La lactancia materna protege al bebé frente a enfermedades respiratorias, especialmente cuando la madre es asmática

La lactancia materna tiene incontables beneficios para el bebé, y uno de ellos es la protección frente a síntomas de asma. Un reciente estudio presentado en el XIII Simposio Internacional de Lactancia Materna promovido por Medela, ha arrojado nuevas conclusiones respecto al papel protector de la leche materna frente a enfermedades respiratorias en los bebés.

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en niños, y aunque suele manifestarse entre los seis y los 14 años, entre un 20 y un 50 por ciento de los bebés experimenta algún episodio de sibilancias antes de cumplir su primer año de vida, una condición que supone un importante factor de riesgo para el desarrollo futuro de asma.

El Simposio Internacional de Lactancia Materna, celebrado en París el pasado 22 y 23 de marzo, reunió a más de 650 pediatras, neonatólogos, matronas y responsables de UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) de todo el mundo, para conocer las nuevas evidencias científicas sobre la lactancia materna.

El papel protector de la leche materna frente a enfermedades respiratorias

Uno de los estudios presentados, liderado por Meghan Azad, profesora adjunta de Pediatría y Salud Infantil de la Universidad de Manitoba (Canadá), ha destacado el papel protector de la leche materna frente a enfermedades respiratorias, especialmente en los casos de bebés con madres asmáticas.

Dicho estudio, pionero en su campo, ha sido realizado por científicos de 20 disciplinas diferentes y en él se han llevado a cabo, de forma prospectiva, mediciones exhaustivas de síntomas y atributos en niños de entre cero y cinco años, sus madres y sus entornos.

Los datos presentados han determinado que la leche materna no sólo ayuda a la maduración del sistema inmune y favorece el correcto desarrollo del aparato respiratorio del bebé, sino que además es un potente escudo frente a enfermedades pulmonares.

Los bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses tienen hasta un 33 por ciento menos de probabilidades de desarrollar jadeos o sibilancias en su primer año de vida.

El papel protector de la leche materna, y de prevención de enfermedades respiratorias, adquiere una mayor relevancia cuando la madre es asmática, pues en estos casos la lactancia exclusiva reduce hasta en un 62 por ciento los episodios de jadeos en los bebés.

Más allá de los seis meses, la lactancia materna continúa favoreciendo el desarrollo pulmonar de los niños, de manera que aunque se inicie la alimentación complementaria, la leche de mamá debería seguir manteniéndose por los incontables beneficios que aporta, y en los casos de bebés con madres asmáticas la lactancia debería prolongarse el mayor tiempo posible.

Sin embargo, los datos del estudio han revelado que los bebés que abandonan la lactancia materna o la combinan con leche de fórmula, experimentan el doble de episodios de jadeos y mayores dificultades respiratorias.

De ahí que los expertos reunidos en el XIII Simposio Internacional de Lactancia Materna hayan apelado a la importancia de la concienciación sobre el papel preventivo de la leche materna frente al asma.

¿Qué son las sibilancias?

Las sibilancias son una de las principales causas de hospitalización durante la infancia. Se trata de episodios en los que los bebés tienen dificultades para respirar durante al menos 15 minutos, produciendo un silbido en su pecho en cada inspiración.

Según el estudio, entre un 20 y un 50 por ciento de los recién nacidos experimenta al menos un episodio de jadeos o sibilancias antes de cumplir su primer año, constituyendo un importante factor de riesgo en el desarrollo futuro de enfermedades respiratorias incurables como el asma.

Así pues, protegiendo al bebé de desarrollar sibilancias también lo estaremos protegiendo frente al desarrollo de asma, tanto en sus primeros años de vida como a posteriori, una enfermedad que según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), afecta a 2,5 millones de niños y adultos en España.

Los varones, más propensos a desarrollar sibilancias

Por otro lado, según este estudio se ha identificado el sexo como un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades respiratorias. De este modo, parece que los niños tendrían una mayor predisposición a sufrir jadeos y sibilancias que las niñas.

Aunque aún no se ha demostrado el origen de esta diferencia, algunas hipótesis defienden que podría estar provocada por las hormonas femeninas presentes en la leche materna. Dado que hombre y mujer responden de forma diferente ante las hormonas sexuales, los efectos de la lactancia también podrían ser diferentes.

Pero aún se debe profundizar para poder aportar datos más concluyentes.

Fotos | iStock

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