Cuando los niños no quieren saludar o abrazar en reuniones navideñas: cómo respetar sus límites sin generar tensiones familiares

Te damos algunos consejos para evitar momentos incómodos en estas fiestas

Lucy Ortega

Colaboradora

La temporada navideña suele caracterizarse por las luces y las decoraciones, pero también por las reuniones. Desde la fiesta de Navidad de la empresa hasta las celebraciones familiares, todos tenemos varios eventos sociales agendados.

En el caso de quienes tenemos hijos, las reuniones familiares navideñas no pueden faltar, y solemos reunirnos con tíos, abuelos, primos y otros familiares que quizás no vemos con tanta frecuencia a lo largo del año, y a quienes saludamos y abrazamos con alegría.

Sin embargo, en el caso de algunos niños esto no es así y, en lugar de sentirse cómodos con la interacción con otras personas, prefieren conservar su espacio personal. ¿Cómo podemos respetar estos límites sin generar incomodidad ni tensiones familiares? Te damos algunos consejos.

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Ante todo, el respeto

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la importancia de respetar los deseos de los niños y de no obligarles a saludar, abrazar o besar a otras personas si no lo desean.

Cuando forzamos a nuestros hijos a hacer este tipo de cosas, no solo aumentamos su ansiedad ante estas reuniones, sino que también les enviamos un mensaje bastante negativo sobre el consentimiento. Y encima de todo eso, les faltamos al respeto.

Realmente, si lo pensamos con detenimiento, obligarles a saludar y abrazar a otras personas puede generar más tensión familiar y momentos incómodos que si nos limitamos a no hacerlo.

Ahora, si la duda es cómo explicarle a otros y ayudar a que nuestros hijos conserven ese espacio personal tan necesario para ellos, estos son algunos consejos que puedes poner en práctica.

1) Explica por qué no desean hacerlo

Poner las cosas en contexto ayuda a que las demás personas no se formen juicios acerca del comportamiento de los niños, así como a evitar comentarios incómodos. Decir cosas como "es tímido" o "se siente abrumado o sobreestimulado al ver a tantas personas/por la música/por las luces" son explicaciones completamente válidas.

2) Ofrece alternativas para saludar

No todos los saludos deben llevar un abrazo: hay muchas otras formas válidas y adecuadas para que los niños puedan mostrar educación al llegar a un sitio sin necesidad de ponerlos en situaciones incómodas. Por ejemplo:

  • Saludar con la mano
  • Decir "hola" o "buenas tardes/noches" desde su sitio
  • Limitarse a sonreír o asentir

3) Prepara algunas respuestas

Aunque las personas pueden entender que un niño no saluda por timidez o por el motivo que sea, la realidad es que a veces no falta quien haga un comentario incómodo o negativo sobre el comportamiento del niño. Como padres, debemos respaldar a nuestros hijos y ser un escudo protector ante esta situación.

Estas son algunas frases que puedes decir:

  • "Saludará cuando se sienta cómodo."
  • "Ahora mismo no le apetece saludar, está bien así."
  • "No forzamos el contacto físico."
  • "Cuando esté listo, seguro."
  • "No insistamos, por favor."

Lo más importante es dejar claro el límite, sin señalar al niño ni dar explicaciones de más.

Apoyar a nuestros hijos en este sentido les ayudará a saber que cuentan con nosotros, fortaleciendo su confianza en sí mismos y enseñándoles que las personas siempre deberán respetar su cuerpo.

Foto de portada | Arina Krasnikova en Pexels

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