Retrasar el primer baño del bebé al nacer favorece el establecimiento de la lactancia materna

Las primeras horas de vida tras el nacimiento son clave para que madre y bebé se conozcan, permanezcan en contacto piel con piel y establezcan un vínculo afectivo desde el primer momento. En muchas maternidades, el baño del recién nacido es de las primeras intervenciones que se realizan, la mayoría dentro de las 12 horas tras el parto.

Una nueva investigación publicada en la revista científica Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing recomienda esperar para limpiar el bebé, ya que han encontrado que retrasar el primer baño del recién nacido se relaciona con un aumento de las tasas de lactancia materna.

Los bebés no nacen sucios

Muchas veces se cree que es necesario bañar a los bebés porque nacen cubiertos de vérnix caseosa o unto sebáceo, una sustancia blanquecina que suele acumularse principalmente en la espalda, en los pliegues de flexión y en el cuero cabelludo. Este unto de consistencia similar al queso está formado por una mezcla de secreciones sebáceas, lanugo y células de la piel descamadas del bebé.

Pero no es suciedad. Esta sustancia grasa y pegajosa empieza a generarse alrededor de la semana 20 de gestación para proteger su delicada piel de los efectos irritantes del líquido amniótico y de la deshidratación, impidiendo que se agriete.

Su función no acaba con el parto. Tras el nacimiento también tiene beneficios para el bebé, incluido el establecimiento de la lactancia materna durante las primeras horas de vida. Recordemos que en este período es muy importante que madre y bebé no se separen y permanezcan en contacto piel con piel el mayor tiempo posible para favorecer el vínculo afectivo y la lactancia materna.

No bañarlos favorece la lactancia materna

El estudio involucró a 996 parejas de madres y bebés. Alrededor de la mitad de los bebés (448) fueron bañados dentro de las dos horas posteriores al nacimiento, mientras que en el otro grupo de 548 bebés, el baño se retrasó por al menos 12 horas.

Los investigadores encontraron una relación entre el retraso del baño y un mejor establecimiento de la lactancia materna exclusiva.

Los casos en los que no se utilizó leche de fórmula durante la estadía en el hospital aumentaron del 59,8 por ciento en el primer grupo al 68,2 por ciento en el segundo grupo. Es decir, casi un diez por ciento más en los que el baño se retrasó.

Creen que la explicación podría tener algo que ver con el sentido del olfato del bebé y con la no-interrupción del contacto piel con piel que favorece que el bebé esté más tranquilo, menos estresado y listo para amamantar.

"Han estado nadando en el líquido amniótico durante 38, 39, 40 semanas de su vida y el pecho de la madre emite un olor similar al de ese líquido amniótico. Entonces, la idea es que los olores de ambos ayudan a que el bebé se enganche. Es más fácil para el bebé encontrar algo cómodo, normal y que les guste", explica Heather Condo DiCioccio, principal autora del estudio y especialista en enfermería para la Unidad de madres y bebés en el Cleveland Clinic Hillcrest Hospital en Mayfield Heights, Ohio.

En el estudio, el efecto fue mayor en las mujeres que dieron a luz por vía vaginal, probablemente porque sus bebés se colocan al pecho inmediatamente en comparación con los partos de cesárea, cuando pueden transcurrir hasta 30 minutos antes de que comience el contacto piel a piel, señaló DiCioccio.

Las conclusiones del estudio van en la misma dirección que las recomendaciones de la OMS, que en su guía de atención al recién nacido sugiere retrasar el primer baño hasta 24 horas después del nacimiento, y si esto no es posible, por razones culturales, se debe retrasar por lo menos seis horas.

Para promover la lactancia materna exclusiva, las maternidades deberían revisar las prácticas para retrasar en el baño de los recién nacidos sanos durante 12 horas o más.

No solo mejora la lactancia

Pero además de favorecer la lactancia materna, esta sustancia cuenta con otros beneficios para el bebé. Tiene propiedades antimicrobianas y actúa a modo de escudo del sistema inmunitario, como barrera contra infecciones bacterianas y hongos.

Además, los recién nacidos que mantienen el vérnix en su piel tienen un mejor mantenimiento térmico, menos cantidad de lesiones, una mayor hidratación cutánea y mayor elasticidad en su piel.

Más información | Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing
En Bebés y más | Por qué no hace falta bañar al bebé al nacer

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