Siete hábitos diarios de higiene que puedes enseñar a tu hijo en sus tres primeros años de vida

Fomentar la autonomía de nuestros hijos desde que son pequeños es clave para que vayan aprendiendo a hacer cosas por sí mismos, y se conviertan en niños independientes, con autoconfianza y seguridad en sí mismos.

El aseo diario es una de las parcelas en las que más beneficia a los niños ser autónomos, pues adquirir hábitos de higiene desde muy temprana edad contribuye a su bienestar físico, su autoestima y su socialización.

Quizá pienses que tu bebé es todavía demasiado pequeño para aprender hábitos diarios de higiene, pero en el momento en que comienzan a caminar ya podemos enseñarle ciertas rutinas de aseo.

´Te contamos cuáles son los hábitos diarios de higiene que puedes enseñarle a tu hijo a partir de los 12-18 meses y hasta los tres años, y cómo ayudarle a ponerlos en práctica de forma autónoma.

Cómo enseñar a tu hijo rutinas diarias de higiene en cuatro pasos

La práctica de la higiene personal es una cuestión de responsabilidad individual que se adquiere fundamentalmente a través de la educación en el hogar desde los primeros años de vida.

Permitir al niño  asearse solito imitando nuestras rutinas diarias de higiene le ayudará a ir adquiriendo autonomía y a tomar conciencia de sí mismo.

Para inculcar a un niño de esta edad rutinas de higiene, es importante tener en cuenta varios aspectos:

1) Nuestro ejemplo es clave

Para empezar, debemos ser conscientes del peso tan fundamental que tienen nuestros actos en el aprendizaje del niño, de ahí que sea tan importante aquello de "predicar con el ejemplo".

Mantener abierta la puerta del cuarto de baño mientras nos cepillamos los dientes, nos duchamos o nos lavamos las manos ayudará al peque a interiorizar estos hábitos y aprender de nosotros para ponerlos en práctica.

2) Repetir, repetir y repetir

También debemos ser regulares a la hora de mostrar al niño nuestros hábitos de higiene, pues cuantas más veces nos vea nuestro hijo repetir una rutina, antes la incorporará a su día a día.

3) No hacer las cosas por él/ella

Tenemos que ser pacientes y darle al niño la oportunidad de hacer las cosas por sí solo, y por supuesto de equivocarse. Si hacemos siempre todo por él/ella para evitar que se ensucie, derrame agua al suelo o haga las cosas más rápido, le estaremos privando de la oportunidad de aprender, ganar confianza y desarrollar su autonomía.

4) Acondiciona el cuarto de baño

Por último, el entorno en el que el niño se desenvuelva debe ser acorde a sus necesidades. Los productos de higiene que utilice deberán estar a su alcance, le facilitaremos el acceso al lavabo (con taburetes o torres de aprendizaje de estilo Montessori. También podemos convertir el bidé en su lavabo) y pondremos a su disposición todo aquello que pueda necesitar para un aseo autónomo.

Aquí te explicábamos cómo acondicionar, decorar y organizar el cuarto de baño para fomentar el aseo autónomo de los niños.

Siete hábitos diarios de higiene que puedes enseñar a tu hijo en sus primeros tres años

Cuando el niño ya camina solito es momento de enseñarle a colaborar en muchas de las rutinas de higiene que diariamente llevamos a cabo con él, e incluso algunas puede empezar a hacerlas por sí mismo con nuestra supervisión.

Lógicamente no va a hacerlo bien, pues entre cosas, a esta edad aún no se ha completado el desarrollo motriz fino (implicado en la mayoría de las tareas manuales que requieren de coordinación y precisión). Pero es fundamental que el niño se sienta capaz de hacerlo, y para ello es importante nuestro aliento y confianza.

He aquí algunos hábitos de higiene que podemos inculcarle en los tres primeros años de vida:

Colaborar en el cambio de pañal

Los niños a esta edad todavía llevan pañal, y es labor del adulto cambiarle y limpiar adecuadamente su zona genital. Sin embargo, podemos cambiarle el pañal contando con su colaboración, pidiéndole que se ponga de pie cuando sea posible, llevando el pañal sucio a la papelera y dándonos todo lo necesario para el cambio (toallitas, cremas, esponjas...).

De esta forma, el niño participará activamente en su propio aseo y se sentirá parte responsable de esta rutina de higiene que tantas veces llevamos a cabo a lo largo del día.

Uso del orinal y limpieza genital

Cuando detectemos las señales que puedan indicar que nuestro hijo está preparado para dejar atrás el pañal, deberemos acondicionar en el cuarto de baño un rincón agradable para él, que puede incluir una cesta con cuentos, papel higiénico, ropa interior limpia y por supuesto, un orinal o un reductor.

Enseñarle a usar el orinal, limpiarse después el culete y tirar el papel al WC y lavarse las manos, forma parte también de las rutinas de higiene que podemos comenzar a inculcar a los niños, pero sin forzar.

Lavarse las manos

Aunque lógicamente necesitará de nuestra supervisión, a partir de esta edad el niño ya puede lavarse las manos solito. La tarea será más sencilla si le damos una pastilla de jabón (en lugar de jabón en envase dosificador) y le facilitamos un acceso cómodo, fácil y autónomo al lavabo.

Debemos mostrarle cómo lavarse con el jabón, aclararse después la espuma y a continuación secarse con la toalla. La técnica del lavado de manos la irá perfeccionando con el tiempo.

Lavarse la cara

También puede empezar a lavarse la cara con agua cada mañana, y después secarla suavemente con la toalla. Para que sea más sencillo podemos enseñarle a hacerlo por partes, lavando primero sus ojitos, a continuación la boca y luego el resto de la cara.

Momento del baño

Cuando le desvistamos para el baño, le pediremos que lleve la ropa sucia al cesto para lavarla, interiorizando así una rutina básica de aseo personal al tiempo que colabora en las tareas del hogar.

Ya en la bañera, podemos darle una esponja y animarle a que se vaya enjabonando, enseñándole paso a paso cómo debe hacerlo.

Cepillarse los dientes

Desde la aparición de los primeros dientes de leche, los padres debemos cuidar la higiene bucodental del bebé. Al principio seremos nosotros quienes limpiaremos suavemente sus dientecitos, pero a partir de los dos o tres años ya podemos enseñarles a cepillarse los dientes (aunque esto no significa que tengan que hacerlo solos, pues aún no han adquirido destreza motriz para conseguir un correcto cepillado, por lo que siempre debemos supervisarles).

Mientras llega ese momento, podemos dejar que el peque nos acompañe cuando nos lavemos los dientes, dándole a él también un cepillo para que haga sus propios intentos. Al principio solo se introducirá el cepillo en la boca y no sabrá moverlo, pero poco a poco irá coordinando movimientos y "ensayando" para aprender más tarde la técnica.

Vestirse y desvestirse

Algunos niños a esta edad ya empiezan a hacer intentos de querer vestirse o desvestirse solos cuando se trata de prendas sencillas como gorros, chaquetas abiertas o pantalones anchos.

Es importante que les dejemos intentarlo, aunque como decíamos más arriba todavía es pronto para hacerlo bien, pues la coordinación y la motricidad fina están en pleno desarrollo.

Estas rutinas de aseo o hábitos de higiene según la edad son orientativos, pues cada niño tiene su propio ritmo madurativo y es posible que algunas de estas tareas las consigan antes y otras más tarde. Lo importante es fomentar la autonomía de los peques y permitirles hacer las cosas, aún a riesgo de equivocarse.

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