Custodia compartida, ¿derecho o deber?: se impone a un padre la custodia compartida de sus hijos en contra de su voluntad

Un tribunal ha dictado una sentencia pionera al imponer a un padre la custodia compartida de sus hijos en contra de su voluntad, ante la imposibilidad de la madre de ocuparse de ellos en solitario debido a la discapacidad de uno de los menores.

Hasta entonces, la custodia compartida se había visto siempre como un derecho del padre de poder disfrutar de sus hijos con la misma asiduidad e implicación que la madre. Sin embargo, esta sentencia refleja que no se trata tan sólo de un derecho sino de un deber que debe asumir el otro progenitor.

La madre se encontraba desbordada

Según informa el Diario de Córdoba, cuando se tramitó el divorcio de la pareja se otorgó la custodia de los dos hijos a la madre. Pero con la entrada en la adolescencia (actualmente los niños tienen 14 y 16 años), la discapacidad que padece uno de los hijos se ha visto agravada, y la mujer ha pedido ayuda ante el agotamiento que le suponía la atención especial y dedicación constante que su hijo necesitaba.

"Además de la dedicación y cuidados permanentes de los hijos, tenía que atender sus obligaciones laborales, lo que le resultaba ya casi imposible, puesto que se le unió la pérdida del apoyo de sus padres para ayudarla a cuidar de los nietos, a causa de una desgraciada enfermedad" - explica la vicepresidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa), uno de cuyos abogados ha representado a la mujer.

Así que la madre solicitó ayuda a su ex-pareja pidiéndole la custodia compartida, pero el padre se negó a ello. Inicialmente, el Juzgado de primera instancia dictó una sentencia en donde se mantenía la custodia materna y se obligaba al padre a incrementar en 75 euros la pensión del hijo.

Pero para esta madre no se trataba de un tema económico sino de una mayor implicación y ayuda, por lo que finalmente, fue la Audiencia Provincial de Córdoba quien impuso al progenitor la custodia compartida por semanas alternas, en contra de su voluntad.

Es la primera vez que ocurre algo así

Es la primera vez que una sentencia impone a un padre la custodia compartida en contra de su voluntad, y para la Aeafa es sin duda un gran paso adelante, ya que en este caso concreto la madre se enfrentaba a un problema familiar cuyo deber tiene que recaer en ambos progenitores por igual.

Hasta ahora, los tribunales entendían que si el padre se negaba a cuidar de sus hijos difícilmente se le podía obligar a ello, y así se vio en dos sentencias similares de la Audiencia de Valencia y de un juzgado de Madrid.

En ambos casos, las madres solicitaban mayor implicación de sus ex-parejas para el cuidado de sus hijos enfermos y con autismo, respectivamente, pero los tribunales no impusieron a los padres la custodia compartida que reclamaban las mujeres.

Custodia compartida, ¿deber u obligación?

Lo cierto es que hace unos años era raro encontrar padres que solicitaran la custodia compartida de sus hijos al divorciarse, pero en los últimos años cada vez más son los hombres que se animan a pedirla. Según los últimos datos publicados por el INE, la custodia compartida se otorga actualmente en un 28,3% de las rupturas, y el 66,2% se otorga a la madre.

No cabe duda de que en los casos de divorcio en donde los padres resuelven sus diferencias de forma civilizada, y hay amor y entrega hacia los hijos por ambas partes, la custodia compartida es lo mejor para el niño, ya que le permite disfrutar por igual de ambos progenitores.

El propio Tribunal Supremo en el año 2011 dispuso que "no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, debería considerarse la más normal, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea".

Además, la custodia compartida no sólo resulta beneficiosa para los niños, sino también para sus padres que se niegan a ser simples "visitadores" de sus hijos, que quieren convivir con ellos, implicarse en su educación y crianza y compartir su día a día.

Sin embargo, ante casos como este seguro que todos nos hacemos la siguiente reflexión: ¿qué ocurre cuando un padre se niega a implicarse de forma equitativa en la crianza de sus hijos? ¿Se le debe obligar a ello?

Ya hemos visto en alguna ocasión como asociaciones de mujeres se han manifestado en contra de la custodia compartida impuesta, y consideran que si el padre no quiere ejercer como tal no se le puede obligar ya que esto repercutiría en el bienestar de los hijos en común.

Y es que personalmente, me resulta terriblemente duro que un padre rechace la custodia compartida y un tribunal le obligue mediante una sentencia. Porque me pregunto: ¿qué tipo de cuidados y atención puede dar alguien en contra de su voluntad?

Sin embargo, no podemos olvidar a la madre, y no imagino lo difícil que ha debido ser para ella tener que recurrir a la justicia para pedir una mayor implicación del padre de sus hijos. La crianza en solitario debe ser dura, y supongo que lo será mucho más cuando los hijos tienen algún tipo de enfermedad o discapacidad: ¿es justo que una madre tenga que ocuparse en solitario de ello?

Sin duda esta sentencia dará mucho que hablar y generará todo tipo de opiniones pero, como en todos los casos de divorcio, yo sólo puedo pensar en los niños implicados, y en que su bienestar físico y emocional debería ser siempre lo más importante.

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