Verrugas en el embarazo: por qué aparecen estas lesiones cutáneas y qué cuidados necesitan

La piel puede sufrir muchos cambios durante el embarazo, por lo que es fundamental prestarle toda la atención y cuidarla como se merece durante esta etapa. Entre las muchas alteraciones que podrían darse está la aparición de acrocordones o fibromas blandos, (mal) llamados comúnmente 'verrugas'.

Los acrocordones son pequeñas prominencias del color de la piel o ligeramente más oscuros que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, siendo más frecuente en las zonas de pliegues como cuello, axilas, ingles, debajo del pecho...

Te explicamos por qué aparecen estas lesiones cutáneas durante el embarazo y qué debes hacer con ellas.

¿Qué son y por qué aparecen los acrocordones?

Los acrocordones son fibromas blandos y benignos compuestos por fibras de colágeno y vasos sanguíneos que están rodeados por una delgada capa de piel. Son muy comunes en gran parte de la población, y un efecto secundario habitual en el embarazo, debido a los cambios hormonales y la ganancia de peso.

Aunque tendemos a utilizar de forma coloquial el nombre de "verrugas" para referirnos a ellos, lo cierto es que no tienen nada que ver con las verrugas, pues estas aparecen a causa de una infección dermatológica provocada por virus de la familia del papiloma humano, mientras que los acrocordones son inofensivos y no contagiosos.

El aspecto de los acrcordones es muy característico. Se trata de bultitos alargados y delgados de piel o pequeños lunares colgantes, blandos y suaves al tacto. Pueden ser del propio color de la piel o un poquito más oscuros, y aparecer solos o tener varios.

Los acrocordones pueden salir en cualquier parte del cuerpo, aunque es más frecuente encontrarlos en las zonas de pliegues y/o fricción, como párpados, cuello, axilas, pecho y parte interior de los muslos.

No se sabe con certeza la causa por la que aparecen los acrocordones, pero se ha visto una mayor predisposición a padecerlos en personas mayores, con obesidad o sobrepeso, o en personas con diabetes del tipo 2. También juega un peso importante la herencia genética.

"Me han salido acrocordones durante el embarazo, ¿debo preocuparme?"

Tal y como estamos mencionando, los acrocordones son totalmente inofensivos, pero su aspecto podría confundirse con otras lesiones cutáneas como las verrugas víricas, los nevus o los tumores de partes blandas, por lo que es importante consultar con un dermatólogo para su valoración.

Por lo general, con una simple exploración el médico podrá determinar si se trata o no de un acrocordón y proponer el mejor tratamiento a seguir. Si estos pequeños fibromas no te molestan ni se rozan con la ropa, lo más probable es que el especialista opte por no extirparlos, puesto que no son malignos ni contagiosos y es posible que tiendan a desaparecer tras el parto.

Pero si los acrocordones están en una zona de continua fricción, se enganchan con la ropa, te molestan o duelen, o incluso sangran, podría ser recomendable su extirpación.

Para extirparlos, el dermatólogo elegirá el mejor método en tu caso, atendiendo a tu estado, el número de acrocordones que tengas y su tamaño.

¿Debo seguir alguna recomendación especial si tengo acrocordones?

Si tienes acrocordones, el médico te dará una serie de pautas o indicaciones a seguir para su cuidado, aunque no debes hacer nada especial salvo vigilarlos y evitar que se dañen con el roce o sufran algún enganchón.

En este sentido, si por ejemplo tienes acrocordones en la zona del cuello, es preferible que no lleves cadenas ni collares, y optes por cuellos de camisas o camisetas que no provoquen roce. También puede ayudarte cubrirlos con una gasa para evitar el roce y el sangrado.

En caso de que el acrocordoma se enganchara y sangrara, no debes preocuparte. Límpialo con una gasa y un antiséptico y consulta con el médico, aunque es probable que se te acabe cayendo por sí solo. Recuerda que ni el sangrado puntual ni el contacto con el acrocordón va a provocar que salgan nuevos fibromas alrededor, como sí ocurre con las verrugas víricas.

No toques estos fibromas ni trates de eliminarlos con remedios caseros, pues podrían infectarse y/o necrosarse. Tampoco están recomendados los tratamientos antiverrugas que venden en las farmacias, pues aparte de no estar indicada su aplicación durante el embarazo, los acrocordones no se tratan de la misma manera que las verrugas.

En caso de que la lesión te moleste especialmente o aparezcan otros síntomas como picor, cambios de coloración, crecimiento excesivo o cualquier otra alteración, consulta de inmediato con el dermatólogo.

Fotos | iStock

Vía | Salud Mapfre, AARP, Manual MSD

En Bebés y Más | Estos son los cambios que pueden producirse en la cara de la mujer durante el embarazo

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