Cinco síntomas de deshidratación en el bebé que debes conocer

Los bebés son especialmente vulnerables a las altas temperaturas. Debido a su fisiología, el porcentaje de agua de su cuerpo es mayor que el de un adulto (de alrededor del 80%) y su equilibrio es mucho más débil, aumentando el riesgo de deshidratación, es decir una pérdida excesiva de líquido corporal.

El calor es una de las principales causas de deshidratación, pero también puede darse cuando el bebé ha estado con diarrea o vómitos continuados. Te contamos cómo reconocer los síntomas de deshidratación en el bebé.

Fontanelas hundidas

Si las fontanelas, zonas blandas del cráneo del bebé se ven hundidas o deprimidas, más de lo habitual, debemos sospechar de deshidratación.

Debemos llevarlo al médico para que lo valore y buscar ayuda si la madre está dando el pecho. Lo más probable es que ante una deshidratación se le administre suero y deberá aumentarse la frecuencia de las tomas.

Hace menos pis de lo habitual

Si el bebé moja menos pañales que los que moja habitualmente en un día, también es un signo de posible deshidratación. Orina poco y la orina suele ser de color más oscuro y un olor más intenso de lo habitual. Puede pasar varias horas sin hacer pis.

Cuando el bebé moja poco el pañal puede ser porque ha tomado menos pecho del que le correspondería (puede ser porque esté enfermo, alterado, porque no se le haya ofrecido con frecuencia...), porque ha sudado más de lo habitual si hace calor o porque tiene fiebre.

Entonces, hay que asegurarse que toma el alimento suficiente para mantenerse hidratado, ofrecerle más pecho o biberón (sobre todo en verano, que sudan más) y si ha iniciado la alimentación complementaria agua y alimentos ricos en agua, como las frutas.

También puedes notar que hace deposiciones más duras y secas de lo habitual. Es otro síntoma de deshidratación.

Boca con labios y lengua secos

Notarás la lengua de tu bebé áspera y seca, así como los labios. Los ojos y la piel también se resecan. Cuando se pinza la piel entre los dedos ésta no vuelve a su forma original. El tono de la piel se vuelve pálido, incluso puede tornarse grisáceo.

Somnolencia e irritabilidad

El bebé puede mostrarse menos activo de lo habitual, soñoliento y apático. Apenas tiene fuerzas para moverse, está aletargado.

Aunque por el contrario, también puede mostrarse irritable, llorar de manera inconsolable, mostrar señales de hambre y nunca estar satisfecho. Otra curiosidad es que un bebé deshidratado llora sin lágrimas.

Pérdida de peso

Los casos de deshidratación leve se comprueban pesando al bebé, que sufre una pérdida de alrededor del 5% de su peso. Como mencionábamos antes, el 80% del cuerpo del bebé está compuesto por agua y una pérdida de líquidos corporal implica una significativa pérdida de peso.

¿Qué hacer si crees que tu bebé está deshidratado?

Es importante que valores el estado general de tu bebé y si crees que tiene síntomas de deshidratación acudas al médico. Los bebés pueden deshidratarse muy rápidamente debido a su escaso equilibrio fisiológico, así que si los síntomas son graves es importante que acudas rápido al médico.

Por tu parte, lo que puedes hacer para mantener a tu bebé bien hidratado es aumentar las tomas si el bebé es alimentado con lactancia materna, especialmente en verano. Si tiene menos de seis meses no hace falta tome agua extra, puesto que a través de ella recibe toda el agua y los nutrientes que necesita para evitar la deshidratación.

Si toma biberón, al igual que el pecho, también se le debe dar a demanda, para que tome el agua que necesita a través de la leche. Es posible que no se acabe el biberón pero que tome más veces al día.

Si ha iniciado la alimentación complementaria, se le puede ofrecer agua en un biberón y alimentos hidratantes como frutas y verduras.

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