millón de embriones congelados. Cada año se realizan alrededor de 2,5 millones de ciclos de FIV en el país, con un promedio de 500.000 bebés nacidos anualmente. En 2023, el 2,6 % de todos los nacimientos en EE. UU. provinieron de FIV, y la tendencia continúa en aumento.
Debate ético y preguntas sobre la innovación en joyería
El surgimiento de joyas hechas con embriones refleja para muchas parejas el deseo de conservar recuerdos y materializar la memoria. Sin embargo, a la vez, surge una fuerte crítica en torno a la industria de la fertilidad, que crece y diversifica sus servicios, mientras que se sigue advirtiendo sobre los riesgos de deshumanizar la vida en sus etapas más tempranas, proponiendo que cada embrión merece ser tratado con respeto y consideración.
Esta polémica pone sobre la mesa preguntas difíciles: ¿dónde termina la creatividad y empieza la explotación de la vida humana? ¿Cómo equilibrar la innovación en joyería y arte con principios éticos universales? Por ahora, la conversación apenas comienza, y seguirá siendo un tema de interés y debate público.
Foto de portada | Imagen de Blossom Keepsake, IG
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