Hace mucho calor: ¿tengo que darle agua a mi bebé para mantenerlo hidratado?

Con la llegada del verano, e incluso antes, llegan también las altas temperaturas con previsiones que rondan los 40 grados en gran parte de nuestro país. 

Sabemos que los bebés, por su fisiología, son especialmente vulnerables a sufrir deshidratación y un golpe de calor debido a las altas temperaturas, así que en plena ola de calor, es normal que los padres se pregunten, ¿tengo que darle agua a mi bebé para mantenerlo hidratado? La respuesta es: depende de la edad y de cómo se alimente. Os explicamos en detalle más adelante.

Bebés menores de seis meses que son amamantados de forma exclusiva

En bebés menores de seis meses que son amamantados, es decir que sólo reciben lactancia materna exclusiva no se debe ofrecer agua extra.

¿Por qué? Porque la leche materna está compuesta en un 87 por ciento por agua, y esto satisface las necesidades de hidratación del bebé, siempre que se de el pecho a demanda. Es decir, sin mirar el reloj ni esperar tres o cuatro horas para las tomas.

La recomendación es ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, y cuando hace mucho calor, ofrecer el pecho con más frecuencia de lo habitual para mantener al bebé hidratado.

Los bebés suelen hacer entre 8 y 12 tomas al día, y cuando hace calor, puede que lo necesiten con más frecuencia.

No tiene sentido ofrecerles agua extra, puesto que la leche materna ya es suficiente para hidratarle y contiene otros ingredientes muy valiosos (proteínas, grasas, vitaminas, hidratos de carbono, anticuerpos, etc.), mientras que el agua no es tan rica nutricionalmente hablando.

En bebés menores de seis meses no es necesario ofrecer agua extra; la recomendación es ofrecer las tomas con mayor frecuencia si hace mucho calor. 

Bebés menores de seis meses alimentados con leche de fórmula

Tampoco hace falta ofrecer agua extra si el bebé se alimenta con leche de fórmula por la misma razón que para los bebés que son amamantados. La OMS recomienda lactancia exclusiva (pecho o biberón) durante los primeros seis meses de vida. Es decir, solo leche. Ni zumos, ni infusiones, ni agua.

La fórmula ha sido especialmente creada para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante y no tiene sentido "llenarle el estómago" solo con agua, sin ningún valor nutricional añadido. En cambio la leche, además de hidratación, le aporta nutrientes de calidad.

Así que, si toma biberón, también hay que ofrecer las tomas con mayor frecuencia cuando hace calor. Es preferible que haga tomas cortas, pero más frecuentes.

Bebés mayores de seis meses

Si el bebé tiene más de seis meses y ya ha empezado con la alimentación complementaria, aunque siga tomando leche materna, se le puede ofrecer agua, siempre que sea lejos de las tomas para que no rechace el alimento, y sin forzarle.

Los niños que toman leche de fórmula, en cambio, suelen empezar a sustituir tomas por alimentos sólidos, por tanto es probable que necesiten beber agua a lo largo del día. Hay que ofrecerles agua y que el niño vaya tomando lo que necesite

A medida que vaya creciendo y tome más cantidad de alimentos sólidos, generalmente beberá el agua que se le ofrezca.

¿Cuánta agua ofrecer?

Hay que tener en cuenta que el primer año de vida el alimento principal del bebé sigue siendo la leche, bien sea leche materna o de fórmula (por ello se los llama lactantes).

A esta edad, la ingesta recomendada de agua son unos 110-120 ml/Kg/día o 0,8 litros al día. Aproximadamente dos tercios lo obtienen con la lactancia materna (0,5 litros) y el resto se complementa con el agua y a través de la alimentación complementaria (0,3 litros al día).

Evita darle el agua directamente de la botella para evitar infecciones y diarrea. En cambio, se le puede ofrecer en un vaso de aprendizaje o en un biberón. Si no la bebe enseguida o en el rato siguiente, se debe tirar el agua que sobre.

Señales de hambre o sed en el bebé

Lo ideal es no esperar a que el bebé llore o se queje por hambre o por sed. Hay algunas señales tempranas que indican que el bebé busca alimento:

  • Gira la cabeza buscando el pecho.
  • Saca la lengua o chasquea la lengua. Son ruiditos relacionados con el reflejo se succión.
  • Empieza a succionar con fuerza sin nada en la boca, el chupete, o empieza a chuparse el dedo, a llevarse el puño (o las dos manos) a la cara o a la boca.
  • Se muestra inquieto. Si llora, ya ha llegado al punto de estar alterado y no conviene llegar a ese momento, especialmente cuando hace mucho calor. Pero previo al llanto, vemos que se mueve y se agita más de lo normal, incluso dormido.
  • Vigila que el bebé tenga buen aspecto, moje el pañal con frecuencia (al menos 4-5 pañales al día), y que la orina sea clara. De otra forma, podría ser signo de deshidratación

Resumiendo, en bebés menores de seis meses no es necesario ofrecer agua si el bebé toma el pecho o el biberón de leche de fórmula a demanda. Ni siquiera en los meses de mucho calor o en sitios con climas húmedos. En bebés mayores de seis meses, se les puede empezar a ofrecer agua con frecuencia en un vaso o en una tacita (no es necesario que sea biberón) y que el bebé tome lo que necesita.



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