Cuándo y cómo enseñar a los niños a hacer la cama

Promover la autonomía en los niños es vital para su desarrollo madurativo y para fortalecer valores tan importantes como la autoestima. Una de las mejores herramientas que tenemos para hacerlo es involucrarlos en las labores de la casa, y una de las tareas más significativas (tanto para ellos como para nosotros), es hacer la cama. Un pequeño hito que puede suponer un gran paso en su camino a convertirse en personas que son conscientes de sus responsabilidades.

¿Cuándo y cómo enseñar a los niños a hacer la cama?

Como ocurre con cualquier cosa que les queramos enseñar a los niños, no existe una edad específica para hacerlo. Según la filosofía Montessori, pueden empezar a hacerlo entre los 4 y los 5 años, aunque otras personas recomiendan hacerlo a los 6. Sin embargo creo que lo más indicado es observar a los niños e ir avanzando a su ritmo en el desarrollo de su autonomía.

En casa empezamos a enseñar le a recoger sus juguetes y a promover el gusto por el orden desde muy pequeña (aunque no os esperéis resultados inmediatos porque esto va muy poco a poco). Además, al vernos a nosotros hacerlo todos los días, hacia los 5 años ella misma se mostró interesada en hacer su cama sola. De esta forma evitamos el obligarles (camino que será erróneo siempre), y por el contrario, les motivamos para que ellos quieran hacerlo por su propia iniciativa.

Cómo enseñar a los niños a hacer la cama

Independientemente de la edad que tengan los niños, el mejor camino para enseñarles algo es el juego. Puedes proponerle imaginar que su cama es un mar embravecido y lleno de olas (las arrugas), que se quiere calmar y estar tranquila para estar lista para cuando llegue la hora de dormir.

Al principio, puedes empezar por lo básico y ayudarle todas las veces que te lo pida: a estirar la sábana bajera, luego a estirar los "piquitos" (las esquinas), de la encimera y luego hacer lo propio con el edredón. Celebra cuando "ese mar esté en calma", y dile que esa noche va a dormir fenomenal porque él mismo se ha encargado de preparar su cama para hacerlo.

Recuerda que es un niño, que aprender es un proceso, que puede que pase mucho tiempo para que le quede "perfecta" (a sus ojos lo estará), y que a veces no querrá hacerla porque hay mil cosas más divertidas que hacer la cama (¡¡quién no tiene días en los que le da una pereza infinita hacer las tareas de casa!!). Ten paciencia y cuando suceda proponle hacerla entre los dos.

Poco a poco se irá habituando a hacerla solito (a), y cuando eso ocurra, no olvides decirle de vez en cuando lo orgullosa que estás de que se haya hecho cargo de esa responsabilidad.

Imagen | freepik

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