Propuestas para cambiar la Educación: un verano sin tareas escolares

Hoy vamos a seguir hablando de Educación y de propuestas para cambiarla de forma que se adapte mejor a las verdaderas necesidades de los niños y de un aprendizaje moderno, respetuoso y creativo. Os propongo un verano sin tareas escolares, propuesta que dirijo a maestros, pero igualmente a los padres, que son, en definitiva, los que tienen que decidir si permitirán que sus hijos pasen tiempo en sus vacaciones con libros de repaso.

Si tener deberes después del colegio es algo de dudosa utilidad, hacerlo en verano es realmente incomprensible, aunque algunos niños, acostumbrados a dedicar a eso su tiempo, puedan pedirlos explicando que se aburren sin estas tareas.

La supuesta utilidad de las tareas en vacaciones

Se habla de la utilidad de las tareas escolares en vacaciones con mucha facilidad, pero el tiempo libre, las vacaciones, tienen precisamente una razón, desconectar cerebro y cuerpo de las obligaciones cotidianas y permitirnos decidir libremente en que lo ocupamos.

Raros son los adultos que se llevan trabajo a sus vacaciones y será en casos muy particulares. Pero, ¿qué os parecería que os mandaran seguir trabajando unas horas al día en vuestro veraneo para no perder el hábito de trabajar o que no se os olvide como se hace?

Esa es la más habitual justificación de las tareas escolares en verano, que los niños no pierdan el hábito de trabajo y que no se les olvide lo que han estado haciendo durante todo el curso. Y, la verdad, me parece una esclavitud intolerable. Si alguien tiene derecho a disfrutar libremente de su tiempo de vacaciones son los niños.

Deberíamos, de todos modos, analizar si la justificación, por muy injusta que sea, tiene alguna base real. Mi respuesta contundente es que no. Si el niño ha pasado su curso con éxito se supone que ha asimilado los conocimientos preceptivos y si algo se le olvidara, seguro que el año siguiente en unos días se pone otra vez en marcha.

Si el niño ha tenido problemas en el curso necesitará, posiblemente, recuperarse de la tensión y desarrollar otros métodos de aprendizaje alternativos que quizá sean precisamente los que mejor se adaptan a sus características personales.

Y es que, si el colegio y el profesor y el trabajo cotidiano no han logrado que asimile determinados conocimientos, ¿de verdad el pasarse el verano machancándolo va a servirle de algo que no sea aborrecer más el aprendizaje?

Los libros de tareas escolares o las lecturas obligatorias en verano no suelen aportar nada nuevo, sencillamente suponen seguir repitiendo del mismo modo lo que se ha hecho durante los largos meses de escuela. No aportan nada, no enseñan nada, y además, no creo que lo que un niño pequeño necesite repetir cuentas y letras todos los días, pues, si lo necesitara, más bien habría que cambiar el método o analizar su personal ritmo y forma de aprender.

Todo lo que aprende el niño en vacaciones

Si, por un lado, entendemos que los niños tiene derecho a tener verdaderas vacaciones sin carga lectiva ni "trabajo" y además, aceptamos que la utilidad de estos deberes veraniegos no les aportan demasiado, nos puede quedar la duda de si el verano se va a convertir en tiempo perdido en cuestiones de aprendizaje.

Tranquilos, en verano y vacaciones los niños aprenderán muchísmo y realizan, además, un aprendizaje realmente indispensable para su desarrollo. Sin duda alguna en verano los niños aprenden tanto o más que en el colegio.

Muchas veces durante el curso los niños apenas tienen tiempo libre entre las horas de clase, las extraescolares, los traslados y la necesidad de adaptarse a los horarios de los adultos. Sus relaciones sociales están muy mediatizadas por la falta de tiempo y el ambiente escolar, en el que el grupo con el que conviven a diario más horas viene determinado por la edad o el apellido.

Los propios padres, con sus obligaciones laborales, están poco presentes y se hace, además, complicado, en muchos casos, ver a la familia extensa tanto como los niños desearían. Conocer mejor a otras personas a las que se sienten unidos emocionalmente es una manera de aprender sobre el mundo y las relaciones humanas de forma natural. No deberíamos limitar el tiempo de esta experiencia porque hay que irse a hacer deberes.

Ahora pueden reforzar lazos con sus primos y hacer nuevos amigos elegidos por afinidad y no por cercanía. ¿De verdad pensamos que eso no es un aprendizaje que realmente necesitan hacer sin verse otra vez interrumpidos por fichas o estudio formal?

Ir al campo, explorar, jugar sin hora fija, aburrirse hasta inventar o encontrar su pasión, leer lo que les apetezca... todo eso es indispensable para el desarrollo físico y emocional sano de los niños y es en verano cuando van a tener las mayores oportunidades para desarrollar estas actividades.

Sin embargo, esto solo es el principio, el aprendizaje que van a realizar los niños en un verano sin tareas escolares es mucho más extenso y complejo. En el próximo tema vamos a profundizar en las extraordinarias posibilidades de aprendizaje que las vacaciones os ofrecen.

En Bebés y más | Cien ideas para hacer con los niños este verano, "Verano, tiempo para jugar y aprender", un taller de Pedagogía Blanca

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