Rocío Ramos-Paúl, psicóloga de 'Supernanny': "Lo que más repatea a los adolescentes es que sus padres les repitan mil veces las cosas"

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Su método se basa en recordar las cosas tres veces, no mil, y dejar que el adolescente asuma lo que decide

Redacción Bebés y más

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"Recoge tu cuarto", "deja el móvil", "ponte a estudiar"… Quien tenga un hijo de 14 años en casa seguramente las dice varias veces al día, y casi siempre con el mismo resultado, un "ya voy" que no llega nunca o un portazo. 

La psicóloga Rocío Ramos-Paúl, conocida por el programa 'Supernanny', habló de ello en su sección del programa matinal 'Atrévete', de Cadena Dial, en unas declaraciones que ahora han rescatado ABC y otros medios.

Lo que más les molesta a los adolescentes de sus padres

Ramos-Paúl lanzó una pregunta a los oyentes: "¿Qué es lo que más os repateaba cuando erais adolescentes de vuestros padres?". Y ella misma respondió: "Que te repitan 1.000 veces las cosas y que te fiscalicen". Se refería a esa retahíla diaria de recoge, estudia, pon la mesa u ordena el armario, que se suma a una etapa en la que el conflicto ya está presente de forma continua.

Su propuesta empieza en la puerta de casa. Cuando el padre o la madre llega del trabajo y se encuentra al chaval tirado en el sofá, con la mochila en el suelo y sin haber abierto un libro, lo que le pide el cuerpo es soltarle todo lo que tiene pendiente, y Ramos-Paúl sugiere hacer justo lo contrario y empezar con un "Buenas tardes, qué tal te ha ido el día". Cuesta, claro, pero ella pide "aguantar ahí con la sonrisa", porque, según explica, los adultos son más capaces de mantener esa calma que un adolescente. Y de paso, el hijo se queda descolocado, porque se esperaba la bronca de siempre.

Tres avisos y consecuencias pactadas

Luego llegan las normas, y aquí la psicóloga insiste en que el adolescente tiene que saber de antemano qué le va a pasar si no las cumple. "Lo ideal es establecer consecuencias y adelantárselas a nuestro adolescente", explica, y pone como ejemplo la hora de estudio, porque si no la cumple entre semana, tendrá que recuperarla el fin de semana, en el rato que suele dedicar a salir con sus amigos. Para Ramos-Paúl, esa negociación es clave en la comunicación con los hijos adolescentes, y a partir de ahí basta con recordarles las cosas tres veces en lugar de mil, la última para señalar, sin dramas, que ese día no han cumplido con su responsabilidad.

Y después, según ella, viene lo que más les cuesta a los padres, que es quedarse "calladitos" y esperar a ver qué hace su hijo. "Tu misión ahora es cumplirlas, pero tienes que permitir que tu hijo elija qué hacer, estudiar o no, porque le hacemos responsable de su comportamiento", señala. Si ese día prefiere no estudiar, le tocará hacerlo el sábado, y nadie tendrá que pasarse la tarde detrás de él con el "ponte a estudiar". Para Ramos-Paúl, ahí está la gracia del método: "Nos hemos quitado las mil veces que les repatean y encima estamos educando a un chaval que, el día de mañana, puede que sea responsable, ordenado y cumpla con las normas que nos ayudan en la convivencia".

Foto | namii9 (Magnific) y @Rocioramos_paul



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