El aislamiento de las madres que amamantan prolongadamente

Hemos hablado hasta ahora de la razones por las que ahora, en nuestra sociedad, se ha convertido en algo poco habitual, aunque en muchas culturas el dar el pecho más de dos años no sea minoritario, acuñándose el término de lactancia materna prolongada a un concepto bastante variable, que podemos generalizar diciendo que se suele aplicar a quien amamanta más de un año y segurísimo a quien lo hace más de dos. Y, en términos también generales, tiene una consecuencia: el aislamiento y la presión sobre las madres que se salen de la norma de nuestra sociedad “deslechada”.

Sin embargo, dado que la edad del destete ideal es un hecho en el que todas las culturas humanas suelen tener algo que decir y que limita sus aspectos naturales, el practicar la lactancia natural sin un destete programado no es comprendido en nuestra sociedad, una de las sociedades que menos amamantan y por menos tiempo, y provoca, además, las críticas más absurdas.

Que la leche no alimenta, por supuesto. Que la leche se ha acabado seguro unos meses después del parto. Que no puede ser buena para el niño, mejor la de vaca. Que seguirá mamando a los 18. Que se hará homosexual, como si la orientación sexual fuera una infección por las glandulas mamarias femeninas. Que nunca se despegará, será inseguro… yo que se. La de tonterías que he tenido que escuchar.

El aislamiento de las madres y la presión del entorno

Pero si topas con un pediatra anticuado o tu familia sigue con prejuicios contra la lactancia, el dar el pecho después del año, y no os digo ya después de los dos años, se puede convertir en una fuente de disgustos. Lo que si os digo, para animaros, es que a partir de los tres o cuatro dejan de opinar, sobre todo si los has puesto en su sitio a su debido tiempo.

Las madres pueden llegar a sentir un gran aislamiento y sufrir mucho especialmente en las reuniones y situaciones en las que se las aborda con comentarios hirientes. Dependiendo de ellas mismas y de la mentalidad de quienes las hacen sentirse agredidas o despreciadas, pueden usar algunas estrategias comunicativas para lograr hacerse, aunque no sea entender, al menos, respetar.

El grupo de afines

Para ellas suele ser de mucha ayuda buscar apoyo en otras madres que amamanten o tengan un estilo de crianza parecido, pues sentirse respetada, escuchada y valorada es indispensable. Realmente, la soledad de la maternidad puede ser muy dura en nuestra sociedad, pero si encima el entorno directo ataca nuestras decisiones, se burla de ellas, presiona con amenazas sin fundamento alguno o nos reta permanentemente necesitamos crear nuestra propia familia en la que podamos maternar confiadas y seguras.

Ese grupo de afines muchas mujeres lo encuentran en redes de madres, grupos de apoyo a la crianza o la lactancia y en internet.

Respecto a las presiones, ataques, desprecios y burlas de las familias o el entorno habitual sobre la lactancia escribiría una epopeya. No entiendo que la gente se considere con derecho a meterse en nuestra intimidad y criticarla, incluso si son miembros de la familia directa, o si lo hacen con buena intención desde la ignorancia.

Sigue siendo una forma de violencia especialmente dura para las madres recientes y me gustaría que nos contáseis algunas de las situaciones difíciles por las que habéis pasado en vuestra lactancia materna prolongada.

Veremos en el siguiente tema algunas ideas para sobrellevar las dificultades y problemas de la lactancia materna prolongada y la documentación científica que la avala como una práctica normal y sanísima.

La actual pérdida de la cultura del amamantamiento hace que en ocasiones se ejerza sobre las madres que siguen dando pecho a sus hijos más allá de las pautas marcadas como “normales”, presión psicológica o cierto aislamiento, los mayores problemas y dificultades de la lactancia materna prolongada.

Las mujeres que dan el pecho más de un año se enfrentan a menudo con la incomprensión de familiares, amigos y profesionales de la salud y buscan razones con las que defender sus decisiones e información que cambie la opinión de los que las atacan .

¿Debemos defendernos?

En primer lugar debo decir que no creo que una madre o un padre deban defenderse por tomar decisiones sobre crianza y que los demás más bien tendrían que aprender un poquito de educación y meterse en sus asuntos.

Mi premisa sería: a quien no le debamos explicaciones, no se las demos. A quien comente algo que no es de su incumbencia, no le contestemos. A quien sea grosero, maleducado, burlón o sarcástico, responderle con silencio o de forma cortante, tal y como merecen. Cuanto antes se ponga en su sitio a los metomentodo, mejor.

Veremos, en otro tema, como, las mamás que se sienten presionadas o aisladas por su entorno debido a la lactancia prolongada pueden defenderse y responder a los ataques o a los comentarios desagradables.

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