"Los bebés que no reciben leche humana tienen más posibilidades de enfermar", entrevista a la IBCLC Ana Charfén

Hoy Bebés y más entrevista a la IBCLC Ana Charfén. Se trata de una consultora internacional de lactancia certificada y por tanto, gran experta en problemas y cuestiones relacionadas con el amamantamiento.

Ana es madre de tres niños, (José, Álvaro y Ani). Su profesión original es la de diseñadora industrial pero, además, se ha formado como Líder de la Liga de La Leche en México y Consultora en Lactancia Materna Certificada Internacionalmente (IBCLC) en consulta privada y dirige una empresa de distribución de productos relacionados con la crianza donde, además, publica información de enorme interes: COZIBEBÉ.

Vamos a hablar con Ana Charfén sobre los riesgos de la leche artificial y sobre las buenas prácticas para conseguir amamantar.

¿Cuales son los riesgos de salud que añade el ofrecer lactancia artificial a los bebés?

Es importante resaltar el hecho de que a pesar de que la lactancia materna es la alimentación que corresponde al lactante humano, desafortunadamente muchas mamás han crecido en una cultura dentro de la cual el dar el pecho al bebé no es lo que más se observa, lo cual nos lleva a creer que la alimentación con biberón es lo normal, y el pecho es lo raro.

La mayoría de las asociaciones médicas y de salud recomiendan la lactancia materna por lo menos durante los primeros dos años de vida, siendo exclusiva los primeros 6 meses de edad. Cuando una persona relacionada con la salud te indica otra cosa, es probable que no esté familiarizada o educada con respecto a la lactancia materna.

Entonces, ¿le falta algo a un bebé que no toma leche materna?

La verdad es que tal como lo mencionas, los bebés que no reciben leche humana, tienen muchas más posibilidades de enfermar sobre todo los primeros años de vida, ya que la leche de una madre contiene anticuerpos y factores inmunológicos, que protegen al bebé en el periodo de vida en que es más vulnerable, ya que en sus primeros años, el sistema inmunológico no está completamente desarrollado.

Mientras que nuestro hijo reciba nuestra leche, que es especial para los humanos, estará más protegido contra las enfermedades, en comparación a los niños que no toman pecho.

¿Qué enfermedades son más frecuentes en los niños que no son amamantados?

Podemos mencionar que los bebés que toman fórmula, tienen mayor riesgo de padecer obesidad en la edad adulta, padecen más enfermedades de las vías respiratorias, y mayor cantidad de episodios de enfermedades gastrointestinales.

La leche materna, es segura, limpia, a la temperatura adecuada y no se estropea mientras esté dentro del cuerpo de la madre, cosa que no podemos decir de casi ningún otro alimento natural.

Adicionalmente, los bebés que toman biberón, tienen mayor riesgo de padecer maloclusión dental (arcos dentales deformados, que requieren ortodoncia) ya que el mamar del pecho ayuda al desarrollo maxilofacial, muchos músculos se ponen a trabajar durante una toma de pecho, es ejercicio para la cara, y estímulo neurológico para el bebé.

Podemos mencionar que está bien documentado que los bebés que toman leche artificial tienen mayores posibilidades de padecer enfermedades como diabetes, algunos tipos de cáncer y alergias más tarde en la vida.

Pensemos en los paquetes de cigarrillos que mencionan estos riesgos a la salud en el paquete, y no sucede en los botes de leche de fórmula, cuestión que considero antiética, ya que aparentan ser buenos para la salud, cuando está comprobado que no es así.

¿Cual es la relación entre leche artificial y obesidad?

La leche artificial está asociada con un riesgo mayor de obesidad tanto durante la infancia como hasta en la edad adulta, esto se debe a que la leche de fórmula no contiene ciertas hormonas y enzimas que tiene la leche materna, que provocan saciedad en el bebé amamantado, así como por la composición de la leche artificial en sí.

Pero sobre todo por el modo como la leche artificial se le da al bebé, el biberón deja fluir la leche mucho más rápido que cuando el bebé toma el pecho, lo cual ocasiona que el estómago del bebé que toma fórmula se rellene de más.

Además está el hecho de que las mamás creen o han sido instruídas de que el bebé debe tomar cierta cantidad de leche, incluso cuando da señales de no necesitar tanta.

Cuando un bebé toma pecho a libre demanda, satisface su hambre en el momento en que se presenta y deja de tomar pecho cuando se siente satisfecho.

Esto es conocido por muchas madres lactantes, es la ley de la oferta y la demanda de la lactancia materna. Los bebés amamantados autorregulan su ingesta de leche, y de esa manera se alimentan exactamente como lo necesitan en determinado momento.

A diferencia de los bebés que toman biberón con leche de fórmula, que no pueden evitar seguir tomando la leche que fluye fácilmente y rellena sus estómagos de más. O la mamá que insiste en que el bebé se termine el biberón a pesar de que el bebé muestra señales de estar satisfecho con menos leche.

Hay una clara asociación entre el modo de alimentarse en la infancia a través de la leche artificial en biberón y el desarrollo de obesidad en la edad adulta.

La lactancia materna promueve que el bebé se alimente frecuentemente y en porciones más pequeñas, justo como los nutriólogos sugieren para mantener un peso saludable.

¿Hay aspectos psicológicos o emocionales que también están unidos a la lactancia?

Pienso que lo más triste que se pierden los bebés que no toman leche de su madre, son las horas que no están en sus brazos, escuchando su corazón, sintiendo su piel contra la de su mamá, ya que el biberón lo puede dar cualquiera y a veces el bebé lo puede tomar solo.

Los bebés amamantados tienen un vínculo especial con su madre, que probablemente entienden perfectamente las madres que han pasado por la experiencia de amamantar.

Me ha encantado entrevistar a la IBCLC Ana Charfén, contundente, clara y con una seguridad enorme en lo que explica. Mañana publicaremos la segunda parte de esta entrevista, en la que abordaremos cuestiones como el crecimiento del bebé amamantado y las buenas prácticas para conseguir una lactancia exitosa.

En Bebés y más | ¿Debería considerarse la leche artificial un medicamento? (I), (II), (III), (IV), (V), (VI)

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