67 adivinanzas sobre el cuerpo humano para niños para entrenar su lógica

Las adivinanzas son un buen recurso para entretener a los niños, a la vez que nos permiten estimular su imaginación, su lógica y su razonamiento. Además, podemos utilizarlas en cualquier momento, y son una oportunidad para pasar un buen rato de juego con pequeños y mayores.

En post anteriores hemos recopilado adivinanzas para niños agrupadas por edades, adivinanzas de animales... y en esta ocasión, os traemos adivinanzas sobre el cuerpo humano, con las que los niños podrán divertirse y además, ¡aprender anatomía!

67 adivinanzas sobre el cuerpo humano para niños

  • Adivina adivinanza.. Por el día están abiertos y por la noche cerrados. ¿Qué son? Los ojos.
  • Adivina, adivinanza, ¿qué esconde el rey en la panza? El ombligo.
  • Pueden ser cortos, pueden ser largos; nunca en los niños, sí en los muchachos. ¡Si acaba en punta se llama mostacho! El bigote.
  • Treinta caballitos blancos por una colina roja, corren, muerden, están quietos, ¡y se meten en tu boca! Los dientes.
  • Treinta y dos sillitas blancas en un viejo comedor y una vieja parlanchina que las pisa sin temor. La boca.
  • Una señorita muy señoreada, que siempre va en coche y mojada. La lengua.
  • No es reloj, pero hace TIC TAC, no usa pilas pero no para de andar… El corazón.
  • Dos niños en un andén, por más que se acerquen, no se ven.
    ¿Qué es? Los ojos.
  • Vive en la panza y se enseña en ciertas danzas. El ombligo.
  • A muchos se lo suelen tomar si antes no se ha ido a pelar. El pelo.
  • En la jirafa descuella, bajo la barba del rey, lo tiene cualquier botella,
    la camisa o el jersey. El cuello.
  • Que es peludo y asoma por tu pijama de noche. La cabeza.
  • Tiene grandes pabellones, pero no tiene habitaciones. La oreja.
  • Aunque sepas esto mago no serás, si no sabes dónde lo digerirás. El estómago.
  • Compuesta de dos mejillas voy con ella todo el día, y algunos para insultar mi nombre suelen usar. La cara.
  • Cinco hijitos tiene cada una y dan tortazos como ninguna. Las manos.
  • Uno larguito, dos más bajitos, otro chico y flaco, y otro gordazo. Los dedos.
  • Como la piedra son duros; para el perro un buen manjar y sin ellos no podrías ni saltar ni caminar. Los huesos.
  • Atrás panza y delante espinazo, aciértamelo pedazo de ganso. La pantorrilla.
  • Ni raíz ni rama tiene esta conocida planta. Anda y anda por el mundo
    y el peso del hombre aguanta. Las plantas de los pies.
  • Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha. La panza.
  • Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás. Los pies.
  • Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas,
    más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros. La cara.
  • Porque no se caiga pagan, pero, en cayendo, nadie se agacha a recogerlo. El pelo.
  • Dos niñas van a la par y no se pueden mirar. Las pupilas.
  • Cuando sonríes asoman blancos como el azahar unas cositas que cortan
    y que pueden masticar. Los dientes.
  • Tengo un tabique en el medio y dos ventanas a los lados por las que entra el aire puro y sale el ya respirado. La nariz.
  • Dos niñas asomaditas cada una a su ventana; lo ven y lo cuentan todo,
    sin decir una palabra. Los ojos.
  • ¿Qué es rojo por dentro, y amable por fuera? El corazón.
  • Una señora muy aseñorada que lo escucha todo y no entiende nada. La oreja.
  • Hay en la plaza nueva un monte, y en él dos cuevas. Más abajo un pozo hondo que tiene el brocal rojo. Altas ventanas, iguales, y en ellas, dos niñas bellas que, a través de los cristales, todo lo ven y lo observan. La cara.
  • Una pregunta muy fácil sabiéndola contestar, ¿qué planta se riega justo,
    cuando la van a cortar? La barba.
  • Una capilla llena de gente y un capellán en medio que predica siempre. La boca.
  • ¿Cuál es la planta más olorosa? La planta de los pies.
  • Formamos, como soldados, en una fila y somos carniceros toda la vida. Los dientes.
  • Sólo tres letras tengo pero tu peso yo sostengo. Si me tratas con cuidado, te llevaré a cualquier lado. El pie.
  • Entre dos murallas blancas hay una flor colorada, que con lluvia o con buen tiempo, está siempre bien mojada. La lengua.
  • Compuesta de dos mejillas voy con ella todo el día, y algunos para insultar mi nombre suelen usar. La cara.
  • Son dos cortinas, en dos ventanitas, que bajando ocultan, dos niñas bonitas. Los párpados.
  • Una señorita muy señoreada, que siempre va en coche y siempre va mojada. La lengua.
  • Parecen persianas, que suben y bajan. ¿Qué son? Las pestañas.
  • No hay ningún día del año en que pueda descansar; siempre en tu pecho cantando ando, con mi rítmico tic-tac. El corazón.
  • Al final de los brazos están las manos, al final de los dedos nosotras estamos. Las uñas.
  • Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar. Los labios.
  • Dos estrellas se han perdido, en el cielo no aparecen, en tu casa se han metido y en tu cara resplandecen. ¿Qué son? Los ojos.
  • Uno larguito, dos más bajitos, uno chiquitito y flaquito y otro gordito, gordito. Los dedos.
  • Podrás tocarlos, podrás cortarlos, pero nunca contarlos. Los pelos.
  • Una culebrita inquieta y pelada. Llueva o no llueva siempre está mojada. La lengua.
  • ¿Que hay entre la risa y el llanto? La nariz.
  • Laterales parapetos, que van siempre por parejas, les encantan los secretos. Las orejas.
  • Una pregunta muy fácil sabiéndola contestar, ¿qué planta se riega justo, cuando la van a cortar? La barba.
  • Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada. La cabeza.
  • Con ella vives, con ella hablas, con ella rezas y hasta bostezas. La boca.
  • ¿Qué planta será la que en las personas está? La planta del pie.
  • Ñaca, ñaca, ñaca, los blancos trabajan, ñaca, ñaca, ñaca, sin salir de casa. Los dientes.
  • Uno se cree superior, el otro inferior se siente, sin decirse nunca nada,
    mucho se quieren, tanto que, siempre se están besando. Los labios.
  • Del nogal vengo, y en el cuello del hombre, me cuelgo. La nuez.
  • Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe. El cerebro.
  • Una señora que lo escucha todo y no entiende nada. La oreja.
  • Si sopla el aire, a la cara viene. Quien es calvo no lo tiene. El pelo.

Adivinanzas sobre los sentidos y el cuerpo humano

  • Una cosa muy potente, que sin piernas y sin alas, crece, vuela y atraviesa ríos, mares y montañas. La voz.
  • Nos sirven para ver, oír, oler, tocar y gustar. Los tienes en tu cuerpo, ¿lo vas a adivinar? Los sentidos.
  • Adivina, adivinanza, ¿cuál es el bichito que pica en la panza? El hambre.
  • Mucha o poca, larga o corta, ponte las gafas que a nadie le importa. La vista.
  • ¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar? La voz.
  • Con ellos escucho cantar a mi vecino y cuando se me taponan visito al otorrino. El oído.
  • Oscuro fue mi nacimiento, y de blanco me vestí. Pocas personas me quieren, más tienen respeto por mí. ¿Qué es? La cana.

Fotos | Portada (Freepik)


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