Tratando de evitar el "los Reyes Magos te están viendo"‏

Educar a los hijos es una de las tareas más difíciles que existen. Cuando están haciendo algo malo, algo que quieres evitar o detener es cuando deben salir a escena nuestras herramientas de persona adulta, razonable y experimentada y, normalmente, lo primero que sale, suele ser precisamente lo más irracional y menos recomendable.

Estos días ando haciendo malabares para tratar de evitar la frase "los Reyes Magos te están viendo", que en estas fechas suele ser lo primero que sale para intentar cambiar la conducta de nuestros hijos, que es un recurso que funciona, porque los niños atienden, pero que es un chantaje emocional que a mí personalmente no me gusta demasiado.

En condiciones normales, es decir, en cualquier época del año que no sea Navidad, ante una situación que queremos evitar o detener (los niños la están liando en casa, se están peleando entre ellos, etc.) lo que mejor funciona en ese momento es un castigo o un cachete. Digo que es lo que mejor funciona porque dejan de hacer lo que están haciendo ipso facto. Sin embargo no son herramientas educativas aceptables porque el niño se pone en contra, se siente herido y porque situaciones como esa se van a vivir cientos y no puedes andar todo el día castigando o pegando (además de que es irrespetuoso e ilegal).

La segunda opción es el grito. Un grito y, más o menos, dejan lo que están haciendo. Sin embargo, de nuevo, no es adecuado a largo plazo porque acaban acostumbrándose a los gritos y dejan de hacer caso o porque según lo que gritemos y cómo lo gritemos podemos conseguir que nuestros hijos sientan miedo hacia nosotros, no respeto, miedo, y las personas que amamos no deberían temernos, sino poder amarnos también.

Lo siguiente ya sería entrar en el terreno de las amenazas: "o dejas de hacer eso, o te pasará eso otro", "o paras, o no tendrás lo que quieres". Si las amenazas se acaban cumpliendo puede ser efectivo porque al oír la amenaza el niño sabrá que si no deja de hacer lo que está haciendo, sucederá lo que la madre o padre dice que sucederá. El problema es que muchas amenazas acaban por no cumplirse y al final los niños dejan de creer en la amenaza (bah, si al final no cumples lo que dices que vas a hacer).

Por otro lado, la motivación a base de amenazas es siempre externa. Me explico, si basamos la educación de los niños en base a consecuencias que nos inventamos nosotros la motivación de hacer algo o no hacerlo será lo que nosotros queramos que sea, pero no la consecuencia real de un acto.

Si decimos "si vuelves a pegar a tu hermano esta tarde no vamos al parque", el niño dejará de pegar a su hermano porque quiere ir al parque, pero el día que el parque le parezca aburrido, o el día que llueva, no tendrá razón para no pegar a su hermano. Si en cambio decimos "si pegas a tu hermano llora, le duele y se pone triste porque cree que no le quieres" es posible que vuelva a pegar a su hermano, pero a base de repetir y poner sentimientos al hermano y dar una connotación negativa, porque es algo negativo, el niño debe aprender a no pegar por deseo propio, porque no quiera que su hermano esté triste.

Esa es una motivación interna, algo que el niño acaba deseando hacer (no pegar), porque es lo correcto, y no para poder ir al parque o lo que se nos ocurra.

Pues bien, la frase "que los Reyes Magos te están viendo" está dentro de este grupo de herramientas educativas cuya motivación de cambio es externa... digamos que al apelar a los Reyes Magos estamos perdiendo autoridad y los niños reciben un mensaje en plan "a mí no me gusta que hagas esto, pero yo no te digo nada, sin embargo, los Reyes Magos sí actuarán trayendo menos regalos".

Es como cuando éramos pequeños y nuestra madre decía "ya verás cuando llegue tu padre y se lo cuente". En ese preciso momento nuestra madre perdía toda autoridad y se la cedía al padre.

Es por esta razón que estos días, cuando tengo que pensar rápidamente en qué hago para detener una acción que no me está gustando y me vienen a la cabeza "los Reyes" y esa frase, porque es una consecuencia automática aprendida de cuando era niño (que me la decían), trato de evitar decirla para buscar el diálogo de la consecuencia directa, de motivarles para que ellos quieran hacer las cosas bien, dejando los juguetes y los regalos a un lado.

Y digo dejarlos a un lado porque no quiero que se conviertan en un premio por haberse portado bien o mal, sino en un regalo que alguien les quiere hacer porque son "Magos" y adoran a los niños. Sé que es algo que cuesta... a mí me está costando evitar tan socorrida frase, que vive en la punta de mi lengua, pero por suerte todavía no ha salido.

Foto | Didbygraham en Flickr En Bebés y más | "¿Has sido bueno?", Chantaje emocional: las consecuencias, Reyes Magos ¿sí o no?

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