Brasil pone nuevas reglas para detener la epidemia de cesáreas

Brasil es el país del mundo con más cesáreas. Allí, más de la mitad de los bebés (52%) nacen de esta forma. Aunque las recomendaciones de la OMS indican que la tasa de cesáreas no debería superar el 15% de los partos, en la clínicas privadas brasileñas, el 84% de los partos son por cesárea, mientras que en el sector público la cifra sobrepasa el 40%.

Para intentar detener esta epidemia de cesáreas, el ministro de Salud Arthur Chioro ha anunciado la puesta en marcha de la campaña “El parto es normal" con nuevas reglas que se aplicarán en todas las clínicas y hospitales.

"El parto es normal": nuevas reglas

Se les pretende cerrar el cerco a los médicos para que no puedan decidir arbitrariamente la práctica de cesáreas. A partir de ahora, estarán obligados a informar a las mujeres sobre los riesgos de la cesárea (¿no lo hacían antes?) y a pedirles que firmen un formulario de consentimiento antes de realizar la operación quirúrgica.

También deberán completar un documento gráfico donde será registrado todo lo que pasa desde la fase del trabajo de parto hasta el nacimiento del bebé y justificar, si así se requiere, el motivo de la cesárea.

De no cumplir con esta normativa, los médicos podrán ser multados con hasta 8 mil dólares.

¿Cómo se ha llegado a esto?

Brasil no es la única afectada por esta epidemia. Otros países de Latinoamérica tampoco escapan de sus tentáculos. En Argentina, Chile y México un 38% de los partos son por cesárea, según datos del Estado Mundial de la Infancia 2012 de Unicef.

No es una, sino varias las razones que han llevado a Brasil a esta situación. Por un lado, la idea de que el parto vaginal es algo primitivo y feo, mientras que a la cesárea es vista como una práctica más "moderna" y menos dolorosa. Además de ser más práctica, ¡hasta eliges el día que nacerá tu bebé!

Hay que mencionar también el culto al cuerpo que se tiene en Brasil. Las mujeres temen ser menos atractivas sexualmente al tener partos vaginales.

Otra cuestión es que los médicos se cubren las espaldas ante posibles litigios. Le temen a los partos naturales. Al practicar una cesárea, se evitan riesgos frente a complicaciones que pudieran surgir en un parto vaginal, y que luego se les reclame no haberla practicado.

Además, hay un problema de recursos. No hay camas disponibles para las mujeres que llegan a un hospital en pleno trabajo de parto para dar a luz, pues todas están ocupadas para cesáreas. Por tanto, la única forma de reservar una cama es programar una cesárea. Lamentable.

Cultura del nacimiento superficial y ventajista

Detrás de todo esto, evidentemente hay una desinformación absoluta hacia las mujeres sobre el proceso de parto.

Predomina una cultura del nacimiento superficial y ventajista donde es más importante cómo les quedará el cuerpo, la comodidad o protegerse ante reclamaciones que los riesgos, tanto para la madre como para el bebé, que suponen los partos por cesárea.

Y ojo, que no estoy diciendo que las cesáreas no sean a veces necesarias. Que lo son, y salvan muchas vidas. El problema son las inne-cesáreas, las cesáreas por elección sin ninguna justificación médica. Vistas las cifras, es obvio que en Brasil hay abuso de las segundas.

No sé si estas nuevas reglas alcanzarán para detener la epidemia de cesáreas en Brasil y hacer cambiar de opinión a médicos y mujeres sobre sus desventajas, que no son pocas si además tenemos en cuenta los efectos de esta práctica a largo plazo para la salud de los niños.

Tendrán que hacer una campaña de información brutal para "desenmascarar la cesárea" y concienciar a las mujeres sobre lo que es mejor para ellas y sus bebés.

Vía | BBC
Foto | iStockphoto
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